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Michael Douglas (82 años) encontró su refugio en Mallorca: compró S’Estaca, la histórica finca del archiduque Luis Salvador con vistas al Mediterráneo

Michael Douglas se ha refugiado durante muchos años en Mallorca junto a Diandra Luker

El actor y su ex mujer han puesto en venta su famosa mansión por 50 millones de euros

Hace años, esta propiedad fue testigo de los mejores momentos de Luis Salvador de Austria

Durante décadas, Mallorca fue para Michael Douglas mucho más que un destino de vacaciones. La isla se convirtió en uno de sus refugios personales, el lugar al que regresaba para alejarse de Hollywood y donde construyó buena parte de su vida privada lejos de los focos.

Según nuestros datos, esa etapa parece llegar a su fin. El actor y su primera mujer, Diandra Luker, habrían decidido poner a la venta S’Estaca, la espectacular finca que comparten en la localidad mallorquina de Valldemossa, por un precio que rondaría los 50 millones de euros.

La propiedad, adquirida por Douglas y Luker durante su matrimonio, se encuentra en uno de los enclaves más singulares de la isla, con vistas privilegiadas al Mediterráneo. Además, su historia se remonta mucho más atrás que la llegada del intérprete estadounidense. S’Estaca fue propiedad del archiduque Luis Salvador de Austria.

Una finca de 100 hectáreas

S’Estaca no es una vivienda convencional. La propiedad se extiende a lo largo de aproximadamente 100 hectáreas, organizadas en terrazas que descienden hacia el mar y que conservan una arquitectura y un paisaje especialmente característicos de la Serra de Tramuntana.

En sus terrenos se distribuyen diferentes edificaciones y pabellones, algunos de ellos bautizados con nombres tan evocadores como la casa árabe, situada junto a la piscina, o la casa italiana. La finca cuenta también con viñedos y huertos de producción ecológica, además de amplios espacios ajardinados.

Durante años, S’Estaca ha aparecido en numerosas publicaciones, aunque generalmente sin Douglas como protagonista. Tras su divorcio de Diandra Luker, ambos mantuvieron un acuerdo para compartir la propiedad durante determinados periodos del año. Cada uno disponía de la finca durante seis meses, una fórmula que permitió conservar el vínculo con un lugar que había adquirido un significado especial para ambos.

El refugio lejos de Hollywood

La relación de Michael Douglas con la isla se prolongó durante décadas. Para el protagonista de Un día de furia, Mallorca representaba una forma de escapar del ritmo de Hollywood y disfrutar de una vida mucho más discreta.

La presencia de una estrella internacional de su dimensión no pasó, sin embargo, inadvertida. Douglas se convirtió con el tiempo en una figura conocida dentro de la sociedad mallorquina, hasta el punto de mantener contacto con representantes políticos e instituciones de la isla.

Pero la tranquilidad que buscaba no siempre fue sencilla de conseguir. Durante los años noventa, el actor protagonizó un conflicto con las autoridades a raíz de la construcción de un muro destinado a preservar su intimidad y dificultar la presencia de los paparazzi. Las obras generaron problemas urbanísticos y acabaron teniendo consecuencias para el actor.

El episodio terminó relacionado incluso con la creación de Costa Nord, un espacio cultural y multiusos que Douglas impulsó como compensación. Años después, el complejo acabaría siendo adquirido por el Gobierno autonómico, entonces presidido por Jaume Matas.

Una finca con siglos de historia

Mucho antes de que Michael Douglas descubriera S’Estaca, la propiedad ya estaba vinculada a una de las figuras extranjeras que más profundamente quedaron ligadas a Mallorca.

El archiduque Luis Salvador de Austria, conocido en la isla como S’Arxiduc, quedó fascinado por Mallorca y pasó largas temporadas recorriendo sus paisajes y estudiando sus costumbres. S’Estaca fue uno de los lugares más importantes de su patrimonio y también el escenario de su relación con Catalina Homar, una mallorquina que ocupó un lugar destacado en su vida.

La historia de ambos contribuyó a alimentar la leyenda que rodea a la finca. El paisaje, la arquitectura y su posición privilegiada sobre el Mediterráneo hicieron de S’Estaca un enclave excepcional mucho antes de convertirse en uno de los refugios de una de las grandes estrellas de Hollywood.

Por ese motivo, las autoridades mallorquinas han mostrado históricamente especial interés en preservar el carácter de la propiedad y su entorno. La finca forma parte, además, del paisaje cultural de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco.

Michael Douglas dice adiós a Mallorca

La posible venta de S’Estaca supone así algo más que una operación inmobiliaria millonaria. Representa el final de una relación de décadas entre Michael Douglas y Mallorca, una isla que ocupó un lugar importante en su vida personal.

En la finca, el actor pasó largos periodos junto a su primera mujer y posteriormente mantuvo una relación de convivencia con ella pese a su divorcio. También encontró allí un espacio de privacidad durante los años de mayor exposición pública de su carrera.

La propiedad fue igualmente testigo de distintas etapas de su vida junto a Catherine Zeta-Jones, con quien mantiene una relación desde hace décadas. Mallorca se convirtió en uno de los lugares asociados a su familia y a los momentos de descanso lejos de Hollywood.

Ahora, con 82 años, Douglas estaría dispuesto a cerrar definitivamente ese capítulo. La cifra de unos 50 millones de euros da una idea de la singularidad de S’Estaca, aunque el verdadero valor de la finca difícilmente puede medirse únicamente en términos económicos.