FAMOSOS

Fue uno de los actores más famosos de España en los 90, pero ahora vive en un pueblo de 6 habitantes

Miki Molina ha empezado una nueva vida lejos de la presión de los focos

El actor ha estado expuesto durante muchos años, pero ya no le interesa la fama

Miki Molina considera que actualmente "vive fuera del sistema"

Miki Molina, Miki Molina nueva vida,
Miki Molina en un evento. (Foto: Gtres)

Durante años, el nombre de Miki Molina estuvo ligado al éxito televisivo, a las portadas de revistas y a una vida marcada por la exposición mediática. Actor de una de las sagas artísticas más reconocidas de España, hijo del mítico Antonio Molina y hermano de Ángela Molina, formó parte del imaginario popular de los años ochenta y noventa gracias a su carrera interpretativa y a una intensa vida sentimental que alimentó durante años la prensa del corazón.

Sin embargo, aquel universo de focos, estrenos y platós ha quedado muy lejos de su realidad actual. A sus 62 años, el actor ha optado por una existencia radicalmente distinta: vive retirado en un pequeño pueblo de apenas seis habitantes, rodeado de naturaleza y alejado de la industria audiovisual que durante décadas ocupó el centro de su vida.

El gran cambio de Miki Molina

La historia de Miki Molina representa una de esas transformaciones silenciosas que rara vez protagonizan titulares, pero que reflejan el desgaste de una generación de intérpretes que vivió el auge de la televisión y la presión constante de la fama. Durante años fue uno de los rostros más conocidos del panorama nacional, pero reconoce ahora sentirse completamente desconectado del modelo actual de entretenimiento.

«Ya estoy fuera del sistema. Me he dado cuenta de que no tengo nada que ver con lo que se está haciendo porque han cambiado la calidad por la cantidad», afirma durante una entrevista con El Mundo.

Durante las décadas de los 80 y 90, Miki logró consolidarse como actor habitual de televisión y cine. Participó en producciones muy populares y fue especialmente conocido por trabajos en series como Ana y los siete o Centro Médico, además de múltiples apariciones en proyectos cinematográficos y teatrales.

Estrella de la crónica social

El matrimonio de Miki Molina con Lydia Bosch, con quien tuvo una hija, se convirtió en una de las historias más mediáticas de los años 90. Antes y después de esa relación, también fue vinculado sentimentalmente a figuras como Ana Obregón, alimentando una fama de seductor que terminó acompañándole durante buena parte de su carrera pública.

Miki Molina, Miki Molina nueva vida,
Miki Molina en un evento. (Foto: Gtres)

Aquella exposición constante tuvo también un precio. Con el paso de los años, Molina comenzó a alejarse progresivamente del foco mediático y a cuestionarse el ritmo de vida que había llevado hasta entonces. El cambio definitivo llegó cuando decidió abandonar la ciudad y trasladarse al entorno rural.

«Tomé la decisión de irme al campo. Voy a cumplir 63 años y quiero disfrutar esta etapa porque los 60 se notan muchísimo, no solo físicamente, también intelectualmente», explica en el medio citado en líneas anteriores. Sus palabras reflejan una mirada serena sobre el paso del tiempo y una necesidad de reencontrarse consigo mismo lejos de la velocidad que caracteriza a la industria audiovisual y al entorno urbano.

Un pueblo con mucho encanto

Según los datos a los que hemos tenido acceso, Miki Molina vive en un pueblo de seis habitantes, donde su vida transcurre entre animales, paseos y silencio. Allí convive con gallinas, vacas, corzos y jabalíes, en un paisaje muy alejado de la vida que llevó durante sus años de mayor notoriedad. Uno de los grandes protagonistas de esta nueva etapa es Alma, su border collie, de la que habla con entusiasmo y afecto.

«Estoy enamorado de ella. La saco para que juegue con las vacas y las reúne a todas», comenta con naturalidad, describiendo una escena cotidiana que resume bien el contraste entre su presente y aquel pasado asociado a la fama.

Lejos de interpretar esta retirada como una derrota, el actor reivindica la tranquilidad como una forma de éxito personal. «En este sentido he triunfado. Mi vida no es acelerada, tiene otro tempo», asegura. Una afirmación que resume la filosofía con la que afronta esta etapa marcada por la calma y la distancia respecto a los circuitos mediáticos.

Sus hijos, un refugio perfecto

En el plano personal, Miki reconoce además que lleva cuatro años sin pareja y que atraviesa un momento de estabilidad emocional centrado principalmente en su familia. Padre de cuatro hijos nacidos de tres relaciones diferentes, habla de ellos con evidente orgullo y emoción.

«Son como cuatro soles, tienen un corazón enorme y son personas magníficas», explica. «Cada vez que hablo con ellos me emociono. Me cuidan mucho y me quieren muchísimo», añade. También asegura mantener una relación cordial con las madres de sus hijos pese al paso del tiempo y a las diferentes circunstancias personales que han vivido.

«La verdad es que me llevo bien con todas. No hay asperezas y sabemos los unos de los otros a través de nuestros hijos», comenta con serenidad, dejando entrever una etapa mucho más conciliadora y estable que la que protagonizó durante sus años de mayor exposición pública.

La figura de Miki Molina simboliza un cambio de paradigma cada vez más frecuente entre personajes públicos que, tras décadas de notoriedad, deciden priorizar el anonimato, el contacto con la naturaleza y una vida alejada de la presión.

Lo último en Cool

Últimas noticias