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Impuestos

El enfado de Juan y Medio sobre los impuestos en España: «Trabajo más de medio año para el país»

Juan y Medio es uno de los rostros más reconocibles de la televisión española. Después de décadas delante de las cámaras, el presentador andaluz ha dejado numerosas reflexiones sobre su profesión, sobre la vida e incluso sobre los impuestos. Un tema del que habló hace poco en una entrevista dejando claro que paga mucho a las arcas públicas.

En sus propias palabras, el presentador dijo que paga «una burrada de impuestos» y calcula que trabaja más de la mitad del año para cumplir con sus obligaciones fiscales. Sin embargo, en lugar de utilizar esa circunstancia para cuestionar el sistema, introduce un matiz importante, y es que está dispuesto a contribuir siempre que ese dinero se traduzca en servicios para los ciudadanos.»Yo trabajo más de medio año para el país», afirmó antes de añadir que lo hacía «con mucho gusto».

Juan y Medio habla sobre los impuestos que paga en España

La reflexión surgió durante una conversación en La noche de Aimar, el programa de laSexta presentado por Aimar Bretos. El punto de partida, curiosamente, no eran los impuestos, sino la edad y esa idea de conservar parte del niño que uno fue. «Madurar es un atraso tan grande… No maduréis, sed como yo, verdes, muy verdes», bromeaba Juan y Medio. El presentador reconoció incluso que continúa jugando con sus hermanos durante las reuniones familiares como cuando eran pequeños.

Pero su explicación para resistirse a crecer terminó llevando la conversación hacia Hacienda: «Cuanto más maduras, más pagas a Hacienda». A partir de ahí abordó seriamente una cuestión que afecta directamente a su bolsillo ya que aunque admite que paga mucho a Hacienda, no considera que contribuir sea necesariamente algo negativo. «A mí no me da ningún reparo decirlo, yo lo disfruto», sostiene.

El presentador explicaba de este modo,  que una de las razones es que identifica parte de lo que paga con los servicios e infraestructuras que posteriormente utiliza toda la sociedad. «Yo soy de los tontos que llego a un hospital nuevo y digo: “Qué maravilla”, porque lo siento mío», explicaba a Bretos. Esa misma sensación aparece cuando contempla infraestructuras hidráulicas, instalaciones energéticas o cualquier otra obra financiada con recursos públicos: «Yo digo: “Yo estoy aquí”».

«¿Qué esperas, que la vida y el país sean gratis para ti?»

Hospitales, educación, aeropuertos o la asistencia de la Guardia Civil forman parte de los ejemplos con los que Juan y Medio explicó su posición ante los impuestos y argumentó que mantener los servicios públicos tiene un coste y alguien debe asumirlo. Para explicarlo puso como ejemplo situaciones muy cotidianas: «Tú cuando vas a un restaurante, ¿pagas o esperas a que te inviten? Pagas. ¿Y cuando compras ropa o vas al cine?», planteaba. La comparación desmbocó entonces en una pregunta directa: «¿Qué esperas, que la vida y el país sea gratis para ti?».

Con este discurso, Juan y Medio defendió que cada ciudadano contribuya de acuerdo con sus posibilidades económicas. «¿Cuánto trabajas? Mucho. ¿Cuánto ganas? Lo que tengas que ganar. En proporción, paga», sentenciaba.

El presentador también aprovechó su reflexión para reivindicar la calidad de vida y los servicios disponibles en España. A su juicio, los ciudadanos no siempre son conscientes de lo que tienen a su disposición. «La gente tiene que tomar conciencia de que estamos sin lugar a dudas en uno de los mejores países del planeta. Tenemos esa suerte», sostenía.

Incluso fue más allá al asegurar que España no estaría simplemente entre los diez mejores, sino «entre los tres primeros». Y volvía entonces a recurrir al humor para comparar el país con otros habitualmente asociados a altos niveles de bienestar. «Los otros, Noruega y Finlandia, que no vive ni Papá Noel, que coge el trineo y se va», breomeó.

La crítica de Juan y Medio al uso del dinero público

Su defensa de los impuestos no significa que conceda un cheque en blanco a quienes administran el dinero recaudado. Precisamente en este punto apareció la parte más crítica de su discurso. Juan y Medio considera fundamental que los impuestos reviertan en el conjunto de los ciudadanos y no terminen sirviendo únicamente a determinados grupos. «A mí me gustaría que los impuestos los usaran bien y que no se limiten a disfrutar las élites en según qué cosas, evidentemente», señalaba.

La diferencia que estableció es importante. Su reproche no se dirige a la obligación de pagar, pese a reconocer el importante esfuerzo económico que supone en su caso, sino al posible uso inadecuado de los recursos públicos. Por eso, terminaba su reflexión con una petición dirigida a quienes tienen responsabilidades sobre ese dinero y, en general, al conjunto de la sociedad. «Por favor, no abuses, por favor no seas corrupto», reclamaba.

Detrás de esas palabras situaba a todas las personas que cumplen con sus obligaciones y contribuyen al funcionamiento del sistema: «Porque aquí hay un montón de gente trabajando honradamente para que esto funcione».