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La dura infancia de Paz Padilla cuando no tenía ni para comer: «Prendí fuego al colchón y dejé la casa en cenizas»

Paz Padilla vivió un momento muy complicado antes de ser una estrella de la televisión

La actriz viene de una familia humilde y se siente orgullosa de sus orígenes

En tono de humor, Paz Padilla ha contado que huyó "con una barra de pan duro y mortadela"

La trayectoria de Paz Padilla es una de las más singulares de la televisión y hoy es un buen momento para recordarla porque se sienta en el plató de El Hormiguero para hablar con Pablo Motos.

Conocida por su capacidad para arrancar carcajadas y por un estilo espontáneo que ha conquistado a varias generaciones de espectadores, la presentadora ha construido una carrera marcada por el humor. Sin embargo, detrás de esa personalidad que tantas veces ha llenado de risas los platós se esconde una historia marcada por dificultades económicas y episodios que, con el paso del tiempo, ella misma ha confesado.

Nacida en Zahara de los Atunes, Paz creció en una familia numerosa en la que los recursos eran escasos. Aquella infancia en un entorno humilde ha sido recordada por la propia humorista en diversas entrevistas, en las que ha explicado cómo las carencias económicas marcaron sus primeros años y condicionaron la vida de su familia.

La presentadora ha hablado en numerosas ocasiones de la capacidad de su madre para sacar adelante a seis hijos con muy pocos medios. Según ha contado, la economía doméstica obligaba a buscar soluciones imaginativas para poder llenar la despensa cada día.

El episodio del colchón

Durante una entrevista con Bertín Osborne en el programa Mi casa es la tuya, Paz Padilla rememoró un episodio que no dejó indiferente a nadie. Explicó que durante mucho tiempo el pan tostado formó parte habitual de la alimentación familiar, una solución sencilla que le gustaba a todo el mundo.

Paz Padilla en un evento. (Foto: Gtres)

La humorista ha destacado en más de una ocasión el papel de su madre como una mujer luchadora que se esforzaba por encontrar recursos allí donde parecía no haberlos. Aquella capacidad para «buscarse la vida», como ella misma la ha definido, permitió que la familia saliera adelante en un contexto complicado.

La presentadora confesó que fue responsable de un incendio que afectó a la casa en la que vivía con su familia. Según relató, siendo todavía muy joven prendió fuego accidentalmente a un colchón, un hecho que acabó provocando un incendio que dejó la vivienda prácticamente reducida a cenizas.

Padilla ha explicado que tardó cerca de una década en reconocer abiertamente su responsabilidad en aquel suceso. Con el tiempo, el episodio se convirtió en una anécdota que ha contado públicamente en varias ocasiones, aunque siempre acompañada de una reflexión sobre las dificultades y la inmadurez propias de la adolescencia.

«Yo metí fuego en mi casa, prendí fuego al colchón y dejé la casa en cenizas. Tarde como diez años en asumir la autoría y me arrepentí porqué me acogió una vecina que solo ponía lentejas», dijo en el programa de Bertín Osborne.

Los primeros trabajos de Paz Padilla

Paz Padilla ha contado que uno de sus primeros empleos fue recoger algodón en el campo, una tarea exigente que desempeñó siendo muy joven. A partir de ahí encadenó distintos trabajos ocasionales, desde vender pan duro hasta repartir folletos publicitarios o comercializar carbón.

Esos empleos reflejan la realidad de muchas familias trabajadoras de la época, en las que los hijos comenzaban a trabajar a edades tempranas para aportar ingresos al hogar. En el caso de Paz Padilla, aquella experiencia también contribuyó a moldear su carácter y su forma de afrontar las dificultades.

Durante un tiempo pensó que su futuro profesional estaría ligado al ámbito sanitario. De hecho, llegó a trabajar como auxiliar de clínica, una profesión que parecía encaminar definitivamente su trayectoria laboral. Sin embargo, el destino terminaría llevándola por un camino completamente distinto.

La gran oportunidad de Paz Padilla

El giro decisivo en su vida llegó gracias a un concurso de humor al que decidió presentarse animada por su cuñado. En aquel certamen, según ha contado, el premio consistía en apenas 100 pesetas, pero la experiencia resultó determinante.

Tras superar el casting, comenzó a abrirse camino en el mundo del espectáculo gracias a su capacidad para contar chistes y conectar con el público. En ese proceso conoció a una de las figuras más influyentes de su carrera: el humorista Chiquito de la Calzada.

Paz siempre ha recordado al cómico como una persona extraordinariamente generosa que la ayudó en sus primeros pasos en la profesión. Para ella, Chiquito fue mucho más que un compañero de escenario; se convirtió en una especie de padrino artístico que le abrió puertas en un momento decisivo.

La actriz ha hablado en varias ocasiones del profundo afecto que Chiquito sentía por su esposa, Pepita, y de cómo su fallecimiento afectó profundamente al artista. Ese recuerdo, compartido por Paz en distintas entrevistas, refleja el vínculo personal que llegó a establecer con una de las figuras más queridas del mundo del espectáculo.

Décadas después de aquellos primeros pasos, Paz Padilla se ha consolidado como una de las personalidades más queridas de la televisión. Su historia demuestra que detrás del éxito y de las risas que ha regalado al público existe un recorrido vital marcado por el esfuerzo, la superación y una capacidad inquebrantable para transformar las dificultades en una fuente de aprendizaje. Hoy podrá darle más explicaciones a Pablo Motos.