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La comida favorita de Ferran Torres, autor del gol que dio el triundo a España en el Mundial: es un clásico valenciano

"La paella valenciana ya la tengo de serie, es algo normal para mí", ha comentado al respecto

Ferran Torres ha ganado mucha popularidad tras el Mundial

En estos momentos se encuentra de vacaciones en Ibiza

La madrugada del domingo al lunes va a quedar grabada en la memoria de varias generaciones. No fue una final más. Fue una prueba de resistencia, de fe y de nervios que mantuvo a millones de personas en vilo desde el primer minuto hasta el último suspiro.

España se proclamó campeona del mundo en la final del Mundial 2026 frente a Argentina y lo hizo con un guion digno de la épica que solo el fútbol es capaz de escribir. El estadio rugió, las plazas de medio país colapsadas por pantallas gigantes estallaron en un mismo grito y en cada casa, frente al televisor, se vivió ese instante suspendido que precede a la gloria. El capitán, Rodri Hernández, alzó la copa y el nombre que más se coreó aquella noche fue el de Ferran Torres.

El delantero valenciano, autor del gol que desniveló definitivamente la balanza a favor de La Roja, se convirtió en el héroe inesperado y, a la vez, más merecido. Su tanto no sólo valió un Mundial. Confirmó la madurez de un jugador que ha sabido esperar su momento y que anoche encontró la recompensa más grande.

Y después de tocar el cielo, toca celebrarlo. ¿Y cómo se celebra en España un título mundial? Como mejor sabemos: alrededor de una mesa.

Un valenciano de corazón y paladar

Si hay un plato capaz de simbolizar la celebración, la unión y la alegría compartida, ese es la paella. No solo por ser una de nuestras recetas más internacionales, reconocida y admirada fuera de nuestras fronteras, sino porque encierra algo más profundo: es identidad, es origen, es casa. Y es, precisamente, la comida predilecta de Ferran Torres.

Ferran Torres. (Foto: EP)

Puede sorprender que un deportista de élite, sometido a estrictas pautas de nutrición, tenga una debilidad tan terrenal y tan nuestra. Pero lo es. Y la confesión del propio futbolista tiene matices que la hacen aún más interesante.

Gofres, pizza y paella

Los que siguen de cerca a Ferran saben que es un hombre de rituales. Él mismo lo explicó hace unos meses en El Hormiguero al hablar de sus días de partido: «Cada día de partido es nuestro cumpleaños y los gofres con chocolate blanco son un ritual. También le ponemos chocolate a los cruasanes». Un desayuno contundente para cargar energía y para conjurar los nervios, una costumbre que mantiene intacta allá donde juegue.

Sin embargo, cuando en una entrevista concedida a Mundo Deportivo le preguntaron directamente por su comida favorita, su respuesta inicial desconcertó a más de uno: «la pizza». Una elección universal, casi adolescente, que provocó la repregunta obligada del periodista: ¿cómo, siendo valenciano, no elige la paella?

La respuesta de Ferran lo dice todo y retrata su apego a sus raíces mejor que cualquier declaración solemne: «Es que la paella la quito porque la paella ya la tengo de serie, es algo normal para mí».

Para él, la paella no entra en la categoría de «plato favorito» porque no es una elección. Es un hecho. Es el paisaje de su infancia, el domingo en familia, lo que siempre ha estado ahí. Como el aire. No se elige, se da por supuesto.

Un arroz con vistas al Mediterráneo

Siendo de Foios, en plena huerta valenciana, Ferran Torres ha crecido rodeado de los mejores arroces. Aunque es difícil ponerle nombre a todos los restaurantes de la costa levantina donde el delantero habrá disfrutado de una buena paella, sí hay constancia de alguna de sus escapadas gastronómicas.

En 2023, durante su etapa en Barcelona, el propio futbolista compartió en sus redes sociales una imagen disfrutando de una paella en el Hotel Resort Playa Grande Tropical, en Gavà. Buen arroz, vistas al Mediterráneo y la tranquilidad de un momento de desconexión. Una estampa que ahora, tras el Mundial, cobra un nuevo significado.

La receta que nunca falla

Y es que, en tiempos de fusiones y versiones infinitas, conviene reivindicar qué es y qué no es una paella valenciana. Porque bajo su nombre se han comercializado todo tipo de arroces que poco tienen que ver con la receta original.

La auténtica, la que cuenta con Denominación y con el respeto de los puristas, no lleva marisco, ni guisantes, ni caldo prefabricado. Su esencia es otra. Una elaboración que requiere tiempo, mimo y producto.

La base es sencilla y honesta: arroz, pollo, conejo en muchas casas, judía verde plana, garrofó, tomate rallado y, por supuesto, el azafrán que le da ese color dorado inconfundible. Todo cocinado en su propio jugo, sin atajos, dejando que el grano absorba el sabor del sofrito y que se forme, en el fondo de la paella, ese apreciado socarrat que separa a los aficionados de los maestros.

Es un plato que puede parecer complejo para quien nunca se ha atrevido con él, pero que en realidad es más accesible de lo que se cree. El secreto no está en la técnica imposible, sino en respetar el producto y los tiempos.