Beckham se forra con el Mundial: el pelotazo que dispara su fortuna familiar hasta los 1.400 millones
David y Victoria Beckham han disparado su fortuna familiar hasta rozar los 1.400 millones de euros
David prevé cerrar el año con más de 117 millones de euros de ingresos gracias a sus acuerdos con grandes marcas
El gran pelotazo ha sido Inter Miami, cuya valoración ronda ya los 2.925 millones de euros

- Marta Menéndez [email protected]
- Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.
-
- Actualizado:
David Beckham ya no necesita marcar goles para seguir haciendo caja. El ex futbolista británico ha conseguido algo que muy pocos deportistas pueden presumir de haber logrado: convertir su nombre en una marca internacional valorada en cientos de millones y construir, junto a Victoria Beckham, un auténtico imperio empresarial. Según las últimas estimaciones, el patrimonio de la pareja se sitúa ya alrededor de los 1.386 millones de euros, una cifra que continúa creciendo gracias al negocio deportivo, la publicidad y, especialmente este año, al enorme escaparate internacional que supone el Mundial de Fútbol de 2026. El que fuera capitán de Inglaterra atraviesa así una nueva etapa dorada, esta vez lejos de los terrenos de juego, con unas previsiones de ingresos que superan los 117 millones de euros en el presente ejercicio y que podrían alcanzar los 146 millones el próximo año si se cumplen las expectativas de sus asesores.
El Mundial ha vuelto a demostrar que el apellido Beckham continúa teniendo un enorme poder comercial. El británico sigue siendo uno de los rostros más reconocibles del fútbol mundial y las grandes compañías lo saben. Su agenda publicitaria está repleta de acuerdos con multinacionales como Pepsi, McDonald’s, Lay’s, Verizon, Bank of America, Home Depot, Stella Artois o SharkNinja, firmas que encuentran en su imagen una combinación difícil de igualar: deporte, moda, glamour y una popularidad que atraviesa generaciones. Beckham ya no vende únicamente productos; vende una identidad. Su capacidad para mantenerse relevante décadas después de convertirse en estrella mundial explica buena parte de una fortuna que ha crecido muy lejos de lo que llegó a ganar exclusivamente como futbolista.
La jugada maestra, de hecho, comenzó mucho antes de que Beckham se convirtiera en empresario. Durante su etapa en el Real Madrid, el británico empezó a trabajar con Simon Fuller, el hombre que había convertido a las Spice Girls en un fenómeno planetario y que vio rápidamente el potencial comercial que escondía el futbolista. La idea era sencilla pero revolucionaria para aquella época: conseguir que Beckham dejara de ser únicamente una estrella del deporte para convertirse en una marca global. A partir de ahí llegaron acuerdos cada vez más lucrativos y una estrategia comercial cuidadosamente diseñada. Su relación con Adidas terminó desembocando en un contrato vitalicio valorado en torno a 135 millones de euros, mientras que otras colaboraciones, como la firmada con Gillette, también le reportaron cantidades millonarias. El futbolista comenzaba a ganar dinero incluso cuando no estaba jugando.
Pero si existe una decisión que explica especialmente bien la fortuna actual de Beckham, esa es la que tomó en 2007, cuando abandonó Europa para fichar por Los Angeles Galaxy. El movimiento fue presentado en su momento como una aventura deportiva y empresarial en Estados Unidos, pero escondía una oportunidad que acabaría siendo extraordinariamente rentable. Su contrato incluía el derecho a adquirir una futura franquicia de expansión de la MLS por unos 21 millones de euros, una cantidad que hoy parece ridícula si se compara con el valor que ha alcanzado aquella inversión. De esa operación nació Inter Miami, el club que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes activos de su imperio y que ha cambiado por completo la dimensión económica de Beckham.

Durante los primeros años, el proyecto atravesó dificultades y necesitó tiempo para encontrar su sitio, pero el gran terremoto llegó en 2023, cuando Beckham consiguió llevar a Lionel Messi a Miami. La llegada del argentino transformó la franquicia prácticamente de la noche a la mañana y convirtió al club en un fenómeno internacional. El interés de los aficionados, la venta de entradas, el merchandising, los patrocinios y los acuerdos comerciales se dispararon, al mismo tiempo que Inter Miami comenzaba a adquirir una dimensión global. Beckham llevaba años trabajando en aquella posibilidad y llegó incluso a desplazarse discretamente a Barcelona para reunirse con Jorge Messi, padre y representante del futbolista. La operación terminó siendo uno de los grandes movimientos empresariales del fútbol moderno y contribuyó a que el club alcanzara actualmente una valoración cercana a los 2.925 millones de euros.
El crecimiento de Inter Miami tampoco se ha quedado únicamente en lo económico. El club ha ido acompañando su expansión comercial de importantes éxitos deportivos, con la conquista de la Leagues Cup en 2023, el Supporters’ Shield en 2024 y la MLS Cup en 2025. El equipo se ha convertido así en una de las franquicias de mayor crecimiento del fútbol mundial y en uno de los grandes escaparates del proyecto empresarial de Beckham. Lo que comenzó con una opción de compra de poco más de 20 millones de euros se ha transformado en un activo valorado en casi 3.000 millones. Es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de cómo el exfutbolista ha aprendido a jugar una partida completamente distinta después de retirarse.
Porque Beckham hace tiempo que dejó de limitarse a cobrar por aparecer en una campaña. Su modelo empresarial ha evolucionado hacia acuerdos en los que también participa en el crecimiento de las compañías y negocios con los que trabaja. La estrategia consiste en convertir su popularidad en participaciones, licencias, derechos comerciales e inversiones que puedan seguir generando beneficios a largo plazo. En esa línea se produjo también la venta del 55 % de David Beckham Ventures a Authentic Brands Group, una operación valorada en unos 229 millones de euros entre efectivo y acciones que permitió reforzar la estructura de su imperio y profesionalizar todavía más la explotación internacional de su nombre.
No todo ha sido un camino de rosas, evidentemente. También hay proyectos que no funcionaron como esperaba. House 99, la marca de productos de cuidado personal desarrollada junto a L’Oréal, no consiguió alcanzar las expectativas iniciales, mientras que la plataforma digital Otro terminó desapareciendo después de no lograr la tracción suficiente. También sufrió el fracaso de Global Brands, compañía que había adquirido el control de Beckham Brand Holdings antes de declararse en quiebra en 2021. Incluso su ruptura profesional con Simon Fuller tuvo un precio elevado: recuperar el control de su propia empresa le obligó a desembolsar cerca de 44 millones de euros. Sin embargo, vistos desde la distancia, esos tropiezos son apenas pequeñas manchas dentro de un balance empresarial extraordinariamente positivo.
Y mientras David multiplicaba sus negocios, Victoria Beckham también hacía crecer su propio imperio. La diseñadora ha conseguido consolidar una marca de moda y belleza que funciona de manera independiente y que ha convertido el apellido familiar en una referencia mucho más allá del fútbol. El resultado es una pareja que ha sabido diversificar sus fuentes de ingresos hasta construir un entramado en el que deporte, moda, publicidad, entretenimiento e inversiones se retroalimentan. El matrimonio ya no depende de una única actividad ni de una única marca: cada nuevo acuerdo contribuye a reforzar el valor del apellido Beckham.
Ahora, el Mundial de 2026 vuelve a poner al ex futbolista bajo los focos y, con ellos, vuelven a crecer sus oportunidades comerciales. Beckham continúa siendo una de las caras más reconocibles asociadas al fútbol y su presencia en torno a la gran competición internacional supone un escaparate perfecto para sus acuerdos publicitarios y para reforzar su posición como empresario deportivo. El resultado es difícil de ignorar: casi 1.400 millones de euros de patrimonio familiar, más de 100 millones de ingresos anuales y un club que se acerca a los 3.000 millones de valoración.
Lo más leído