Antonio Banderas sorprende al hablar de su infarto: «Es lo mejor que me ha pasado en la vida»
Antonio Banderas ha sorprendido al asegurar que el infarto que sufrió en 2017 fue "lo mejor" que le ha pasado
Aquel episodio le obligó a cambiar sus prioridades
El actor reconoce que el susto le hizo tomar conciencia de la importancia de no perder el tiempo

A sus 65 años, Antonio Banderas ha echado la vista atrás para hacer balance de una vida marcada por el éxito profesional, los grandes cambios personales y también por un susto que terminó transformando por completo su manera de entender el tiempo. El actor malagueño sufrió un infarto en 2017, cuando se encontraba en su casa de Surrey, en Inglaterra, y aquella experiencia, que pudo haber supuesto uno de los episodios más dramáticos de su vida, acabó convirtiéndose, con el paso de los años, en un punto de inflexión. Ahora, casi una década después, Banderas asegura que aquel episodio le permitió cambiar sus prioridades y aprender a disfrutar mucho más de lo verdaderamente importante.
En una entrevista exclusiva concedida a la revista People, el protagonista de La máscara del Zorro se ha sincerado sobre aquel momento y ha pronunciado una frase que resume a la perfección la perspectiva con la que contempla hoy lo ocurrido: «Mi infarto fue lo mejor que me ha pasado en la vida». Una afirmación contundente detrás de la que se encuentra una profunda reflexión sobre la mortalidad, el paso del tiempo y la necesidad de no desperdiciar la vida en preocupaciones que, después de todo, carecen de importancia.

El infarto se produjo de manera repentina. Banderas comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho mientras se encontraba en su domicilio británico. A su lado estaba su pareja, Nicole Kimpel, que reaccionó rápidamente y le administró una aspirina mientras llegaban los servicios de emergencia. El actor fue trasladado al hospital, donde tuvo que ser sometido a una intervención de urgencia. Los médicos le colocaron tres stents en las arterias para solucionar el problema.
Aquel episodio hizo que Antonio Banderas tomara conciencia de su propia fragilidad. «Siempre tienes presente que vas a morir», reconoce ahora, aunque admite que cuando la muerte deja de ser una idea abstracta y aparece de repente delante de uno, la perspectiva cambia radicalmente. «Cuando lo tienes tan cerca, es un recordatorio increíblemente claro de lo estúpido que es perder el tiempo en cosas que no merecen estar en tu vida», explica.
El infarto que cambió las prioridades de Antonio Banderas
Después del susto, el actor tomó una serie de decisiones que terminaron modificando su rutina. Una de las más importantes fue dejar de fumar, un hábito que abandonó después del infarto. También comenzó a prestar mucha más atención al ejercicio, la alimentación, el descanso y, sobre todo, a la gestión del estrés.
Su actual rutina poco tiene que ver con la de aquel Antonio Banderas que durante años vivió entre rodajes, viajes y compromisos profesionales. El actor ha explicado en anteriores entrevistas que suele levantarse alrededor de las seis de la mañana y que dedica buena parte de las primeras horas del día al ejercicio. Corre, practica pesas y también incorpora el yoga a sus entrenamientos. Entre sus hábitos destaca además salir a correr unos diez kilómetros cada dos o tres días, una actividad que realiza, según sus propias palabras, para mantenerse en forma y cuidar su corazón. La alimentación también ha cambiado: ha reducido el consumo de carnes rojas y apuesta más por productos vinculados a la dieta mediterránea, como verduras, pescado, legumbres y alimentos frescos. También evita prácticamente por completo los ultraprocesados.
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Pero si hay una enseñanza que Banderas considera especialmente importante después de aquel episodio es aprender a soltar aquello que no merece la pena. «He aprendido a soltar preocupaciones que no tenían sentido y a vivir con más gratitud. Lo importante es mantener la calma», ha explicado en otras ocasiones.
De Hollywood a Málaga: «Sabía que debía estar en Málaga»
Esta nueva forma de entender la vida también está detrás de una de las decisiones personales más importantes que tomó en los últimos años: regresar a España y establecerse de nuevo en Málaga, su ciudad natal. Banderas desarrolló durante décadas una importante carrera internacional y vivió buena parte de su vida profesional en Estados Unidos. Los Ángeles fue durante años uno de sus grandes centros de operaciones, pero con el tiempo empezó a sentir que aquella vida no era necesariamente el lugar al que quería pertenecer para siempre. «Fueron años hermosos y emocionantes», reconoce sobre su etapa en Los Ángeles, aunque admite que siempre tuvo una sensación de provisionalidad. «Sabía que no debía estar en Malibú, sino en Málaga», sentencia.
La vuelta a España representa para el actor algo más que un cambio de residencia. Es también una forma de reconectar con sus raíces, su familia y una manera de entender la vida mucho más ligada a la experiencia que a la acumulación de bienes materiales. «La gente vive como si no fuera a morir. Acumulan cosas. Yo no quiero acumular nada. Lo único que me interesa ahora es la experiencia de vivir», afirma.
La familia, uno de sus grandes motivos de orgullo
Durante esta reflexión sobre su vida, Banderas también ha tenido palabras para su familia. Especialmente para su padre, fallecido en 2008 en Marbella, a quien considera uno de sus grandes referentes y su «mentor». El actor recuerda a su progenitor como una persona compasiva y una figura fundamental en su formación personal.
También ha hablado con orgullo de sus hijos y de cómo observa su evolución. «Los veo florecer y convertirse en buenas personas, y me siento muy orgulloso de ellos», ha asegurado. Banderas se ha referido tanto a su hija biológica como a los otros dos hijos de Melanie Griffith, con quien estuvo casado durante dos décadas. Precisamente sobre su ex mujer, el actor ha querido destacar su papel como madre. «Debo decir que Melanie fue una madre increíble», ha señalado, demostrando que, pese al paso de los años y a que sus caminos tomaron direcciones diferentes, conserva un profundo respeto y cariño por la actriz estadounidense.

Sea como fuere, lo cierto es que diez años después de aquel infarto que le obligó a frenar en seco, Antonio Banderas no recuerda aquel episodio únicamente como un susto médico, sino como una oportunidad para cambiar su manera de mirar el mundo. El actor ha convertido aquella experiencia en una especie de llamada de atención que le permitió distinguir entre lo urgente y lo importante y, sobre todo, entender que el tiempo es el verdadero lujo que no se puede recuperar.