Maquillaje

Xabier Rodrigues, maquillador: «Para disimular las bolsas y rejuvenecer la mirada, no pongas corrector en el párpado sino aquí…»

Xabier Rodrigues, maquillaje, corrector
(Foto: Adobe Stock)
Marta Morales

Conseguir una mirada más descansada y rejuvenecida no consiste en cubrir el contorno de ojos con más maquillaje, sino en saber dónde y cómo aplicar cada producto. Cuando aparecen las bolsas, las ojeras oscuras o las primeras líneas de expresión, abusar del corrector puede conseguir el efecto contrario y acentuar los signos de la edad. Por eso, Xabier Rodrigues, maquillador profesional, explica cuáles son los errores más habituales al maquillar esta zona y qué técnicas ayudan a conseguir un resultado más natural y favorecedor, especialmente en las pieles maduras.

El lugar donde aplicar el corrector es clave

Cuando hay bolsas bajo los ojos, uno de los principales objetivos es evitar aportar más volumen visual a la zona. El corrector debe utilizarse de manera estratégica, concentrándolo en las áreas que realmente necesitan corrección.

En lugar de cubrir por completo la bolsa, el truco consiste en aplicar un tono ligeramente más claro en la zona hundida que queda junto a ella. De esta manera se crea un efecto óptico que equilibra el contorno y hace que la mirada parezca más luminosa y descansada.

La técnica es especialmente útil cuando, además de bolsas, existe una ojera oscura. En estos casos, el maquillaje no elimina el volumen, pero sí puede conseguir que las transiciones entre luces y sombras sean mucho menos evidentes.

Maquillaje, ojeras, rostro
(Foto: @maccosmetics_es)

El error de elegir un corrector demasiado claro

Otro de los errores más frecuentes es escoger un corrector excesivamente claro con la intención de iluminar. Sin embargo, el resultado puede ser poco natural. «Hace que la ojera se vea grisácea», advierte Xabier. Por eso, antes de iluminar, es importante trabajar el color de la ojera. En las zonas muy pigmentadas puede resultar útil un precorrector en tonos melocotón, anaranjados o rosados. «De esta manera no necesitamos tanta cantidad de producto y el acabado es mucho más natural», explica el maquillador.

Si el corrector marca las arrugas, revisa la fórmula

La textura también juega un papel fundamental. Un corrector demasiado seco puede asentarse en las líneas, mientras que una fórmula excesivamente hidratante puede desplazarse al gesticular. «Uno es que el producto no tenga la hidratación suficiente para nuestro tipo de piel y se cuartee creando así un acabado más seco y agrietado, y otro es aplicar mucha cantidad de corrector y que sea excesivamente hidratante, lo que hará que al gesticular el corrector migre a estas líneas y sean más notorias», señala Xabier. La recomendación es sencilla: preparar bien la piel, utilizar poca cantidad y trabajar el producto progresivamente.

Maquillaje, ojeras, rostro
(Foto: @maccosmetics_es)

Menos producto, mejor resultado

Para conseguir una mirada rejuvenecida, no hace falta cubrir toda la zona. El corrector debe aplicarse allí donde sea necesario y difuminarse cuidadosamente. También hay que prestar atención a los polvos. Aunque ayudan a fijar el maquillaje, un exceso puede remarcar las líneas de expresión.

«Los polvos son nuestro gran aliado, pero si nos pasamos con las cantidades o no están destinados para las ojeras, podemos marcar más las líneas de expresión», advierte.

En definitiva, el objetivo no es borrar por completo las bolsas o la ojera, sino jugar con la luz para que la mirada parezca más fresca y descansada. Como recuerda Xabier, «cada piel tiene unas necesidades». Y en el maquillaje de una piel madura, acertar con el lugar, la textura y la cantidad puede rejuvenecer mucho más que aplicar más producto.