¿Por qué huelen las cremas? Los expertos explican qué determina el aroma de los productos cosméticos
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En lo que a cosmética se refiere, hay cientos de preguntas que se cruzan por la mente cada vez que un bote de crema se abre. Quizá una de las más frecuentes es la duda que aparece cada vez que uno piensa en por qué la crema tiene un olor u otro. ¿Será por culpa de los ingredientes? ¿Será para que nos atraiga más? Cuidar de la cosmética y de todo aquello que nos aplicamos en la piel es fundamental para conseguir cuidarnos. Lo cierto es que, sacando especulaciones, podíamos estar un largo día; por eso hemos preferido recurrir a los expertos para resolver esta duda.
¿Por qué la crema tiene olor?
El olor de una crema no es casualidad; nos explica Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de los Laboratorios Calduch: «Responde a una estrategia de formulación y percepción sensorial». Según el experto, hay dos motivos principales por los que una crema tiene olor. El primero, y más evidente, es por los propios ingredientes de la fórmula. En este sentido, Calduch apunta que las cremas y emulsiones «suelen contener, en su composición, grasas, ceras y extractos vegetales, así como otros ingredientes que poseen olores naturales que no siempre son agradables».

Estos matices dan ciertos olores naturales, pero la respuesta a por qué tu crema huele a caramelo o a aromas que no se corresponden con su formulación son los perfumes. Hablamos de «ingredientes que se añaden específicamente para enmascarar ese olor propio de los ingredientes y crear una experiencia placentera para el consumidor», apunta el experto. En esta línea, añade cómo, en muchas ocasiones, «los perfumes están formados por aceites esenciales que, además de aportar propiedades para la piel (como hidratación o antioxidantes), contienen moléculas aromáticas naturales que le dan a la crema su olor característico».
En definitiva, si alguna vez te has preguntado qué es o qué hace que un perfume huela para que no lleve químicos, entonces debes mirar en su formulación. «Una crema huele a lo que aportan sus ingredientes naturales o al perfume que el formulador ha diseñado para ella».
¿Qué cremas huelen más?
Si nos centramos en las cremas naturales, habrás detectado también que hay algunas con un mayor olor que otras. En general, Calduch señala que estas cremas suelen ser aquellas ricas en lípidos naturales, es decir, en aceites y ceras/mantecas vegetales. Todos ellos son ingredientes que ya de por sí tienen un alto aroma. Dentro de estas categorías hay tipos de cremas que pueden presentar más intensidad en el olor.

En primer lugar, el experto señala a la cosmética natural. Sobre ellos, explica que son productos que «no suelen incorporar perfumes, por lo que el olor depende de los aceites esenciales (como la lavanda, naranja o el romero) y de mantecas puras (como la de karité o cacao)». La siguiente categoría son las cremas antiedad y nutritivas. El motivo por el que estas cremas tienen un mayor olor es, precisamente, por la concentración de ingredientes naturales que poseen. «Suelen contener altas concentraciones de aceites vegetales ricos en ácidos grasos (como el aceite de rosa mosqueta, oliva o de argán). Estos aceites tienen un olor intrínseco muy potente que requiere más perfume para ser matizado».
En la última categoría encontramos las líneas de aromaterapia. Cuando hablamos de ellas, hacemos referencia a todas las cremas diseñadas específicamente para que el olor sea una parte importante en la percepción del producto. Por ejemplo, «cremas relajantes para la noche o energizantes para la mañana. En estas, la concentración del perfume es intencionadamente mayor». Por el contrario, Calduch subraya que «la cosmética dermatológica (para pieles sensibles o acné) suele ser fragrance-free (sin perfume) y huele muy poco o tiene el olor propio de la base».

¿Cuándo puede el olor de la crema ser malo?
Sentirse atraído por el olor del producto no es algo malo, pero aplicarlo en determinadas situaciones sin saber cuáles podrían ser sus consecuencias negativas puede desencadenar en algún que otro disgusto. Y con las cremas con olor hay que tener atención en determinados aspectos relativos al olor para asegurarnos de que esta está actuando de forma correcta. «Una crema es un producto cosmético que evoluciona con el tiempo. No es invariable y es normal que con el tiempo se note una pequeña pérdida de la intensidad del olor. Esto entra dentro de la normalidad», apunta Calduch.
El problema aparece cuando el olor cambia drásticamente; «es señal de que la fórmula se ha desestabilizado y puede ser causa de problemas cutáneos». Debes tener cuidado cuando detectas un olor a rancio o a aceite viejo: «Ocurre cuando los aceites vegetales de la crema entran en contacto con el oxígeno y sufren una oxidación lipídica. Los ácidos grasos se rompen y generan compuestos de mal olor». Aplicar esto en la piel introduce radicales libres, lo que podría causar irritación o alteración de la barrera cutánea.

Es lo mismo cuando el olor que detectas es el de humedad, vinagre o guardado. En ese caso, según Calduch, hablamos de contaminación microbiológica; esto quiere decir que en el producto han crecido microorganismos que pueden alterar totalmente la estructura de la crema. «Además del olor, es muy probable que se vea el crecimiento de los microorganismos en la superficie del producto. El uso, en estos casos, está totalmente desaconsejado». Finalmente, cuando detectas un olor a alcohol muy fuerte o punzante, «puede significar que la estructura de la crema se ha dañado y parte de sus ingredientes han modificado su estructura».