Ciencia
NASA

La foto de la NASA a 400 km de altitud que desafía la lógica: un desierto de Arabia Saudí está ‘cobrando vida’

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En el corazón del desierto del Nefud, en Arabia Saudí, hay una mancha de color verde que llama la atención incluso desde el espacio: Jubba. Vista desde arriba, parece una isla verde en medio de un mar de arena. Sus cultivos dibujan formas geométricas muy definidas, creando un contraste tan marcado que la imagen resulta casi hipnótica.

No se trata de un fenómeno natural espontáneo, sino de un espacio transformado por la acción humana, donde el acceso al agua ha permitido convertir un entorno extremadamente hostil en una zona de cultivo. La fotografía fue tomada desde aproximadamente 420 kilómetros de altitud, pero su nivel de detalle permite distinguir con claridad la frontera entre el desierto y las áreas cultivadas.

La imagen de Jubba captada por la NASA

La imagen captada desde el espacio por la NASA muestra cómo la ciudad de Jubba aparece como un verdadero oasis en medio del desierto de Nefud, en Arabia Saudí. En contraste con el entorno árido que la rodea, esta zona destaca por sus tonos verdes, con amplias áreas de cultivo y presencia de recursos hídricos que rompen por completo la uniformidad del paisaje desértico. La fotografía, tomada desde la Estación Espacial Internacional, permite apreciar con gran detalle ésta singular escena a escala monumental. Los astronautas tomaron la imagen desde una altitud aproximada de 420 kilómetros sobre la Tierra.

Este tipo de imágenes es posible gracias al trabajo conjunto de agencias como la NASA y la Agencia Espacial Europea, que han desarrollado sistemas de observación, cámaras y tecnologías de transmisión cada vez más avanzadas. El resultado no solo tiene gran valor científico, sino que también acerca el espacio al público, ofreciendo perspectivas únicas del planeta y del universo.

Un oasis agrícola

La ubicación de Jubbah no es casual. La localidad se asienta sobre lo que fue un paleolago, un lago prehistórico en el desierto que existió cuando el clima de Arabia Saudí era mucho más húmedo que en la actualidad. Con el tiempo, el agua superficial desapareció, pero parte quedó almacenada bajo tierra. Al oeste de la zona se encuentra la montaña de Jabal Umm Sinman, cuya forma recuerda a un camello recostado con dos jorobas.

Los círculos verdes que se distinguen desde el espacio son fruto del riego por pivote central. En cada uno de ellos hay un pozo en el centro y una estructura metálica con un brazo largo que gira lentamente, distribuyendo agua y fertilizante de forma uniforme. Este brazo actúa como una especie de compás gigante que riega siempre a la misma distancia, lo que da lugar a esos campos circulares tan característicos.

Debajo de esos campos circulares se encuentra el verdadero recurso clave: el agua fósil. Se trata de agua acumulada hace miles de años, cuando la región era más húmeda. Sin embargo, diversos estudios indican que su uso intensivo no es sostenible a largo plazo, ya que los niveles de los acuíferos siguen descendiendo.

«Antes de la desertificación de la península arábiga, el lago Jubbah formaba parte de una red de fuentes de agua dulce en lo que entonces era un entorno más húmedo. Incluso cuando la región se volvió más árida, es probable que el lago Jubbah conservara agua dulce durante algún tiempo debido a su ubicación entre las dunas que recargaban las aguas subterráneas. Este período prolongado y continuo de agua dulce convirtió a Jubbah en un destino para los primeros humanos y animales del desierto de Nefud», explica la NASA.

Finalmente, cabe señalar que el entorno de Jubbah también destaca por su valor histórico. En las rocas de Jabal Umm Sinman se conservan miles de grabados rupestres y antiguas inscripciones que representan animales y escenas de la vida cotidiana de civilizaciones pasadas. Este conjunto está reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO.