Ciencia
CIENCIA

Finlandia ha encontrado la solución al combustible nuclear y ahora el mundo entero le quiere copiar

Finlandia sigue llevando a cabo una obra faraónica de reserva de combustible nuclear que le hará estar a la vanguardia en el mundo. El país finés está construyendo desde principios del 2000 una «cápsula del tiempo» en la que se guardarán residuos nucleares durante al menos 10.000 años. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre la construcción en Finlandia de una cueva para guardar combustible nuclear.

Onkalo, cueva en castellano, es uno de los proyectos más importantes de la historia de Finlandia que está llevando a cabo la empresa Posiva, que es propiedad de Fortum y TVO, las dos principales productoras de energía nuclear en Finlandia. Esta compañía lleva trabajando durante los últimos 20 años en lo que se considera el primer depósito geológico profundo del mundo. Y es que en esta cueva se guardarán residuos nucleares hasta el fin de los días.

Esta reserva de combustible nuclear está ubicada en la isla de Olkiluoto, en el oeste del país, a pocos metros de la central nuclear de Olkiluoto en el municipio de Eurajoki. El lugar elegido para llevar a cabo esta obra faraónica fue fruto de un estudio minucioso que aseguró que en la zona no se darán terremotos ni otros movimientos sísmicos los próximos 100.000 años. Por ello, desde Posiva decidieron abrir el sueldo y comenzar a excavar a casi 500 metros de profundidad en diferentes fases que se han llevado a cabo en los últimos 20 años.

Posiva comenzó en la década de los 80 a elaborar el proyecto y fue en 1994 cuando se modificó la ley finlandesa de energía nuclear para que los residuos nucleares producidos en Finlandia permanecieran en el territorio. A partir de ahí se inició un proyecto que fue aprobado a primeros del 2000, cuyas obras comenzaron en el año 2004 y que ahora está en su proceso final.  Mika Pohjonen, director de Posiva, dijo en su día que se calcula que los más de 3.000 contenedores de combustible nuclear estarían seguros «durante un millón de años».  «Es posible que ya no haya humanos aquí porque en ese momento habrá glaciaciones o esta área estará bajo el agua, pero esto está diseñado para mantenerlo fuera de la biosfera», dijo en Sky News.

Finlandia y la reserva de combustible nuclear

Según ha informado el medio Kauppalehti, en 2026 se espera que el depósito Onkalo reciba hasta 6.500 toneladas de residuos nucleares en los próximos 100 años y se espera que estén seguros durante al menos 10.000 años, ya que se considera que a partir de este periodo de tiempo los niveles de radiación hayan disminuido significativamente. Esto quiere decir que a partir de esta fecha podrán quedar en el fondo de la tierra hasta la eternidad.

Realizar la obra de esta «cápsula del tiempo» no está siendo sencilla, ya que para ello se comenzó eligiendo el terreno adecuado para construir una cavidad en la base de granito y, a partir de ahí, adentrarse dentro de la tierra. Desde Posiva han informado que la profundidad es de alrededor de 450 metros y la reserva de combustible nuclear estará a 420 metros por debajo del nivel del mar, sellada en botes de hierro fundido con una cubierta de cobre que pasarán por unos túneles que llegarán a alcanzar los 5.500 metros con una altura de 6,3 metros.

 

Según informa Posiva en su página web oficial, Onkalo «consta de un túnel de acceso en espiral, cuatro pozos verticales (un pozo para personal, un pozo para contenedores y dos pozos de ventilación), túneles y salas técnicas». «Para 2020, se habían excavado aproximadamente 10 km de túneles de diferentes tipos en la roca madre de Olkiluoto. Durante las operaciones de desmantelamiento final, se excavarán unos 40 km de nuevos túneles en la roca madre», informa la compañía.

La gran pregunta es: ¿aguantará el combustible nuclear dentro de estos botes? Para ello se ha llevado a cabo el denominado concepto KBS-3, que se basa en un sistema de múltiples barreras que aseguran que el uranio usado no vuelva a la biosfera. Para ello, primero estará la barrera química del cobre, que se utilizará para cubrir los botes de hierro; otra barrera física a 450 metros de profundidad y, por último, una barrera geológica, ya que el terreno está rodeado de una arcilla bentonita que absorbe el agua y protege contra los movimientos sísmicos.

Todo ello con el objetivo de que esta reserva de combustible nuclear esté ahí guardada para la eternidad o para cuando pueda ser necesitada para lo que sea que haya en la Tierra dentro de al menos 10.000 años.