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Inteligencia artificial

Los experimentos que la IA ha acelerado en tiempo récord

La Inteligencia Artificial ha llegado a todos los sectores, por supuesto también al mundo de la ciencia. Experimentos que la IA ha acelerado.

¿Puede la IA sustituir a los científicos?

IA descubre leyes de la física

Científicos usan IA para predecir el futuro

  • Francisco María
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Hay algo que está cambiando la forma en que se hace ciencia. No es una nueva máquina de laboratorio ni un material revolucionario. Es software. No hay riesgo de que la IA sustituya a los expertos en ciencia. Pero sí les ha quitado una de las cosas que más tiempo consumían: probar, fallar y volver a empezar una y otra vez. Ahora ese proceso, en muchos campos, ocurre miles de veces en cuestión de horas.

Y eso se está notando.

El caso más claro: descubrir proteínas en días

Durante décadas, entender cómo se pliega una proteína era uno de los mayores retos de la biología. No era solo complicado. Era lento, muy lento. Hasta que apareció AlphaFold, desarrollado por DeepMind.

Este sistema logró predecir la estructura de prácticamente todas las proteínas conocidas. Más de 200 millones. Y lo hizo en un tiempo que habría sido impensable hace unos años.

Antes, resolver la estructura de una sola proteína podía llevar meses o incluso años de trabajo experimental. Ahora, en muchos casos, se obtiene en cuestión de horas con un nivel de precisión que ha sorprendido a la comunidad científica.

Esto no es solo un logro técnico. Está acelerando investigaciones en enfermedades, desarrollo de fármacos y biotecnología.

Medicamentos diseñados por algoritmos

Diseñar un medicamento siempre ha sido un proceso largo. A veces más de diez años. Y con muchas probabilidades de fallar. Aquí la IA está recortando tiempos de forma brutal.

Empresas como Insilico Medicine han conseguido diseñar candidatos a fármacos en cuestión de meses utilizando modelos generativos. En 2023 ya lograron llevar uno de estos compuestos a ensayos clínicos tras un desarrollo mucho más rápido de lo habitual.

¿Cómo lo hacen? Analizando millones de combinaciones moleculares posibles y descartando las que no funcionan antes de sintetizarlas en el laboratorio. Menos ensayo físico. Más simulación.

También compañías como Exscientia han demostrado que la IA puede ayudar a seleccionar moléculas con mayor probabilidad de éxito clínico. No elimina la necesidad de pruebas. Pero sí reduce el número de intentos fallidos.

Nuevos materiales en semanas, no años

Encontrar materiales con propiedades específicas, más resistentes, más ligeros, más eficientes, ha sido tradicionalmente un proceso lento y bastante artesanal. Eso también está cambiando.

En 2023, investigadores de Google DeepMind presentaron un sistema capaz de predecir la estabilidad de nuevos materiales cristalinos. El resultado: más de 2 millones de posibles materiales identificados, con decenas de miles considerados estables.

Algunos ya se están evaluando para baterías, semiconductores y energía limpia. Lo interesante es el ritmo. Lo que antes requería años de simulaciones y pruebas, ahora se genera en días.

Laboratorios autónomos: cuando la IA decide qué probar

Aquí el cambio ya no es solo velocidad. Es forma de trabajar. Los llamados laboratorios autónomos combinan IA, robótica y sistemas de análisis en tiempo real. La idea es simple: el sistema propone un experimento, lo ejecuta, analiza los resultados y decide el siguiente paso.

Sin intervención humana directa en cada iteración. Equipos del Massachusetts Institute of Technology y otras instituciones han desarrollado plataformas capaces de optimizar reacciones químicas o descubrir nuevos compuestos de manera continua.

Esto permite hacer cientos o miles de experimentos en el tiempo en que antes se hacían unos pocos. Y además, sin sesgos humanos en la selección inicial.

Energía de fusión: simulaciones mucho más rápidas

La fusión nuclear lleva décadas siendo “la energía del futuro”. Y sigue siéndolo, aunque más cerca que antes. Parte del avance reciente se debe a la IA.

Proyectos vinculados a Lawrence Livermore National Laboratory han utilizado modelos de aprendizaje automático para controlar plasmas y optimizar condiciones dentro de reactores experimentales.

También DeepMind ha colaborado en sistemas de control para reactores tipo tokamak, mejorando la estabilidad del plasma en tiempo real.

Aquí la IA no sustituye la física. Pero ayuda a navegar un espacio de variables extremadamente complejo. Y eso acelera los experimentos.

Cambio climático: modelos más rápidos y precisos

Los modelos climáticos son otra área donde el tiempo importa. Mucho. Simular el clima del planeta requiere cantidades enormes de datos y potencia computacional. Tradicionalmente, cada simulación podía tardar días o semanas. La IA acelera el proceso, no es solo velocidad. Es capacidad de explorar más posibilidades.

Química cuántica sin esperar semanas

La química cuántica es clave para entender reacciones a nivel molecular. Pero sus cálculos son tan complejos que pueden tardar muchísimo. La IA está simplificando esto.

Modelos entrenados para aproximar soluciones cuánticas permiten obtener resultados similares en una fracción del tiempo. Empresas como IBM están combinando IA con computación cuántica para acelerar estos cálculos.

Esto abre la puerta a diseñar reacciones químicas más eficientes, nuevos catalizadores o procesos industriales más limpios. Y lo hace sin esperar días por cada simulación.

Agricultura: experimentos a escala masiva

La agricultura también se ha sumado. Con IA, se pueden analizar millones de combinaciones de semillas, condiciones climáticas y suelos para identificar qué funciona mejor.

Empresas como Corteva Agriscience utilizan modelos predictivos para acelerar el desarrollo de cultivos más resistentes al clima. Además, sensores y satélites generan datos en tiempo real que alimentan estos sistemas.

El resultado: ciclos de experimentación mucho más cortos.

Genética: edición más precisa y rápida

La edición genética ya era rápida con herramientas como CRISPR. Pero la IA la está afinando aún más.

Modelos que predicen cómo se comportará una edición genética ayudan a reducir errores y mejorar resultados antes de hacer la intervención real.

Instituciones como Broad Institute están integrando IA en sus procesos de análisis genómico.

La IA no reemplaza la intuición científica. Pero sí amplifica lo que se puede, y ahí es donde empieza lo realmente importante.

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