Andalucía
Elecciones en Andalucía

La transformación de Almería, con un 25% de extranjeros, dispara la inquietud vecinal: «Esto ya no es España»

OKDIARIO visita un asentamiento ilegal en Níjar (Almería)

Desde el pasado febrero, Vox logró prohibir el burka en espacios públicos en este municipio

  • Paula Ciordia
  • Níjar (Almería)
  • Enviada especial
  • Periodista y filóloga | Vox | Inmigración | Wokismo | Taurina en Entre Pitones | paula.ciordia@okdiario.com

La transformación social y demográfica que vive parte de la provincia de Almería ha vuelto a situarse en el centro del debate vecinal en estas elecciones andaluzas. El 25% de la población en la provincia es extranjera. Residentes de San Isidro, en el municipio de Níjar, expresan su preocupación por el cambio que perciben en sus calles, barrios y comercios tras décadas de inmigración ligada al campo almeriense.

Tras la regulación masiva del Gobierno de Pedro Sánchez, el Consulado de Marruecos en Almería se vio obligado a habilitar dos puntos de atención con cita previa para que los miles de solicitantes no colapsaran la calle y evitar continuos disturbios entre ellos.

Algunos vecinos españoles hablan abiertamente de «sustitución poblacional» y denuncian un deterioro de la convivencia, la seguridad y las condiciones urbanas. El pasado febrero, Vox logró prohibir el burka y el niqab en espacios públicos. Este martes, el presidente de la formación, Santiago Abascal, visitará junto al candidato Manuel Gavira este municipio. El jueves, El Ejido. En la provincia, en las anteriores elecciones lograron dos escaños. Un resultado que esperan mantener, según señalan fuentes locales, a punto de dar el sorpasso al PSOE.

OKDIARIO visita uno de los más de 40 asentamientos ilegales que rodean algunas zonas agrícolas de Níjar, donde viven alrededor de 3.500 inmigrantes en condiciones precarias, según diferentes informes sociales y municipales. Muchas de estas infraviviendas están construidas con plásticos, palés y restos de invernaderos, sin acceso regular a agua potable o electricidad, con un aspecto que recuerda las favelas brasileñas.

La inmigración masiva en Almería

La escena refleja una realidad compleja: miles de trabajadores extranjeros forman parte esencial de la economía agrícola de la provincia. La agricultura intensiva almeriense genera más de 4.000 millones de euros anuales y depende en gran medida de mano de obra inmigrante para mantener la producción de los invernaderos.

Sin embargo, para parte de la población autóctona, el crecimiento de determinadas comunidades ha generado un sentimiento de pérdida de identidad y abandono institucional. La comunidad islámica de San Isidro ha levantado además una de las mezquitas más grandes de la provincia, símbolo visible de un cambio demográfico que algunos residentes observan con inquietud. «Antes solamente había españoles. Ahora mira lo que hay», lamenta un hombre mayor que asegura haber vivido toda la vida en la zona.

Otros vecinos recuerdan cómo era la vida hace décadas. «Yo he conocido esto cuando solamente había gente de aquí. Era muy diferente. Dejaban las puertas abiertas y nadie se llevaba nada», relata otro residente, que asegura haber sufrido un robo en su vivienda. «Ahora tienes que echar la llave y reforzar las ventanas».

La sensación de inseguridad aparece repetidamente entre los testimonios recogidos en el municipio. «Ha cambiado mucho», afirma un comerciante habitual del mercadillo. «No hay policía. Aquí tendría que haber patrullas constantemente». Las críticas también se dirigen hacia las administraciones públicas, a las que acusan de estar «muy alejadas de la realidad».

Algunos inmigrantes recuerdan que llegaron a España de manera legal y con contrato de trabajo. «Vine con contrato», explica un trabajador extranjero afincado en la zona desde hace más de una década, que denuncia que «ahora no». Se siente perjudicado: «Ahora hay demasiadas personas».

Mientras tanto, en San Isidro muchos vecinos aseguran sentirse extraños en su propio pueblo. «Para mí esto ya no es España», sentencia un hombre de avanzada edad. Sus palabras resumen el sentimiento de quienes creen que la identidad tradicional de la localidad se está diluyendo rápidamente en medio de una transformación social que divide opiniones y alimenta un debate cada vez más presente en la calle.