El 1 de octubre de 1959, 32 tanques fabricados en China cruzaron la plaza de Tiananmén. Eran versiones del T-54A soviético, ensambladas al principio con piezas llegadas de la Unión Soviética en la fábrica 617 de Baotou. El 3 de septiembre de 2025, el nuevo Tipo 100 recorrió la misma plaza y volvió a salir del mismo núcleo industrial.
El contraste resume casi siete décadas de cambios. China no se ha limitado a acumular carros de combate, sino que ha retirado parte de los modelos antiguos y ha apostado por sensores, redes, protección frente a misiles y cooperación con drones. El resultado parece más moderno, pero todavía no ha demostrado su rendimiento bajo fuego enemigo.
De copia a industria propia
El archivo histórico de la industria de defensa china señala que la primera fábrica nacional de tanques comenzó a construirse en abril de 1956. En diciembre de 1958 salió de ella un T-54A montado con componentes soviéticos y, en agosto de 1959, China completó su primer lote. Aquel vehículo recibió el nombre de Tipo 59 y abrió una industria que antes no existía en el país.
Fabricar con planos y procesos extranjeros permitió a los ingenieros aprender mientras la cadena de producción maduraba. Fue como seguir una receta ajena antes de adaptar los ingredientes y el horno. Con el tiempo, la planta incorporó piezas nacionales y el Tipo 59 se convirtió en la base de modelos como el Tipo 69 y el Tipo 79.
La Guerra del Golfo de 1991 aceleró una revisión mucho más amplia. Un análisis de RAND señala que el rápido éxito estadounidense dejó al Ejército Popular de Liberación ante sus carencias en tecnología, coordinación y combate moderno. Desde finales de los noventa, los Tipo 96 y Tipo 99 pasaron a ocupar el centro de la renovación blindada.
Menos tanques, más modernos
La modernización también redujo el tamaño de la flota. Una evaluación del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos calculó unos 7.800 tanques chinos en 1997, frente a unos 6.740 en 2017. En ese último año, los modelos modernos ya superaban ligeramente la mitad, aunque todavía quedaban unos 2.850 Tipo 59 considerados obsoletos.
Por eso los recuentos publicados pueden confundir. En la práctica, el Tipo 96 aportó volumen y la familia Tipo 99 una capacidad más avanzada y costosa, mientras numerosos vehículos antiguos seguían apareciendo en los inventarios. Al final del día, el cambio importante no es solo cuántos tanques tiene China, sino qué parte puede combatir conectada con el resto del ejército.
Qué cambia con el Tipo 100
El Tipo 100 rompe con varias decisiones anteriores. Su torreta no lleva tripulantes, lo que significa que la parte superior con el cañón se controla desde el interior del casco, y el arma principal parece tener 105 milímetros. Es un calibre menor que los 125 milímetros habituales en los Tipo 96 y Tipo 99.
¿Para qué instalar un cañón más pequeño? Joshua Arostegui, director de investigación del China Landpower Studies Center del US Army War College, sostiene que el vehículo busca combinar movilidad, protección activa y despliegue rápido. La idea no es ganar únicamente por peso o grosor de blindaje, sino detectar antes, compartir datos y disparar como parte de una red.
Las explicaciones oficiales muestran cámaras, pequeños interceptores y un casco con visor que superpone datos e imágenes ante la tripulación, casi como un navegador sobre el parabrisas. Ese conjunto forma parte de una protección activa, un sistema que intenta frenar una amenaza antes de que alcance el blindaje, mientras el vehículo de apoyo puede manejar drones y robots terrestres. Wang Qun, integrante de la formación terrestre del desfile, afirmó que ambos modelos pueden «aproximarse en silencio en determinadas condiciones y evitar que el ruido delate su posición».
Lo que aún no sabemos
El 4 de mayo de 2026, una producción oficial china volvió a mostrar el Tipo 100 junto a personal del Ejército Popular de Liberación. Las imágenes apuntan a una integración inicial en las unidades, pero no demuestran por sí solas una fabricación masiva ni un despliegue amplio. Un desfile o un vídeo cuidado pueden enseñar el diseño, no su fiabilidad durante meses de combate.
No hay una prueba pública independiente de que el cañón de 105 milímetros iguale a armas mayores, ni de la eficacia real de su protección activa. El informe estadounidense sobre el poder militar chino, publicado en diciembre de 2025, recuerda que el ejército del país no combate desde hace décadas y nunca ha usado su estructura actual en una guerra. Esa falta de experiencia importa mucho.
El Tipo 100 sí muestra hacia dónde mira Pekín. La industria de Baotou ha pasado de copiar un tanque soviético a construir un vehículo pensado para una batalla llena de sensores, drones y ataques desde arriba. La próxima década dirá si ese salto industrial también se convierte en una ventaja real sobre el terreno.
La nota oficial sobre la fabricación del Tipo 100 se ha publicado en el portal del Gobierno de Baotou.












