Estados Unidos ha dado luz verde a una operación militar importante en Perú, aunque el matiz cambia mucho la historia. No se trata de abrir una base estadounidense en América Latina, sino de una posible venta militar para diseñar, construir y modernizar instalaciones de la Base Naval del Callao.
La cifra llama la atención. Son 1.500 millones de dólares para una zona clave del Pacífico sudamericano, justo donde se cruzan comercio, defensa y competencia internacional. Y sí, el movimiento llega en un momento en el que China también pisa fuerte en los puertos peruanos.
Qué ha aprobado Washington
El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó una posible venta militar extranjera al Gobierno de Perú para trabajos de diseño, construcción y apoyo logístico en la Base Naval del Callao. La Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa notificó la operación al Congreso estadounidense el 15 de enero de 2026.
Este sistema, llamado «Foreign Military Sales», funciona como una compra entre gobiernos. En la práctica, Perú pide equipos, servicios o apoyo técnico, y Washington revisa y autoriza el paquete antes de que avance.
El proyecto incluye estudios de ingeniería, gestión de obras, supervisión, apoyo técnico y servicios logísticos. No se habla de vender grandes armas, fragatas o misiles, sino de infraestructura naval y portuaria.
No será una base estadounidense
Aquí está el punto clave. La documentación oficial habla de una venta al Gobierno de Perú y de instalaciones para la Base Naval del Callao, que pertenece a la Marina de Guerra del Perú. No describe una base militar propia de Estados Unidos.
El aviso publicado en el Registro Federal de Estados Unidos señala que el comprador previsto es el Gobierno peruano y que la fuente de financiación son fondos nacionales. También indica que no hay material de defensa mayor en la operación, sino servicios, construcción y apoyo técnico.
La presencia estadounidense, si el acuerdo sigue adelante, sería limitada. El mismo aviso prevé hasta veinte representantes del Gobierno de EE. UU. o de contratistas durante un máximo de diez años para tareas de supervisión y gestión de la construcción. No es lo mismo que una guarnición extranjera permanente.
Por qué importa el Callao
El Callao no es un puerto cualquiera. Es el principal puerto de Perú y una de las puertas más importantes del país hacia el Pacífico, con un papel directo en el comercio con Asia.
La modernización busca mejorar la infraestructura portuaria para operaciones navales y logísticas actuales y futuras. Dicho más claro, se trata de ordenar mejor el espacio donde conviven actividad militar y movimiento comercial. Parece una obra de muelles, pero pesa bastante más.
Reuters informó que el Gobierno peruano planea trasladar su principal base naval en el Callao unos kilómetros para permitir la expansión del puerto comercial vecino. Ese cambio ayudaría a separar mejor los usos civiles y militares en una zona muy congestionada.
La sombra de China
La lectura geopolítica viene casi sola. A unos 80 kilómetros al norte de Lima está Chancay, el megapuerto desarrollado por la china Cosco Shipping Ports, que empezó a operar en noviembre de 2024.
Callao y Chancay compiten por captar carga hacia Asia. Para Perú, eso puede ser una oportunidad enorme, como tener dos grandes puertas abiertas al Pacífico. Para Estados Unidos, también es una forma de reforzar la cooperación con un socio estratégico en Sudamérica.
Aun así, Washington intenta rebajar el tono militar del asunto. La Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa afirma que la venta propuesta «no alterará el equilibrio militar regional». Es una frase importante, porque marca distancia con la idea de una escalada directa.
Qué falta por cerrar
La aprobación estadounidense no significa que todos los contratos estén firmados ni que la obra esté cerrada al detalle. La propia agencia advierte de que el valor final puede variar según los requisitos finales, la disponibilidad presupuestaria y los acuerdos que se firmen.
También queda por ver qué empresas participarán. Según la notificación oficial, los contratistas principales se elegirán más adelante entre proveedores aprobados, probablemente mediante un proceso competitivo.
Para Perú, el reto será convertir una operación técnica en una mejora real de su infraestructura naval y portuaria. Para la región, el mensaje es claro, el Pacífico sudamericano se está volviendo cada vez más importante.
El comunicado oficial se ha publicado en la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa de Estados Unidos.











