Los expertos en energía coinciden: esto es lo que cuesta dejar el cargador enchufado todo el día

Publicado el: 12 de agosto de 2026 a las 20:52
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Cargador de móvil enchufado a una toma de corriente sin utilizarse.

Dejar el cargador en la pared sin el móvil conectado no es gratis. La Comisión Europea define este estado como “consumo en vacío”, la electricidad que utiliza una fuente de alimentación conectada a la red cuando no alimenta ningún dispositivo.

La escala, eso sí, puede ser diminuta. Samsung declara menos de cinco milivatios para un adaptador de 25 vatios, y Xiaomi fija un máximo de 75 milivatios para un cargador USB-C de 33 vatios. Son milésimas de vatio, no la potencia grande que aparece en la caja.

La potencia de la etiqueta engaña

Que un adaptador indique 25, 45 o 65 vatios no significa que consuma esa cantidad durante todo el día. Esa cifra señala la potencia máxima que puede entregar cuando un dispositivo compatible la solicita, igual que la velocidad máxima de un coche no indica a qué ritmo circula siempre.

La normativa europea vigente limita a 0,10 vatios el consumo en vacío de muchos cargadores habituales de hasta 49 vatios que convierten la corriente de la pared en corriente continua. Ciertos modelos capaces de ofrecer varias tensiones tienen un límite más alto, de 0,30 vatios. La diferencia parece minúscula, pero se nota al calcular un año entero.

Cuánto gasta realmente

Si un adaptador consumiera cinco milivatios sin interrupción, gastaría menos de 0,044 kilovatios hora en un año. Con 75 milivatios, el resultado subiría hasta unos 0,657 kilovatios hora. No todos los modelos se comportan igual, y las declaraciones de los fabricantes son valores concretos, no una media del mercado.

Eurostat situó el precio doméstico de la electricidad en España en 26,1 euros por cada 100 kilovatios hora durante el primer semestre de 2025. Con esa referencia, dejar los dos cargadores anteriores enchufados todo el año costaría aproximadamente un céntimo y 17 céntimos. Incluso los límites europeos de 0,10 y 0,30 vatios equivaldrían a unos 23 y 69 céntimos anuales.

¿Qué ocurre con la estimación de 2,5 kilovatios hora al año? Equivale a un consumo continuo cercano a 0,29 vatios, casi el máximo europeo para ciertos adaptadores multivoltaje, pero muy por encima de los dos modelos recientes citados. Por eso no debería presentarse como el gasto típico de cualquier cargador de móvil.

Cuando el móvil sigue conectado

El cálculo cambia si el teléfono continúa unido al cable. En ese caso ya no existe consumo en vacío, porque el cargador puede alimentar el propio dispositivo, compensar tareas en segundo plano y realizar pequeñas recargas para mantener la batería. No es lo mismo.

Los móviles actuales controlan ese proceso. Apple explica que el iPhone reduce gradualmente la corriente al acercarse al máximo para limitar el calor, mientras que Samsung indica que algunos Galaxy detienen la carga al llegar al 100 por ciento y vuelven a iniciarla cuando la batería baja al 95 por ciento. Así se evita una carga continua a plena potencia.

Un ahorro pequeño que suma

Para una vivienda, desenchufar un único cargador moderno apenas cambiará la factura. Pero la escala transforma el problema. La Comisión Europea calcula que cada año se venden más de 400 millones de fuentes de alimentación externas en la Unión, una categoría que incluye cargadores para móviles, portátiles, routers y monitores.

La nueva regulación europea de ecodiseño se aplicará desde el 14 de diciembre de 2028 y también cubrirá cargadores inalámbricos, bases de carga y cables USB-C. La Comisión prevé que el conjunto de medidas reduzca alrededor de un 3 por ciento el consumo energético de estas fuentes a lo largo de su ciclo de vida para 2035, además de recortar el gasto de los consumidores en unos 100 millones de euros al año. No todo ese ahorro procederá de desenchufar cargadores, conviene matizarlo.

El motivo de seguridad

La cuestión no es que todos los cargadores sean peligrosos, sino que una unidad defectuosa, dañada o no conforme puede presentar riesgos. El sistema europeo Safety Gate ha publicado alertas sobre cargadores USB con aislamiento insuficiente, acceso a partes con tensión y posibilidad de descarga eléctrica o incendio. Son fallos concretos, no una característica normal del producto.

Las recomendaciones de seguridad pasan por comprar en comercios fiables, usar adaptadores compatibles y dejar de utilizar cualquier unidad con grietas, marcas de quemado, chasquidos, olor extraño o calor excesivo. También se aconseja desenchufar después de la carga y evitar dejar dispositivos cargando sin vigilancia durante la noche.

En la práctica, no hace falta convertir cada cargador olvidado en una emergencia doméstica. El ahorro individual es pequeño, pero desconectarlo antes de un viaje largo, cuando la toma no se va a usar o si el adaptador presenta daños elimina un consumo innecesario y reduce una exposición eléctrica evitable. Es un gesto mínimo que tiene sentido.

La normativa oficial principal se ha publicado en EUR-Lex por la Comisión Europea.


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