Apagas el móvil, lo dejas en un cajón y, meses después, aparece sin batería. ¿Dónde se ha ido esa carga? El botón de apagado no convierte el teléfono en una caja completamente aislada de su fuente de energía.
La carga se pierde por dos vías. Algunos circuitos siguen utilizando una corriente mínima y la batería de iones de litio se descarga lentamente por reacciones químicas internas. El calor y el paso del tiempo aceleran ambos procesos.
Apagar no corta toda la corriente
Cuando se apaga un móvil, el sistema operativo deja de funcionar y se desconectan casi todos los componentes que más gastan. La batería, sin embargo, continúa unida a circuitos de gestión y protección que controlan el voltaje, la corriente y la temperatura con un consumo muy bajo.
Apple indica que determinados iPhone pueden seguir localizándose durante hasta 24 horas después de apagarse, mientras que Google permite encontrar algunos Pixel durante varias horas. Según el modelo y la configuración, ciertas funciones de localización y comunicación permanecen disponibles con una pequeña reserva de energía.
También puede mantenerse activo un reloj interno para conservar la hora y facilitar el arranque. Eso no significa que una alarma programada vaya a sonar con el teléfono apagado, ya que este comportamiento depende del dispositivo. En la práctica, apagado significa consumo muy reducido, no necesariamente consumo nulo.
La batería se descarga sola
La autodescarga es la pérdida de energía que se produce dentro de una batería aunque no esté alimentando ningún aparato. Pequeñas reacciones no deseadas entre sus componentes consumen parte de la carga almacenada, como un depósito que pierde unas gotas sin que nadie abra el grifo.
Un trabajo encabezado por Nawfal Al-Zubaidi R-Smith, Manuel Moertelmaier, Georg Gramse y Ferry Kienberger, de Keysight Laboratories, desarrolló un método para medir este fenómeno teniendo en cuenta la temperatura y las diferencias entre celdas comerciales. El equipo señala que las baterías de buena calidad suelen perder menos del 2 % de su carga almacenada en un mes.
La cifra del 1 al 2 % mensual es una referencia, no una regla fija. Una investigación publicada en Nature Energy recoge valores cercanos al 0,1 % en condiciones favorables y pérdidas mayores cuando aumenta la temperatura o envejece la celda. El teléfono completo puede gastar algo más por su electrónica de protección y sus funciones de reserva.
El calor acelera la pérdida
El calor favorece las reacciones químicas que descargan y envejecen la batería. Por eso un móvil olvidado en la guantera durante el verano puede deteriorarse antes que otro guardado en un cajón fresco y seco.
Apple sitúa entre 16 y 22 grados el intervalo ambiental ideal para sus dispositivos y advierte de que una exposición prolongada por encima de 35 grados puede dañar permanentemente la capacidad. Para el almacenamiento recomienda un lugar sin humedad y por debajo de 32 grados.
Samsung ofrece un consejo parecido y pide guardar los dispositivos en ambientes frescos y poco húmedos. No hace falta meter el teléfono en la nevera. Basta con alejarlo del sol, los radiadores, los áticos calurosos y los coches cerrados.
El problema de dejarlo al cero
El 0 % que aparece en pantalla no suele significar que la celda esté químicamente vacía. Los fabricantes reservan un pequeño margen y la circuitería de protección corta la descarga antes de alcanzar niveles peligrosos.
Si el móvil permanece meses sin carga, la autodescarga puede consumir ese margen y llevarlo a una descarga profunda. Apple advierte de que, en ese estado, la batería puede perder la capacidad de mantener una carga y quizá no vuelva a funcionar con normalidad.
Rui Guo, Languang Lu, Minggao Ouyang y Xuning Feng, de la Universidad de Tsinghua, observaron que una sobredescarga extrema podía disolver parte del colector de cobre y favorecer un cortocircuito interno en grandes celdas sometidas a condiciones forzadas. No es lo esperable al dejar un móvil normal en un cajón, porque sus protecciones suelen desconectar antes, pero explica por qué conviene evitar almacenarlo completamente descargado.
Cómo guardar un móvil durante meses
La recomendación más práctica es dejar la batería aproximadamente a la mitad. Apple aconseja apagar el dispositivo, guardarlo con alrededor del 50 % de carga y volver a cargarlo hasta ese nivel cada seis meses.
Samsung propone un margen de entre el 50 y el 70 % y una revisión cada tres o seis meses. Ambas compañías coinciden en que el teléfono no debe guardarse vacío, completamente cargado ni expuesto al calor.
Tampoco conviene mantenerlo enchufado de forma continua durante meses. Si el móvil no arranca al recuperarlo, Apple señala que puede necesitar unos 20 minutos conectado a un cargador antes de responder. Perder unos pocos puntos tras varios meses puede ser normal, pero una caída grande en pocos días merece una revisión.
El estudio principal sobre la medición de la autodescarga se ha publicado en Energy Reports.












