¿Cómo se encuentra un aparato pequeño que vuela pegado al terreno? Un dron de estas características puede devolver al radar una señal mucho más discreta que la de un avión. El Ministerio de Defensa busca reducir ese punto ciego con un equipo tridimensional que deberá localizar microdrones a una distancia mínima de tres kilómetros y drones pequeños a ocho kilómetros.
El contrato ha sido adjudicado a Adevex Soluciones, empresa española del grupo Aicox, por 299.900 euros antes de impuestos. El INTA utilizará el sistema en las pruebas del CETEDEX de Jaén, un centro creado para experimentar con tecnologías antidron, vehículos autónomos e inteligencia artificial.
Un contrato para probar
La adjudicación se resolvió el 9 de diciembre de 2025 y su formalización se publicó el 10 de febrero de 2026. El presupuesto máximo de la licitación era de 363.000 euros con IVA y solo se recibió una oferta, presentada por la propia Adevex.
El expediente de contratación fijó un plazo de seis meses e incluyó configuración, formación y validación. En la práctica, eso significa que la compra no equivale a un despliegue operativo inmediato en bases militares, sino a la entrada del radar en un entorno de ensayo donde deberá demostrar sus capacidades.
Por qué cuesta verlos
Estos aparatos suelen entrar en la categoría de objetivos bajos, pequeños y lentos, conocida como LSS. Su tamaño reduce el eco que recibe el sensor, mientras que el vuelo cerca del suelo puede mezclar la señal con edificios, árboles o el propio relieve. Un ave también puede parecerse demasiado a un dron para un equipo poco afinado.
Según la explicación básica de la FAA, un radar envía ondas de radio y calcula dónde está un objeto a partir de la señal que regresa. Parece sencillo, pero el reto consiste en separar un blanco real del “ruido” del entorno sin llenar la pantalla de avisos falsos. Por eso, el pliego del INTA considera “fundamental” distinguir las aves de los sistemas no tripulados.
Así funciona el radar
Adevex identifica el equipo como Midrange 3D. El pliego técnico del INTA exige una unidad compacta con cobertura completa alrededor, antena multihaz y medición directa de la altitud. Así, el sistema no solo indica hacia dónde se mueve el dron, sino también a qué altura vuela.
El equipo debe completar un barrido cada segundo y seguir varios objetivos al mismo tiempo. Las distancias cambian con el tamaño del blanco y la configuración utilizada. El mínimo exigido es de tres kilómetros para microdrones, ocho para drones pequeños y hasta diez kilómetros como alcance máximo.
Las especificaciones solicitadas coinciden con las de la ficha pública del ART Midrange 3D, que añade clasificación de objetivos e integración con cámaras y otras contramedidas. Advanced Radar Technologies se presenta como una empresa española nacida del Grupo de Microondas y Radar de la Universidad Politécnica de Madrid.
Detectar no es derribar
El radar es un sensor, no un arma que neutralice por sí sola una aeronave. Su función es descubrir, seguir y clasificar el objetivo. Para actuar hacen falta otros elementos, como cámaras, sistemas de mando, detectores de señales de radio o equipos capaces de bloquear las comunicaciones cuando la operación y la normativa lo permiten.
Ese enfoque por capas es precisamente el que plantea el Centro Antidron del CETEDEX. Sus instalaciones están concebidas para probar tanto la detección como la neutralización, además de entrenar a operadores y estudiar cómo combinar distintos sensores sin depender de uno solo.
Más usos y límites
El INTA no limita el sistema al campo militar. La documentación contempla la protección de infraestructuras críticas, la gestión del tráfico de drones y el seguimiento de fauna aviar. Esto puede resultar especialmente útil en entornos sensibles, donde confundir un pájaro con una aeronave no tripulada podría desencadenar una alarma innecesaria.
Queda por ver cómo rendirá el equipo con mal tiempo, terreno irregular, aves y varios blancos simultáneos. Los documentos públicos consultados fijan requisitos mínimos y exigen pruebas en fábrica y tras la instalación, pero no incluyen todavía los resultados finales de esas evaluaciones.
A la hora de la verdad, su valor dependerá menos de una cifra aislada de alcance y más de la constancia con la que encuentre objetivos pequeños sin multiplicar los falsos avisos. Si supera esa prueba, el CETEDEX ganará segundos valiosos para determinar qué está volando y decidir qué respuesta resulta adecuada.
La formalización oficial del contrato se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado.











