Los científicos coinciden: esto es lo que pasa cuando activas el ‘modo avión’ de tu móvil cuando duermes

Publicado el: 6 de agosto de 2026 a las 12:42
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Un teléfono móvil en modo avión sobre una mesita de noche junto a una cama antes de dormir.

¿Qué ocurre si dejas el móvil en la mesita y activas el modo avión antes de dormir? La pregunta mezcla tres asuntos distintos, las notificaciones, las radiofrecuencias y el funcionamiento de la alarma. Dormir así es seguro y, si el teléfono permanece encendido, el despertador del sistema suele seguir funcionando con normalidad.

El modo avión puede ayudar a descansar, pero no es una terapia ni garantiza una noche perfecta. Su ventaja mejor respaldada es bastante cotidiana. Corta los avisos nocturnos y facilita dejar de consultar la pantalla, dos hábitos relacionados con problemas de sueño.

Qué cambia al activarlo

Al activar el modo avión, el teléfono desconecta la red móvil y suele apagar inicialmente el Wi-Fi y el Bluetooth. Aun así, estas dos conexiones pueden volver a encenderse manualmente y algunos dispositivos recuerdan esa elección. Conviene comprobar los iconos antes de dejar el móvil en la mesita.

El aparato no queda apagado ni se convierte en un simple pisapapeles. El reloj interno, las aplicaciones instaladas y los archivos guardados siguen disponibles. En la práctica, esto permite utilizar las funciones locales sin mantener abiertas las principales comunicaciones inalámbricas.

El beneficio real para dormir

Karla Klein Murdock, de la Universidad Washington and Lee, y Sue K. Adams, de la Universidad de Rhode Island, estudiaron dos muestras de universitarios. Las notificaciones nocturnas y el uso compulsivo del teléfono se asociaron con más problemas de sueño y somnolencia diurna, incluso después de tener en cuenta el uso total del móvil.

Aquel trabajo fue observacional, por lo que no demuestra que los avisos fueran la única causa. Pero un ensayo piloto dirigido por Jing-wen He en la Segunda Universidad Médica Militar de Shanghái ofrece una pista adicional. Tras cuatro semanas evitando el móvil durante los 30 minutos anteriores a acostarse, el grupo de intervención tardó menos en dormirse, descansó algo más y declaró una mejor calidad de sueño.

La radiofrecuencia no es la clave

La radiofrecuencia es la energía electromagnética no ionizante que utiliza el teléfono para comunicarse con antenas, redes Wi-Fi y accesorios Bluetooth. Con esas conexiones apagadas, el modo avión interrumpe las principales transmisiones del dispositivo. Sin embargo, los estudios sobre sueño citados aquí analizan las interrupciones y el uso de la pantalla, no demuestran que reducir la radiofrecuencia haga dormir mejor.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó estos campos en 2011 como “posiblemente cancerígenos para los humanos”. Esa categoría refleja una evidencia limitada, no confirma que el uso normal del móvil cause cáncer. La FDA indica que el conjunto de los datos no ha relacionado la radiofrecuencia de los teléfonos con problemas de salud, mientras la OMS señala que no se han confirmado efectos adversos por exposiciones bajas y prolongadas.

La alarma y las aplicaciones

La alarma predeterminada suele funcionar en modo avión porque depende del reloj del propio teléfono, no de una conexión a internet. Apple indica además que sus alarmas suenan incluso con el modo silencio o No molestar, mientras Google mantiene las alarmas dentro de su aplicación Reloj como una función del dispositivo.

Hay una excepción práctica. Una aplicación de terceros que necesite descargar un sonido, recibir una notificación remota o consultar un servidor podría fallar sin conexión. Lo prudente es probarla durante el día o utilizar el despertador instalado de fábrica.

Cuando no conviene desconectarse

El modo avión impide recibir las comunicaciones habituales, por lo que no es la mejor opción para quien está de guardia, cuida a otra persona o necesita atender una llamada urgente. Los modos No molestar y Concentración ofrecen un término medio. Permiten silenciar casi todo y autorizar contactos concretos o llamadas repetidas.

También hay personas a las que la desconexión brusca les genera inquietud. Un pequeño ensayo publicado en 2026 por Wiem Ben Alaya y sus colaboradores probó una restricción progresiva junto con orientación psicológica y respiración lenta en 30 estudiantes con miedo a quedarse sin móvil. El paquete de medidas mejoró la continuidad del sueño y redujo la ansiedad más que una restricción directa, aunque la muestra reducida impide generalizar el resultado.

La forma más segura de usarlo

La rutina más sencilla consiste en fijar la alarma del sistema, activar el modo avión y comprobar que el Wi-Fi y el Bluetooth también están apagados. Después, conviene dejar el teléfono fuera del alcance de la mano. Si continúas leyendo mensajes guardados o viendo vídeos descargados, la pantalla y la activación mental seguirán ahí.

Hay otro riesgo más concreto que las ondas. Apple y Google recomiendan no dormir sobre un teléfono conectado a la corriente ni colocarlo bajo una almohada, una manta o el cuerpo, ya que necesita ventilación mientras carga. Una superficie firme y despejada en la mesita es una opción mucho más prudente.

El estudio principal sobre la restricción nocturna del móvil se ha publicado en PLOS ONE.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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