Horinger, en Mongolia Interior, ya no parece una localidad remota. En un radio de tres kilómetros se levantan más de 30 edificios dedicados al cálculo informático, mientras Huawei, China Mobile y otras compañías amplían una infraestructura pensada para la inteligencia artificial, o IA. Es una ciudad de servidores en plena estepa.
La conclusión es clara. China no solo intenta crear el modelo de IA más potente, sino convertir la capacidad de cálculo en un servicio abundante, barato y bajo control nacional. Con electricidad asequible, clima frío, chips propios y una red estatal de centros de datos, Pekín busca competir por precio con OpenAI y Anthropic y reducir su dependencia de Nvidia.
Una ciudad para entrenar IA
Horinger forma parte de uno de los diez grandes clústeres nacionales de centros de datos. Un clúster es un grupo de instalaciones conectadas que comparten electricidad, fibra óptica y tareas de cálculo. A finales de junio de 2026, la zona reunía 66 proyectos de centros de computación.
Más del 95 por ciento de su capacidad está orientada a inteligencia artificial. Allí operan empresas tecnológicas, bancos y las tres grandes compañías estatales de telecomunicaciones, que aportan redes, financiación y control sobre la infraestructura. En la práctica, eso permite tratar la potencia informática casi como el agua o la electricidad.
Datos del este, cálculo del oeste
La expansión sigue el proyecto nacional «Datos del este, computación del oeste», iniciado en 2022. La idea es sencilla. Las ciudades orientales generan gran parte de los datos y de la demanda, mientras el oeste ofrece más suelo, energía y espacio para instalaciones enormes.
La Administración Nacional de Datos afirma que, al terminar 2025, los ocho grandes nodos y sus diez clústeres concentraban más del 80 por ciento de la capacidad china de cálculo especializada en IA. La red mueve tareas por fibra óptica para que un modelo usado en Shanghái pueda entrenarse a cientos de kilómetros. No todo puede desplazarse porque enviar información a larga distancia añade retrasos, pero buena parte del trabajo pesado sí.
Frío, sol y electricidad
¿Por qué construir en Mongolia Interior, Ningxia o Gansu y no junto a Pekín o Shenzhen? Los servidores gastan mucha electricidad y generan calor, y la refrigeración ha llegado a representar alrededor del 43 por ciento del consumo de un centro de datos chino. El clima fresco reduce esa carga sin necesidad de llenar cada instalación de compresores.
También pesa la cercanía de parques eólicos y solares. La Administración Nacional de Datos quiere que las nuevas instalaciones de los nodos nacionales utilicen al menos un 80 por ciento de electricidad verde, y en Hohhot esa proporción supera el 86 por ciento. El ahorro importa, porque la factura eléctrica continúa creciendo durante toda la vida del centro de datos.
Chips chinos frente a Nvidia
Estados Unidos mantiene controles sobre la venta a China de procesadores avanzados. Incluso el H20 de Nvidia quedó sujeto a licencia en abril de 2025, aunque Washington revisó parte de su política en enero de 2026. Estas restricciones han convertido la sustitución tecnológica en una prioridad para Pekín.
Huawei y Cambricon son las alternativas nacionales más visibles, pero Nvidia conserva ventaja en los chips y en el software para conectarlos y programarlos. Peter Fintl, experto de Capgemini, resume el enfoque chino. «No es crucial si China construye el modelo más potente o el chip más rápido», sino cuándo la IA resulta suficientemente barata, extendida y soberana para funcionar como un producto industrial.
El precio cambia la carrera
DeepSeek ya muestra esa estrategia. Su modelo V4 Pro cuesta 43,5 centavos de dólar por cada millón de tokens de entrada cuando el sistema no reutiliza información ya guardada, y 87 centavos por los de salida. Un token es un fragmento de texto, a veces una palabra y a veces solo una parte.
OpenAI cobra cinco dólares por la entrada y 30 dólares por la salida en GPT-5.6 Sol, presentado el 9 de julio de 2026. Anthropic aplica hasta el 31 de agosto un precio promocional de dos dólares y diez dólares para Claude Sonnet 5. Frente a esas tarifas, DeepSeek es alrededor de un 91 por ciento más barato que OpenAI en la entrada y un 97 por ciento en la salida.
Una carrera todavía abierta
China cerró 2025 con más de 6.200 empresas de inteligencia artificial y un sector central valorado en más de 1,2 billones de yuanes, según el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información. El XV Plan Quinquenal quiere llevar la IA a fábricas, investigación, servicios públicos y productos de consumo. Al final del día, la apuesta va mucho más allá de fabricar otro chatbot.
Aun así, levantar edificios no garantiza modelos mejores. China todavía debe superar cuellos de botella en chips, software y eficiencia, mientras las licencias estadounidenses siguen condicionando el acceso a procesadores avanzados. Pero el cálculo de Pekín es otro, porque no necesita ganar cada prueba técnica para alterar el mercado si logra que la IA sea barata, accesible y apoyada en una cadena de suministro propia.
El reportaje original se publicó el 2 de julio de 2026 en WirtschaftsWoche.













