¿Cuánto falta para que el calentamiento deje de ser una media mundial y se note con más fuerza cerca de casa? Bajo una trayectoria de emisiones altas utilizada por el IPCC, un análisis internacional con inteligencia artificial calcula que 34 grandes regiones terrestres alcanzarían 1,5 grados de calentamiento regional en 2040 o antes. En 31 de ellas, el aumento llegaría a 2 grados para esa misma fecha.
El dato más inquietante viene después. La estimación central sitúa a 26 de esas regiones por encima de 3 grados en 2060, antes que buena parte de las simulaciones climáticas habituales. No significa que el planeta entero vaya a calentarse 3 grados para entonces, sino que algunas zonas pueden avanzar bastante más rápido que el promedio global.
Una IA entrenada con mapas climáticos
El trabajo fue realizado por Elizabeth Barnes, de la Universidad Estatal de Colorado, Noah Diffenbaugh, de la Universidad de Stanford, y Sonia Seneviratne, de ETH Zúrich. El equipo adaptó una red neuronal, un sistema que aprende patrones al revisar muchos datos, para estimar cuándo cada región cruzaría varios niveles de calentamiento.
El artículo describe redes separadas para 43 regiones terrestres definidas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el IPCC. Se entrenaron con siete modelos climáticos, programas que simulan la atmósfera, el océano y la tierra, y diez ejecuciones de cada uno. Después se contrastaron con otras 36 simulaciones, muchas versiones posibles del clima en lugar de una sola bola de cristal digital.
Después llegó el ajuste con el mundo real. La IA se afinó con mapas de temperatura de Berkeley Earth entre 1970 y 2023 mediante el «aprendizaje por transferencia». Es como estudiar primero con un libro de ejercicios y corregir después lo aprendido con datos observados.
Los umbrales llegan antes
El ajuste con observaciones pudo aplicarse en 34 regiones. En todas ellas, la fecha central para llegar a 1,5 grados fue 2040 o antes, mientras que 31 alcanzarían 2 grados para entonces. Para 3 grados, ocho aparecen en 2040 o antes y 26 en 2060 o antes.
Las zonas destacadas incluyen el sur de Asia, el Mediterráneo, Europa central y partes del África subsahariana. Son áreas amplias, no predicciones para una ciudad o un país concreto. El mapa no dice qué temperatura tendrá Madrid, Roma o Delhi en un verano determinado.
«Es importante centrarse no solo en el aumento global, sino también en los cambios locales y regionales», explicó Diffenbaugh. Saber cuándo puede llegar un umbral ayuda a anticipar cuándo crecerán las presiones sobre las personas y los ecosistemas. Ese es el punto.
Regional no significa global
Un umbral regional mide cuánto ha subido la temperatura media de una zona frente al periodo preindustrial entre 1850 y 1900. No es lo mismo que la meta global de 1,5 grados del Acuerdo de París. El calentamiento no se reparte de forma uniforme y algunas áreas terrestres avanzan más deprisa que la media del planeta.
Por eso, una región puede acercarse a 3 grados mientras el promedio mundial sigue por debajo. El Informe sobre la Brecha de Emisiones de 2025 estima unos 2,8 grados de calentamiento global este siglo con las políticas actuales, pero este análisis usa un escenario de emisiones altas. Son escalas y trayectorias distintas, así que comparar las cifras como si midieran lo mismo llevaría a error.
Por qué importa el calendario
El trabajo no calcula cuántas olas de calor, sequías o inundaciones provocará cada umbral. Sí recuerda que un mayor calentamiento regional eleva los riesgos para el agua, los alimentos, la salud, los medios de vida y los ecosistemas. Medio grado adicional no es una línea decorativa en un gráfico.
En la práctica, una fecha más temprana puede cambiar la planificación. Las ciudades podrían necesitar más refugios climáticos y redes eléctricas resistentes, mientras la agricultura y la sanidad dispondrían de menos tiempo para adaptarse. Muchas infraestructuras tardan años en diseñarse y construirse.
El enfoque amplía una investigación de 2023 de Diffenbaugh y Barnes que utilizó redes neuronales para estimar umbrales de calentamiento global. Este trabajo baja el zoom y pregunta qué ocurre en cada gran región. Ahí estaba buena parte de la incertidumbre.
Lo que el modelo no asegura
Estas fechas no son una profecía. El cálculo se hizo con una trayectoria de emisiones altas y con observaciones disponibles hasta 2023, por lo que futuras reducciones de gases de efecto invernadero pueden cambiar el resultado. También permanecen las variaciones naturales del océano y la atmósfera.
La inteligencia artificial tampoco sustituye a la física del clima, ya que aprende de modelos existentes y hereda parte de sus límites. Aun así, el ajuste con observaciones estrechó un abanico que superaba dos décadas en muchas regiones, y una prueba sin los modelos que se calentaban más deprisa apenas cambió las fechas principales.
El estudio principal se publicó en Environmental Research Letters.













