Una combatiente de las Fuerzas de Defensa de Israel ha completado por primera vez el curso de entrenamiento de Sayeret Matkal, una de las unidades especiales más reservadas del país. La propia institución confirmó que la soldado superó una selección previa, cumplió los criterios exigidos y terminó una formación diseñada para ella que duró más de año y medio.
El dato importante no es solo que haya terminado el curso. También abre una nueva fase en el debate sobre hasta dónde puede llegar la integración de mujeres en unidades de combate de élite, especialmente cuando el Ejército israelí insiste en que la decisión se evaluará según necesidades operativas y no como un gesto simbólico.
Qué se ha completado
El 4 de junio de 2026, las FDI anunciaron que había terminado otra fase del programa piloto para incorporar mujeres a Sayeret Matkal. Una soldado que había pasado el proceso inicial completó con éxito un itinerario de entrenamiento específico, después de más de dieciocho meses de preparación.
Las FDI felicitaron a la combatiente por una labor que describieron como «significativa e innovadora». La frase pesa, porque no habla de una prueba de un día ni de una exhibición puntual, sino de una formación larga y exigente dentro de una unidad donde casi todo se mide con lupa.
Aun así, el Ejército no ha detallado cuál será su puesto concreto. Según el comunicado, la forma de integrarla en la actividad operativa se decidirá próximamente, de acuerdo con las necesidades de la unidad y con la Orden de Servicio Conjunto.
Qué es Sayeret Matkal
Sayeret Matkal es la Unidad de Reconocimiento del Estado Mayor de las FDI. En palabras sencillas, es una fuerza especial dedicada sobre todo a obtener inteligencia estratégica sobre el terreno, con misiones de reconocimiento profundo, lucha antiterrorista y rescate de rehenes fuera de Israel.
No es una unidad cualquiera. Su trabajo suele estar rodeado de secreto, como ocurre con muchas fuerzas especiales, y buena parte de sus operaciones no se explican en público por razones de seguridad.
Por eso este paso llama tanto la atención. No hablamos de abrir una puerta administrativa, sino de permitir que una mujer complete un camino que hasta ahora había estado reservado, en la práctica, a hombres que superaban filtros físicos, técnicos y mentales muy duros.
Un piloto con límites
El programa piloto arrancó en diciembre de 2024, dentro de una revisión más amplia sobre la posibilidad de aumentar la presencia de mujeres en unidades de combate, incluidas las especiales. En la práctica, eso significa probar, medir y después decidir, no cambiar de golpe todo el modelo.
La idea venía de antes. En septiembre de 2023, las FDI informaron de nuevas experiencias para mujeres en funciones de combate durante 2024, incluida Sayeret Matkal, después de una evaluación interna y de peticiones ante el Tribunal Superior de Justicia de Israel.
El entonces jefe del Estado Mayor, Herzi Halevi, aprobó esas pruebas bajo una premisa clara. Las mujeres podrían presentarse a procesos de selección, pero tendrían que superar filtros y criterios, igual que cualquier aspirante que quiera entrar en una unidad de este tipo.
Por qué importa
Este caso importa porque las fuerzas armadas no funcionan como un club deportivo ni como una empresa normal. Cada cambio afecta al entrenamiento, a la seguridad, a la convivencia dentro de los equipos y, al final del día, a la capacidad de cumplir misiones reales.
Las FDI sostienen que el objetivo es aprovechar mejor el potencial de servicio de soldados y soldadas de todos los sectores. Dicho de forma más cotidiana, el Ejército quiere saber quién puede aportar en combate, siempre que se respeten los requisitos operativos.
También hay un contexto más amplio. En 2025, las FDI dieron por exitoso otro programa piloto para integrar mujeres en Yahalom, la unidad de élite del Cuerpo de Ingeniería de Combate, después de más de dos años de pruebas y participación en actividades operativas.
Qué viene ahora
El siguiente paso no será una foto de graduación, sino una decisión interna. Las FDI deberán concretar cómo se incorporará la combatiente a la actividad de Sayeret Matkal y qué conclusiones se llevan al Estado Mayor tras esta fase del piloto.
Ese resumen será clave para saber si el caso se queda como una excepción o si sirve para abrir más oportunidades. La diferencia es grande. Una cosa es demostrar que una soldado puede completar el entrenamiento y otra muy distinta es diseñar un sistema estable para futuras candidatas.
Por ahora, el mensaje oficial es prudente. Hay un hito histórico, sí, pero también muchas preguntas prácticas sobre selección, funciones, salud, exigencia física y necesidades operativas. En una unidad así, cada detalle cuenta.
La nota oficial se ha publicado en el sitio web de las Fuerzas de Defensa de Israel.












