La Marina de EE. UU. recibe el primer dron australiano Speartooth LUUV para ataques submarinos, y el océano empieza a llenarse de plataformas sin tripulación

Publicado el: 30 de mayo de 2026 a las 09:39
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Dron submarino autónomo Speartooth de C2 Robotics entregado a la Marina de Estados Unidos.

La Marina de Estados Unidos ha recibido su primer Speartooth, un dron submarino autónomo fabricado por la empresa australiana C2 Robotics. No es un submarino clásico, con marineros dentro y una enorme infraestructura detrás, sino un vehículo submarino sin tripulación pensado para vigilar, reconocer zonas sensibles y, llegado el caso, apoyar misiones de ataque.

La entrega, anunciada el 1 de mayo de 2026, llega en un momento muy concreto. Washington y sus aliados buscan sistemas más baratos, numerosos y discretos para operar bajo el mar, justo cuando algunos grandes programas de drones submarinos han sufrido retrasos y sobrecostes. La idea es simple, pero potente. Más ojos bajo el agua, menos riesgo para las tripulaciones.

Qué es el Speartooth

El Speartooth es un LUUV, siglas en inglés de vehículo submarino grande sin tripulación. Dicho de forma más sencilla, es una máquina autónoma que navega bajo el agua con sensores, baterías y software, sin que una persona tenga que pilotarla desde dentro.

C2 Robotics, con sede en Melbourne, lo presenta como una plataforma modular y de bajo coste relativo, diseñada para integrarse rápido y adaptarse a distintas misiones. Su página oficial destaca el diseño modular, la necesidad de poca infraestructura y el despliegue flexible como claves del sistema.

No hay que imaginarlo como un juguete tecnológico. Se parece más a una furgoneta submarina, capaz de llevar distintos equipos según la misión. Puede transportar sensores, cargas útiles o baterías adicionales, dependiendo de lo que necesite el operador.

Un pedido en Newport

La compra estadounidense viene de una licitación de 2025 de la División Newport del Naval Undersea Warfare Center, uno de los centros de la Marina de EE. UU. dedicados a guerra submarina. El contrato incluía tres Speartooth de unos 11 metros, baterías, remolque, estación de control y paquetes de repuestos.

La entrega del primer vehículo también tiene valor simbólico. En el acto de botadura, Troy Duggan, director ejecutivo de C2 Robotics, dijo que era «un paso orgulloso e importante» para la empresa y lo vinculó a la madurez del programa Speartooth y a la relación con Estados Unidos.

Detrás de esa frase hay algo más que marketing. Para una compañía australiana, colocar un dron submarino en manos de la Marina estadounidense supone entrar en una liga muy exigente. Y para EE. UU., es una forma de probar capacidades aliadas sin esperar solo a sus propios programas nacionales.

Alcance y sigilo

Según los datos publicados sobre el sistema, el Speartooth mide entre 8 y 12 metros según la configuración, tiene alrededor de un metro de ancho y puede operar a distancias de hasta 2.000 kilómetros. También se le atribuye capacidad para descender hasta unos 2.000 metros de profundidad.

Su propulsión eléctrica busca reducir el ruido, algo crucial bajo el agua. En el mar, el sonido viaja lejos, y un sistema más silencioso puede ser más difícil de detectar por fuerzas antisubmarinas.

Otro detalle importante es el transporte. El Speartooth está pensado para moverse en contenedores comerciales y lanzarse desde infraestructuras costeras sencillas, no solo desde bases navales muy preparadas. En la práctica, eso permite dispersarlo con más facilidad.

Por qué importa

La guerra submarina suele depender de plataformas muy caras, escasas y difíciles de sustituir. Un submarino tripulado puede hacer muchas cosas, pero también requiere años de construcción, tripulaciones entrenadas y una cadena logística enorme.

Aquí entra el concepto de negación marítima. Significa complicar al adversario el uso de una zona del mar, ya sea vigilando rutas, bloqueando pasos estrechos o amenazando puertos y buques. No siempre se trata de atacar. A veces basta con obligar al rival a gastar tiempo, sensores y dinero.

Australia también ha integrado el Speartooth en su propia planificación. El Departamento de Defensa australiano anunció en abril de 2026 la creación de la Maritime Autonomous Systems Unit bajo el Proyecto SEA 1200, con sistemas como Ghost Shark, Bluebottle y Speartooth para misiones persistentes de vigilancia, reconocimiento y ataque.

Muchos en vez de pocos

C2 Robotics resume su filosofía con una idea fácil de recordar, «Pequeños, Inteligentes y Múltiples». La clave es que una red de drones puede seguir funcionando aunque se pierdan algunas unidades, algo muy distinto a depender de unas pocas plataformas enormes.

Ese enfoque encaja con una tendencia más amplia. Las marinas están observando cómo los drones aéreos, navales y submarinos han cambiado conflictos recientes, desde la vigilancia constante hasta ataques contra infraestructuras de alto valor.

Pero conviene no exagerar. Un dron submarino no sustituye a un submarino nuclear ni resuelve por sí solo los problemas de la guerra bajo el agua. Lo que aporta es masa, persistencia y capacidad de asumir riesgos que serían difíciles de aceptar con tripulaciones humanas.

Lo que queda por probar

El contexto estadounidense explica parte del interés. La Oficina de Rendición de Cuentas de EE. UU. señaló en 2022 que el programa Orca XLUUV acumulaba al menos 242 millones de dólares de sobrecoste, un aumento del 64 por ciento, y más de tres años de retraso.

El Speartooth pertenece a una categoría más pequeña que el Orca, así que la comparación tiene límites. Aun así, muestra por qué la Marina estadounidense mira con atención plataformas más ágiles, más baratas y fabricadas por aliados.

Todavía faltan datos públicos sobre escuadrones, bases o despliegues operativos. Por ahora, lo razonable es pensar en pruebas, evaluación y aprendizaje doctrinal. Bajo el agua, la autonomía, las comunicaciones y la fiabilidad no perdonan.

La nota oficial sobre la entrega se ha publicado en C2 Robotics.


Kevin Montien

Comunicador Social y Periodista con más de seis años de experiencia en la creación y edición de contenidos digitales para medios de alto impacto, como Revista Semana y ahora en Red+ Noticias. Me destaco por mi capacidad para redactar noticias y cubrir eventos internacionales, como el Giro de Italia 2022. Con conocimientos en estrategia digital y SEO, así como en la optimización de contenidos para Google Discover.

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