La OTAN elige el avión sueco GlobalEye y deja fuera a Boeing: sustituirá a los AWACS que llevan vigilando el espacio aéreo aliado desde la Guerra Fría

Publicado el: 15 de julio de 2026 a las 09:42
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Avión Saab GlobalEye elegido por la OTAN para sustituir parte de la flota de vigilancia aérea AWACS E-3A

La OTAN ha dado un giro a su plan para sustituir parte de los aviones de vigilancia E-3A que utiliza desde la Guerra Fría. El 7 de julio de 2026, once países aliados anunciaron la compra conjunta de hasta diez Saab GlobalEye como nueva capacidad de alerta temprana y control aerotransportado.

El GlobalEye convierte un avión ejecutivo Bombardier Global 6500 en un centro de vigilancia y mando capaz de observar el aire, el mar y la tierra. Pero la selección todavía no equivale a un contrato firmado, y el precio final, el calendario y la configuración de los aparatos deberán cerrarse durante las negociaciones con Saab.

Del E-7 al GlobalEye

En noviembre de 2023, la OTAN presentó el E-7A Wedgetail de Boeing como el siguiente avión de mando y vigilancia de la Alianza. El proyecto contemplaba seis unidades y esperaba tener la primera preparada para operar en 2031.

Ahora, el GlobalEye ocupa ese lugar dentro de la futura flota común. Participan Bélgica, Canadá, Dinamarca, Alemania, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Rumanía y Suecia.

El cambio no significa que los viejos E-3A vayan a desaparecer mañana. La OTAN opera catorce aparatos desde su base de Geilenkirchen, en Alemania, y prevé mantenerlos en servicio hasta alrededor de 2035 mientras prepara el relevo.

Qué hace un AWACS

Un AWACS es, en palabras sencillas, un radar y un centro de mando instalados en un avión. Al volar a gran altura puede mirar mucho más lejos que muchos radares terrestres y compartir la información con cazas, barcos y puestos de control.

Es como subir una torre de vigilancia a más de diez kilómetros de altura. Desde allí, la tripulación puede seguir aeronaves, misiles o embarcaciones y ayudar a los mandos a construir una imagen común de lo que ocurre.

El GlobalEye utiliza el Bombardier Global 6500 como plataforma. En su interior reúne operadores, ordenadores y comunicaciones, mientras sus sensores recogen y distribuyen datos casi en tiempo real.

Un radar distinto

Los E-3A son fáciles de reconocer por la gran cúpula circular que gira sobre el fuselaje. El GlobalEye sustituye esa imagen clásica por una antena alargada y fija, colocada sobre el avión como una caja estrecha.

Su radar Erieye Extended Range emplea barrido electrónico activo. Eso significa que puede dirigir electrónicamente la energía hacia zonas u objetivos concretos, sin tener que orientar el haz mediante el giro de una enorme antena.

Saab afirma que el sistema puede vigilar aire, mar y tierra al mismo tiempo y permanecer en misión durante más de doce horas. La empresa también asegura que, desde gran altura, puede detectar ciertos objetivos que vuelan bajo a más de 450 kilómetros.

Drones y misiles

¿Por qué importa ahora? Las amenazas actuales pueden ser pequeñas, rápidas o difíciles de distinguir entre el ruido del terreno, desde un enjambre de drones hasta un misil que vuela a baja altura.

«GlobalEye lleva la alerta temprana y el control aerotransportado a un nuevo nivel», afirmó Mark Rutte, secretario general de la OTAN. Rutte añadió que el sistema ha demostrado capacidad para detectar, seguir e identificar enjambres de drones, misiles balísticos y misiles de crucero.

Saab sostiene que sus sensores también están diseñados para trabajar con interferencias electrónicas intensas y localizar objetivos de baja visibilidad, además de amenazas hipersónicas. Son afirmaciones del fabricante que deberán traducirse en requisitos medibles dentro del contrato final.

El contrato sigue abierto

Saab negociará con la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN para convertir la selección en un pedido. La compañía sueca ha dejado claro que todavía no ha firmado ningún contrato, por lo que la expresión «hasta diez aviones» marca un máximo y no una cifra cerrada.

«Estamos honrados y orgullosos de apoyar a la OTAN en su capacidad de próxima generación», declaró Micael Johansson, presidente y consejero delegado de Saab. Johansson calculó ante periodistas que el programa podría rondar los 4.500 millones de dólares y que las entregas comenzarían en 2030 si el acuerdo se firma pronto.

Según la información divulgada tras el anuncio, los primeros aparatos no incluirían repostaje en vuelo. Los E-3A actuales sí tienen esa función, que permite prolongar las misiones, aunque Saab podría incorporarla más adelante.

Una transición más amplia

La compra no consiste solo en cambiar un avión antiguo por otro nuevo. La OTAN está desarrollando una red que conectará plataformas aéreas, terrestres, marítimas y espaciales para que compartan información y funcionen como un único sistema de vigilancia.

En la práctica, GlobalEye será una pieza de ese puzle, no todo el puzle. Los E-3A seguirán recibiendo mejoras de comunicaciones mientras se prepara la transición, lo que reduce el riesgo de dejar un hueco entre la retirada de una flota y la llegada de la siguiente.

El resultado puede cambiar cómo la OTAN detecta amenazas y coordina una respuesta, pero todavía quedan preguntas sobre costes, calendario, repostaje y número final de aparatos. La elección está hecha. La compra, aún no.

La nota oficial sobre la nueva capacidad AWACS se ha publicado en la OTAN.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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