Tenía guardada una vieja Game Boy y decidió utilizarla para hacer una fotografía de Júpiter simulando una lente de 730.000 mm

Publicado el: 12 de julio de 2026 a las 12:47
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Game Boy Camera acoplada a un telescopio del Observatorio Mount Wilson para fotografiar Júpiter mediante un adaptador impreso en 3D.

Parece una broma pensada para internet, pero ocurrió bajo un cielo real. Chris Graue, músico, director y aficionado a la tecnología retro, consiguió fotografiar Júpiter usando una Game Boy Camera conectada al telescopio de 60 pulgadas del Observatorio Mount Wilson, en California.

La imagen no pretende competir con las capturas de una sonda espacial. Ahí está Juno, la misión de la NASA que estudia Júpiter desde su órbita desde 2016. Lo interesante es otra cosa. Un accesorio de Nintendo de finales de los años 90, pensado para fotos simples y juegos, terminó apuntando a un planeta gigante situado a cientos de millones de kilómetros.

Una Game Boy al telescopio

La Game Boy Camera era un periférico que se conectaba a la ranura de cartuchos de la consola. Nintendo la describe como una cámara capaz de tomar imágenes, procesarlas con sus propias opciones y funcionar con modelos como Game Boy, Game Boy Color o Game Boy Advance. Tenía memoria para apenas 30 fotos. Poco margen para una noche astronómica.

Para que aquel aparato pudiera ver algo más que una cara pixelada, Graue y sus acompañantes añadieron lentes de montura C y un adaptador impreso en 3D. La pieza servía para acoplar la cámara al ocular del telescopio de 60 pulgadas. Con esa combinación, la pequeña cámara acabó trabajando, de forma técnica, con una lente equivalente a unos 730.000 milímetros.

El telescopio no es cualquier cosa. El Observatorio Mount Wilson explica que el instrumento de 60 pulgadas fue construido por George Ellery Hale en 1908 y llegó a ser el telescopio más grande del mundo. Hoy se dedica a programas de observación pública, lo que convierte el experimento en una mezcla curiosa entre historia de la astronomía y cacharreo moderno.

La Luna no salió

El primer intento no fue Júpiter, sino la Luna. Suena lógico. Está cerca, brilla mucho y cualquiera pensaría que sería el objetivo más fácil para una cámara tan limitada.

Pero la óptica jugó una mala pasada. Con un telescopio tan potente y un sensor tan básico, la imagen no resultaba reconocible. Graue lo resumió en redes con una frase muy clara, «Lo que veo es genial, pero no es identificable como la Luna».

Ahí entró Júpiter. Aunque está muchísimo más lejos, su tamaño y sus bandas nubosas lo convirtieron en un blanco más agradecido para este montaje tan raro. La cámara no obtuvo una foto limpia, pero sí una silueta del planeta y algunos detalles de su atmósfera.

Júpiter en píxeles

La Game Boy Camera no fue diseñada para astrofotografía. Astrofotografía significa capturar objetos del cielo, normalmente con telescopios, cámaras sensibles y bastante paciencia. Aquí, en cambio, la herramienta principal era una cámara de baja resolución, con imágenes en escala de grises y muy pocos tonos.

Por eso el resultado tiene grano, bordes duros y una estética casi de videojuego antiguo. No es un fallo del todo. Es parte de la gracia. Ver Júpiter convertido en una especie de mancha pixelada recuerda que una imagen científica no siempre tiene que ser perfecta para contar una buena historia.

En la práctica, el experimento funciona como una demostración de creatividad técnica. Hardware viejo, impresión 3D y un gran telescopio se juntaron para hacer algo que ninguno de esos elementos podría lograr por separado. Un poco como ponerle zapatillas nuevas a una bicicleta de los 90.

No es ciencia nueva

Conviene dejarlo claro. Esta captura no cambia lo que sabemos de Júpiter ni ofrece datos comparables a los de las misiones espaciales. La NASA recuerda que Juno entró en órbita alrededor del planeta el 4 de julio de 2016 y ha permitido estudiar sus nubes, su interior y su entorno con instrumentos científicos. Eso juega en otra liga.

Pero no todo el valor de una imagen astronómica está en descubrir algo nuevo. A veces importa porque acerca el cielo a personas que normalmente no mirarían un telescopio. ¿Quién no se detiene un segundo al leer «Júpiter fotografiado con una Game Boy»?

También hay una lección sencilla. La tecnología obsoleta no siempre está muerta. Puede convertirse en material de ensayo, de educación o de divulgación si alguien tiene paciencia, conocimientos y ganas de probar lo improbable.

El mérito está en el montaje

La parte más difícil no fue pulsar un botón. Fue adaptar piezas que no estaban pensadas para entenderse entre sí. La cámara de Nintendo tenía que alinearse con un telescopio histórico, recibir suficiente luz y producir una imagen mínimamente reconocible.

Ese tipo de montaje exige saber cómo se comportan las lentes, cómo se enfoca un objeto muy lejano y qué limitaciones tiene un sensor antiguo. Por eso no basta con tener una Game Boy en un cajón. Hace falta oficio. Y bastante terquedad.

Graue celebró el resultado con una frase que resume el espíritu del proyecto, «si estás lo suficientemente comprometido, tú también puedes hacer una imagen de Júpiter con tu Game Boy Camera». Suena exagerado, pero en este caso encaja bastante bien.

El vídeo original del experimento se ha publicado en TikTok.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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