Sucesos
Barcelona

Se suicida en prisión el profesor de karate que violó a cinco menores en Barcelona tras aceptar 26 años de cárcel

Los funcionarios recuento de los presos, cuando los funcionarios han hallado el cuerpo sin signos vitales en el interior de su celda

El ex profesor de karate, que aceptó una condena de 26 años y medio de prisión por abusar de 5 menores en Barcelona entre 2015 y 2023, se ha suicidado este jueves en la cárcel Brians 1 de San Esteban Sasroviras, donde estaba interno. El recluso no estaba siendo objeto de seguimiento en el programa de prevención de suicidios en prisión.

El preso fue condenado este martes por la Audiencia de Barcelona. Se le acusaba de tres delitos de abuso y dos de agresión sexual continuada a menores de 16 años. El ex entrenador de karate, que se encontraba en prisión preventiva desde su detención en mayo de 2023, reconoció este martes ante el tribunal los hechos que le imputaban y realizó una transferencia bancaria de los 140.000 euros pactados previamente como indemnización.

Al parecer, ha sido en el momento del recuento de los presos, cuando los funcionarios han hallado el cuerpo sin signos vitales en el interior de su celda. Según ha explicado la Consejería de Justicia en un comunicado, los servicios de emergencia no han podido hacer nada por salvarle la vida pese a su rápida intervención.

El ex profesor ya había sido condenado en el año 2000 por un delito de abusos sexuales y, tras su detención en 2023, fue denunciado por varios alumnos más, quienes aseguraban haber sido víctimas de delitos similares.

En 2013 empezó a trabajar en el Centro Deportivo Claret del barrio de Gracia, dependiente de los Misioneros Claretianos, lugar donde impartía clases de tecnificación a alumnos aventajados en momentos de escasa o nula afluencia en las instalaciones deportivas, de las que tenía las llaves.

Fue en ese contexto, en su despacho, vestuarios o espacios de entrenamiento del gimnasio, donde el condenado abusó sexualmente de cinco de sus alumnos, niños y adolescentes de entre 11 y 16 años que nunca dieron un consentimiento válido, grabándose en algunos casos con una cámara que él mismo instalaba.

Confianza con los menores

El profesor les convencía para que se apuntasen a sus clases particulares y, tras las agresiones, les decía que debían estar orgullosos de haber recibido un trato especial frente al resto de aprendices, a quienes insistía en no contar nada de lo sucedido para que no tuviesen envidia, según los testimonios de las víctimas recogidos por el Ministerio Fiscal.

En uno de los casos, el hombre se obsesionó con una de las víctimas, la cual llegó a desarrollar una «forma de dependencia» con su agresor y acabó yendo a su casa, donde mantuvieron relaciones sexuales de abuso, continuadas hasta el momento de su detención.

Tras las denuncias recibidas, los Mossos d’Esquadra registraron las instalaciones deportivas y el domicilio del acusado, en el que encontraron abundante material pornográfico, entre el que localizaron las grabaciones de las agresiones que cometía a los menores, que no consta que el condenado difundiera, además de numerosos archivos de pornografía infantil.