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Personalidad adictiva, descubre si eres propenso a sufrirlo

Aunque normalmente se relaciona la creación de vínculos negativos y absorbentes con la droga, la bebida, el juego o incluso al uso excesivo de Internet a personas vulnerables y frágiles, no siempre es así, y es que una personalidad adictiva puede esconderse detrás de quienes menos pensamos.

A continuación, te explicamos las principales características que suelen darse en la mayoría de personas que caen en alguna adicción para que puedas reconocer el problema antes de que se vuelva más grave tanto en ti como en algún ser querido.

¿Cómo es la persona adictiva?

Una persona propensa a caer en este tipo de problemas es aquella que no suele hablar nunca de sus objetivos o planes, pues al parecer no tiene y vive al día. Esa falta de compromiso, puede hacer que si esa persona se adentra en alguna adicción no encuentre motivación para salir de ella ya que no tendrá razón alguna que le motive para cambiar, pues carece de personas a quienes quiera demostrar fortaleza psicológica o de objetivos que cumplir y que no serán alcanzables si sigue en la misma dinámica.

Quiénes sufren estos problemas, además, suelen tener la autoestima baja, importante raíz de gran parte de los trastornos psicológicos y de las conductas adictivas, y con un miedo que no suele salir a la luz, niegan sin argumentos cualquier intento de razonamiento que se les plantea, demostrando una actitud despectiva ante quien les demuestra apoyo o preocupación.

Aunque puede parecer solo una personalidad agresiva por naturaleza, suele ser la demostración de una armadura que la persona afectada se pone para no analizar el verdadero problema, que muchas veces es el miedo a fallar o la angustia de no encajar en un determinado lugar por no ser como los demás quieren o alcanzar las metas que se supone que debe conseguir.

Todo esto hace que a veces la persona afectada deje de lado estos objetivos y asuma que son imposibles de asumir, eludiéndolos y centrándose en el día a día, despojándose de compromisos o relaciones afectivas que le recuerden que existe un problema con cómo afronta las dificultades.

Ese carácter voluble suele ser un vehículo hacia las malas compañías con las que normalmente se pueden compartir esos momentos de no pensar en los problemas que se están dejando atrás.

Negación de sus problemas. La Fundación Clínica de la Familia explica que frecuentemente el problema es que quien sufre de este tipo de rasgos de personalidad se niega a verlo y por lo tanto a modificar su conducta. La conducta de estas personas termina por convertirse en algo destructivo, tanto para ella misma como para los demás, pues al parecer pierden de vista los límites y las señales que indican que se debe parar.

Causas que pueden estar detrás de una personalidad adictiva

Lo cierto es que no hay una causa directa que pueda explicar este problema. Una personalidad impulsiva, un trastorno no tratado de estrés o ansiedad o el distanciamiento social, tan en boca de todos en las circunstancias actuales.

O bien también suelen estar detrás de las personas con una personalidad propensa a caer en adicciones, pues al creer que se tienen pocas habilidades sociales se opta por cortarlas y así no tener que dar explicaciones a nadie sobre la conducta en la que lentamente se va entrando y que cada vez sería más obvia si hubiera alguien cerca.

Las condiciones psicológicas mencionadas, también son recurrentes, y suelen incluso afectar a la relación de la persona afectada con la comida o el descanso, incluso por intentar probar cosas nuevas de forma impulsiva para intentar dar con algo que les motive lo suficiente como para poner energía en ello.

Estos últimos intentos suelen ir relacionados con la búsqueda poco premeditada de sensaciones fuertes y adrenalina, las cuales también permiten momentos de desconexión y generan un nuevo tipo de adicción pues tras cada experiencia se necesita un nivel todavía más emocionalmente fuerte para llegar a la satisfacción de estar haciendo algo emocionante.

Pero hay más porque esto suele ir acompañado de la incapacidad de reflexionar, de controlar los deseos y la conducta e incluso de no saber negarse ante la propuesta de probar cosas nuevas.

Tratamientos

Lo más importante pues es darse cuenta de esta conducta cuanto antes para poder diagnosticarla y tratarla antes de que el problema empeore. No es algo fácil pero si observamos a alguien con tales conductas o bien creemos que podemos estar ante un problema de personalidad adictiva en nuestra propia carne, es vital querer curarse y acudir a un psicólogo y psiquiatra.

Lo mejor es poder explicar todo ello al médico porque depende del problema y la causa entonces se deriva a un profesional u otro.

Normalmente el tratamiento viene determinado por la gravedad del asunto. Y suele mezclar las sesiones con el profesional de la psicología con los medicamentos, que suelen resolver parte del problema. Pero en estos casos necesitamos una gran fuerza de voluntad porque es la persona la que debe querer curarse y cambiar su personalidad adictiva.