Religión
Juan Pablo II

Juan Pablo II y el milagro que asombró a médicos y fieles: una mujer aseguró haberse curado de un aneurisma cerebral terminal tras encomendarse a él

Floribeth Mora Díaz una mujer de Costa Rica, que estudiaba Derecho y se ocupaba de su familia, recibió en abril de 2011 un diagnóstico que le cambiaría la vida para siempre y que le llevaría a ser protagonista de todo un milagro por parte de Juan Pablo II, el papa de Roma que murió en 2005. Las mujer tenía un aneurisma en el lado izquierdo del cerebro y según contó posteriormente a BBC Mundo, los médicos consideraban que su caso no tenía cura y el pronóstico que recibió fue de apenas un mes de vida.

En poco tiempo, su día a día cambió por completo. Los dolores de cabeza eran cada vez más fuertes y Floribeth recuerda que llegó a tener problemas para hablar y para utilizar la mano izquierda. Hubo un momento en el que ni siquiera podía sostener una cuchara con esa mano. Y estaba además el miedo. Floribeth reconoció que temía morir y recordaba especialmente el sufrimiento de sus hijos y del resto de su familia después de conocer el diagnóstico por lo que rezó y se encomendó a Juan Pablo II.

Juan Pablo II y el milagro que asombró a médicos y fieles

La mujer siempre había sentido una especial devoción por Juan Pablo II y estaba convencida de que había sido un hombre santo. Fue entonces cuando se encomendó a él y le pidió que intercediera ante Dios por su recuperación. El 1 de mayo de 2011 estaba viendo por televisión la beatificación de Juan Pablo II y  Floribeth contó después que aquella misma noche oyó una voz. «Levántate, no tengas miedo», asegura que escuchó.

La mujer no contó que se curara de repente aquella noche. Su relato fue otro: comenzó a sentirse mejor y la recuperación se fue produciendo poco a poco. Primero sintió que desaparecía la angustia con la que llevaba semanas viviendo y después comenzó a notar cambios en su estado físico. Pasaron los meses y en noviembre regresó al hospital para una revisión. Para entonces, Floribeth decía sentirse completamente recuperada, pero necesitaba saber qué mostraban las pruebas. Y fue entonces cuando llegó la sorpresa. Según contó Floribeth a BBC Mundo en 2013, su médico, Carlos Vargas, miró una y otra vez los resultados. Incluso comprobó que el expediente fuera realmente el suyo. El aneurisma que meses atrás aparecía en las pruebas ya no estaba.

«Es inexplicable»

La propia Floribeth recordaba que el médico le decía que aquello era «inexplicable». Según su testimonio, ni siquiera aparecía una señal en las arterias que indicara que anteriormente hubiera existido el aneurisma. Su médico no compartió inicialmente la explicación que ella daba a lo ocurrido. Pero ella, en cambio, estaba convencida de que se trataba de la respuesta a las oraciones que había dirigido a Juan Pablo II.

La mujer decidió contar su experiencia en una página de internet dedicada al pontífice. No esperaba que aquello fuera mucho más lejos, pero semanas después recibió una llamada relacionada con la causa de canonización de Karol Wojtyla. A partir de ahí comenzó un proceso completamente distinto. Su caso tenía que ser estudiado y Floribeth volvió a someterse a pruebas médicas, tanto en Costa Rica como posteriormente en Italia. La Iglesia debía determinar si aquella curación podía ser reconocida como un milagro atribuido a la intercesión del entonces beato Juan Pablo II.

El Vaticano estudió el caso antes de la canonización

El caso acabó llegando al Vaticano y durante meses se revisaron los informes médicos de Floribeth. Ella tuvo que someterse además a nuevas pruebas, algunas de ellas en Italia. El caso siguió adelante y llegó hasta el papa Francisco. En julio de 2013 autorizó el decreto sobre el milagro que la Iglesia atribuía a la intercesión de Juan Pablo II. Mientras se estudiaba su caso, la historia de Floribeth empezó a aparecer en medios de distintos países. En Costa Rica comenzó a recibir visitas y peticiones de entrevistas. Incluso su marido, Edwin Arce, contaba que su teléfono no dejaba de sonar. Ella aceptaba hablar de lo sucedido, aunque repetía que lo importante no era que la gente la viera a ella, sino que conociera lo que consideraba que había sido un milagro.

BBC Mundo habló con Floribeth en 2013 y en aquel momento todavía faltaban varios meses para la canonización. La fecha elegida fue el 27 de abril de 2014. Francisco presidió ese día en la plaza de San Pedro la canonización de Juan Pablo II junto a la de Juan XXIII. Floribeth viajó a Roma y estuvo presente en la ceremonia. Habían pasado tres años desde aquel abril de 2011 en el que recibió el diagnóstico del aneurisma y comenzó a pedir la intercesión de Juan Pablo II. Y se obró el milagro y su enfermedad remitió hasta el punto de desaparecer. Algo que su médico no podía creer pero que llevó a que finalmente Juan Pablo II consiguiera ser considerado santo.