Opinión

Hantavirus: esto ya lo hemos vivido

Al Gobierno se le acaban los trucos de inmundicia moral con los que ha rellenado una década ominosa de corrupción delictiva y gestión ilegal. Sólo quedan doce meses para convocar a los españoles a las urnas y es un escenario que los que sabemos qué se cuece en la cocina llevamos adelantando meses. Van a dejarlo todo atado y bien atado.

Sánchez, el plurinacional, no dejará su futuro personal y político al libre escrutinio de las urnas. Si la estrategia, tan ilegal como inmoral, de introducir a dos millones de personas en el censo de golpe para que voten en 2027 no funciona, el trabajo del recadero Salazar en Argentina y de diplomáticos al servicio de Albares en el resto de Hispanoamérica para manipular a su conveniencia el censo de descendientes de españoles para garantizar su derecho al voto, facilitará el pucherazo advertido.

Pero hay más muescas en el plan autocrático: a un año de la preceptiva convocatoria constitucional de elecciones, al presidente plurinacional, es decir, anticonstitucional, que ha gobernado una legislatura entera sin presupuestos, como hacen los dictadores, y a sus vendedores de crecepelo político, presentes y en el exilio, sólo le salvaría de dicho mandato obligado la excepcionalidad de un caos provocado o interpuesto, como puede ser un conflicto exterior, un atentado terrorista, una situación de violencia social incontrolable o un estado de alarma. ¿Les suena?

Repasemos los acontecimientos: se detectan casos de contagio por hantavirus en un crucero en alta mar. De inmediato, el protocolo actual y la Organización Mundial de la Salud solicita a Cabo Verde (puerto más cercano) que facilite sus instalaciones para que el barco atraque. El gobierno de Praia descarta acoger al buque por inexperiencia profesional y escasez de infraestructuras, y Marruecos por falta de seguridad ante casos biológicos. ¿Qué hace la OMS? Exigirle a España que Canarias sea el lugar donde los contaminados hagan parada y desde ahí fueran trasladados a sus países de origen. El Gobierno socialista, rendido ante quienes le mantienen (la OMS está controlada y financiada por Bill Gates, uno de los mayores criminales del siglo XXI y principal exportador y benefactor de la totalitaria y liberticida Agenda 2030) acepta por ser «legal y moral». Conceptos que representan un oxímoron cuando salen de la boca del gobierno más inmoral y con menos apego a la legalidad de la democracia.

Pero España no estaba obligada a acoger el barco. La OMS, próximo destino de la mema (médica y madre) Mónica García, impuso, por vía de la comprada e inane Unión Europea, la recepción y traslado de los pasajeros infectados, contraviniendo el propio reglamento sanitario internacional, cuyas recomendaciones (temporales o permanentes) no tienen carácter obligatorio. No se puede imponer a un país que abra sus fronteras ni amenazar con sanciones en caso de negativa, pero los que mandan en Sánchez y en la dictadura global sanitaria que viene de camino se han vuelto a salir con la suya.

Una vez aceptado el trágala, con la excusa humanitaria, decidieron en Moncloa que el avión repostara en Valencia y no en Málaga para no interferir en la campaña andaluza, esto es, para que los andaluces votaran aún con menos ganas a la deslenguada Marisú. Ahí ya no había emergencia que tratar. Y mientras la población saca sus mascarilla del cajón y el miedo vuelve a atenazar a la nación, un tipo que debía estar procesado, Fernando Simón, sale a decir que estemos tranquilos, principal e imbatible elemento de alerta social.

La secuencia será la siguiente: contagiarán Madrid, de ahí al resto de España, culparán a Ayuso y al PP de falta de respuestas en sus territorios (obviarán la de sus patrones nacionalistas), llenarán de infectados las calles, nos volverán a encerrar, harán negocio con la tragedia como ya hicieron en la pandemia y cometerán delitos en el caos creado. Y lo que es más importante: decretarán un estado de alarma permanente, argumento constitucional que evita convocar elecciones en fechas y hora, alegando así la autocracia, su impunidad mediática y judicial y el calvario bolivariano que llevamos sufriendo en esta ominosa década de corruptelas, mentiras, delitos y faldas sanchistas.

No es humanidad. Es política. Es socialismo. Es el PSOE. Es mafia criminal. Esto ya lo hemos vivido.