El precio medio de los coches eléctricos cae 1.800 euros por primera vez en Europa desde 2020
T&E descarta multas millonarias y avisa: debilitar los objetivos de 2030 beneficiaría a China
Los fabricantes lanzan modelos por debajo de 25.000 euros para cumplir los objetivos de la UE
El coste medio ha descendido un 4% situándose ahora en 42.700 euros, según su estudio
El precio de los coches eléctricos en Europa ha registrado su primera bajada real tras años de incrementos continuos: el coste medio ha descendido un 4%, lo que equivale a aproximadamente 1.800 euros menos por vehículo, situándose ahora en 42.700 euros. Así lo revela el último análisis de Transport & Environment (T&E), la organización ecologista de referencia en movilidad sostenible en el continente.
Según Lucien Mathieu, director de la división de coches de T&E, este cambio de tendencia no es casual. Responde directamente a la entrada en vigor de los nuevos objetivos de emisiones de CO₂ de la Unión Europea, que desde 2025 fijan un máximo de 93,6 gramos por kilómetro para las flotas de vehículos nuevos vendidos en los 27 países miembros.
Modelos asequibles impulsan la bajada
La caída del precio de los coches eléctricos ha sido especialmente pronunciada en el segmento urbano pequeño, donde la llegada de nuevos modelos en el entorno de los 25.000 euros ha provocado un desplome del 13%. Este cambio contrasta con la estrategia que había seguido la industria hasta ahora, centrada en priorizar vehículos de gran tamaño y mayor rentabilidad.
La presión regulatoria ha actuado como palanca de cambio. Los fabricantes, ante el riesgo de cuantiosas multas por superar los límites de CO₂ permitidos, han acelerado el lanzamiento de nuevos modelos eléctricos asequibles, ampliando así la oferta para los compradores con presupuestos más ajustados.
La paridad de precios, más cerca
El informe de T&E apunta a un horizonte esperanzador para el bolsillo del consumidor. Los segmentos premium y de mayor tamaño ya han alcanzado en 2025 la paridad de precios con sus equivalentes de gasolina sin necesidad de ayudas públicas.
Los segmentos urbanos B y C van por el mismo camino y podrían lograrla antes de 2030, siempre que la Unión Europea mantenga intactos sus objetivos de reducción de emisiones para esa fecha.
Este avance supone una inflexión histórica en la percepción del vehículo eléctrico. Durante años, el precio ha sido el principal freno para muchos compradores potenciales, que veían los coches eléctricos como una opción reservada a rentas altas. La tendencia actual apunta a que esa barrera se irá erosionando progresivamente.
Las multas, lejos del catastrofismo
Uno de los aspectos más destacados del análisis de T&E es su lectura de la situación regulatoria. Frente a las predicciones más alarmistas del sector industrial, que llegaron a advertir de posibles sanciones de hasta 15.000 millones de euros, la organización calcula que el riesgo real en 2025 se sitúa en un máximo de 2.000 millones de euros en el escenario más desfavorable.
La mayoría de los grandes grupos automovilísticos están logrando encauzar sus flotas hacia el cumplimiento de los objetivos mediante el lanzamiento de nuevos modelos y aprovechando las flexibilidades introducidas por la Comisión Europea, que permite promediar los resultados entre 2025 y 2027.
El riesgo de retroceder
T&E advierte, sin embargo, de los peligros que conllevaría ceder a las presiones del lobby industrial para suavizar los objetivos de cara a 2030. Debilitar esas metas no sólo retrasaría la llegada de coches eléctricos con un precio más bajo para el consumidor europeo, sino que también comprometería la competitividad de la industria automovilística del continente frente al avance de China.
El gigante asiático lleva años liderando la producción de vehículos eléctricos a escala global, con una ventaja tecnológica y de costes que los fabricantes europeos no pueden ignorar. Para T&E, mantener los objetivos climáticos no es sólo una cuestión medioambiental: es también una decisión estratégica de política industrial.
Hacia una movilidad accesible
El precio de los coches eléctricos seguirá siendo un factor determinante en la velocidad de la transición, según T&E. Cuanto más rápido desciendan los costes, mayor será la penetración del vehículo de batería en el mercado masivo, y más sencillo resultará para los Estados miembros cumplir con los compromisos de descarbonización asumidos en el marco del Pacto Verde Europeo.
T&E concluye que la normativa de la UE está demostrando ser el motor más eficaz para acelerar la democratización del vehículo eléctrico, y que cualquier retroceso en esa ambición tendría consecuencias tanto para el medioambiente como para la industria y los ciudadanos europeos.
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