Pescado de acuicultura: el superalimento sostenible aliado para la vuelta al cole
Los expertos recomiendan entre tres y cuatro raciones de pescado a la semana en la dieta infantil
El omega-3 del pescado forma parte de las estructuras del cerebro y favorece su desarrollo
Acuicultura de España muestra el tesoro gastronómico y sostenible del atún rojo en Cartagena
¿Qué pasaría en tu pescadería si no existiera la acuicultura?

Con la vuelta al cole, recuperar unos hábitos de alimentación saludables resulta clave para afrontar el nuevo curso con energía. Los expertos recuerdan la importancia de incluir pescado entre tres y cuatro veces por semana. Además de ser un componente esencial en la alimentación, otro efecto positivo es el de la sostenibilidad cuando elegimos que provenga de la acuicultura.
Este alimento aporta proteínas de alta calidad, omega-3, vitamina D, yodo y selenio, nutrientes esenciales para el crecimiento y el desarrollo de niños y adolescentes. El pescado de acuicultura facilita cumplir estas recomendaciones gracias a su disponibilidad durante todo el año.
Durante esta etapa, la alimentación adquiere un papel especialmente relevante. La vuelta a las rutinas, las horas de estudio, la práctica de actividad física y la necesidad de mantener la atención durante la jornada escolar requieren una alimentación variada y equilibrada.
Un aliado del crecimiento
En este contexto, el pescado ocupa un lugar destacado. Se trata de un alimento que combina proteínas de alta calidad con nutrientes de interés durante las etapas de crecimiento.
Además, su variedad permite alternar entre pescado blanco y azul y preparar diferentes recetas para introducirlo de forma habitual en los menús familiares, sin caer en la monotonía.
«La alimentación es el combustible con el que los niños afrontan el día. Volver a las rutinas, estudiar, hacer deporte y mantener la concentración requiere una dieta variada y equilibrada», explica Pablo Ojeda, experto en nutrición, divulgador y miembro del Comité Científico de Acuicultura de España.

Omega-3, motor del cerebro
«El pescado es especialmente interesante porque reúne proteínas de alta calidad y nutrientes que desempeñan funciones importantes durante la etapa de crecimiento», añade Ojeda.
Entre los nutrientes que aporta el pescado destacan las proteínas de alta calidad, los ácidos grasos omega-3, la vitamina D y minerales como el yodo y el selenio. Todos ellos participan en funciones relevantes relacionadas con el crecimiento y el sistema nervioso.
En particular, el omega-3, y especialmente el DHA, forma parte de las estructuras del cerebro y desempeña un papel importante durante su desarrollo. Mantener una alimentación adecuada permite proporcionar al organismo los nutrientes que necesita para funcionar correctamente.
«El pescado» en el menú familiar
«Una alimentación adecuada ayuda a que el cerebro disponga de los nutrientes que necesita para funcionar correctamente. Por eso es importante que el pescado forme parte de una dieta variada desde las primeras etapas de la vida», señala Ojeda.
Para muchas familias, uno de los retos es mantener estos hábitos en el día a día. En este sentido, la acuicultura contribuye a facilitar el acceso al pescado durante todo el año, gracias a una oferta estable.
Esta disponibilidad permite que el consumo de pescado no quede reservado para ocasiones puntuales y facilita integrarlo con mayor facilidad en los menús semanales, tanto de niños como de adultos.

Estrategias para los más reticentes
Una buena referencia es consumir pescado tres o cuatro veces por semana, alternando diferentes especies y combinando pescado blanco y azul. Las cantidades deben adaptarse a la edad y las necesidades de cada niño.
La vuelta al cole también puede ser una buena oportunidad para recuperar el gusto por determinados alimentos y probar nuevas formas de preparación en casa.
Cuando un niño rechaza inicialmente el pescado, los expertos recomiendan evitar convertir las comidas en una batalla y ofrecerlo de nuevo en diferentes ocasiones y formatos, sin forzar la situación.
No siempre es el sabor
Tacos de pescado, hamburguesas caseras, brochetas o pescado al horno acompañado de patata son algunas alternativas que pueden resultar más atractivas para los más pequeños.
En ocasiones, el rechazo no responde al alimento en sí, sino a una determinada textura, preparación o presentación, algo que puede corregirse variando la receta.
Además, el pescado puede convivir perfectamente con otras fuentes de proteínas habituales en la alimentación infantil, como los huevos, las legumbres o la carne.

Recetas sencillas, sin complicaciones
Su valor añadido reside en que, además de aportar proteínas de excelente calidad y fácil digestión, proporciona nutrientes como omega-3, yodo, selenio y vitamina D que otros alimentos no reúnen en la misma proporción.
Frente al protagonismo creciente de los alimentos ultraprocesados, apostar por alimentos frescos facilita asentar la base de una alimentación saludable desde la infancia.
Incorporar pescado a las cenas familiares no tiene por qué implicar preparaciones complicadas: un pescado al horno o a la plancha con patata o arroz y verduras. En apenas 15 o 20 minutos es posible preparar una cena completa y equilibrada para toda la familia.
Una alternativa sostenible
Más de la mitad del pescado que se consume hoy en el mundo procede ya de la acuicultura, un modelo de producción controlado que garantiza alimentos seguros sin esquilmar los caladeros naturales. Un sector que, además, se sitúa entre los más eficientes en el uso de recursos.
La acuicultura española representa uno de los índices más bajos de emisiones de CO₂ por cada kilo de proteína animal obtenida y requiere un consumo mínimo de agua dulce, lo que le otorga una de las huellas hídricas más reducidas de toda la producción alimentaria.