Hace casi 20 años África plantó millones de árboles; casi dos décadas después ha creado su propia Gran Muralla Verde
El continente africano busca recuperar esta zona deteriorada, frenar la desertificación y frenar los estragos del calentamiento global
Los ecologistas no se lo creen: descubren que un bosque africano se regenera sin plantar un solo árbol

África lleva casi 20 años sumergida en una de las grandes iniciativas de restauración ambiental del planeta. Denominada La Gran Muralla Verde, cuenta con un objetivo que mira más allá de plantar árboles: repoblar tierras deterioradas, frenar la desertificación y mejorar la calidad de vida de millones de personas en una de las zonas más castigadas por el cambio climático.
El proyecto arrancó en 2007, con el amparo de la Unión Africana, con una pretensión excepcional: recuperar 100 millones de hectáreas de tierras desgastadas antes de 2030 en la franja del Sahel, situada en el sur del desierto del Sáhara. Según las últimas cifras oficiales publicadas, ya se han restaurado cerca de 18 millones de hectáreas. Unas cifras muy pobres que invitan a pensar que el reto va a ser imposible de cumplir en los plazos previstos.
Cómo ha ido cambiando la visión del proyecto
La idea, en un primer momento, de levantar una franja de vegetación que atravesase el continente se transformó hacia una estrategia a mayor escala. Los organizadores sostienen que no se trata simplemente de plantar árboles, sino de devolver la fertilidad del suelo, restaurar ecosistemas perdidos y ayudar a las comunidades locales a amoldarse a una meteorología cada vez más extrema.
La Gran Muralla Verde también busca alzarse como un motor de desarrollo económico de referencia. El restablecimiento de terrenos puede fomentar la agricultura, mejorar los pastos para el ganado y propiciar nuevas oportunidades asociadas a las energías renovables. El proyecto anhela generar millones de empleos y disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones que dependen inmediatamente de los recursos naturales.
Cuánto dinero se necesita para que salga adelante
La cuantía económica es inmensa. Las estimaciones oficiales cifran en miles de millones de dólares la inversión necesaria para lograr las metas, mientras que los compromisos de financiación divulgados superan dicha cantidad.
Entre los principales participantes se encuentra el Banco Africano de Desarrollo, que ha invertido más de 3300 millones de dólares en 83 iniciativas relacionadas con esta transformación. El Banco Mundial, por otro lado, ha apoyado programas que, según los datos proporcionados, han permitido restaurar 1,6 millones de hectáreas y ayudar a 19,4 millones de personas.
Los problemas que afronta el programa
La emergencia de estas medidas se percibe al ver los riesgos socioeconómicos de la región. El Sahel enfrenta continuas sequías, inseguridad alimentaria, degradación del suelo y una galopante presión sobre los recursos naturales. La mezcla de estos factores entorpece la actividad agrícola y ganadera, que sostienen a la mayoría de comunidades de la zona. Las previsiones asignadas al Banco Mundial avisan de que el cambio climático podría disminuir entre un 7% y un 12% el PIB anual de los países del Sahel para 2050 si no se toman las decisiones correctas.