Los expertos ponen el grito en el cielo: limpian un río aragonés y recogen latas, bombonas de butano y neumáticos
Crean un método revolucionario para recoger y conservar muestras de los ríos
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El embalse oscense que nos concierne en esta ocasión fue construido en los años 50 para regular las aguas del río aragonés Cinca y abastecer de energía eléctrica a la comarca del Sobrarbe (Huesca). La obra inundó varios núcleos de población, y hoy solo queda visible la torre de su iglesia por encima del nivel del agua, una de las imágenes más reconocibles del Pirineo oscense.
Pero más allá de esa estampa hay un problema menos visible. Los ríos Cinca y Ara, que alimentan este gran embalse de montaña desde el corazón del Pirineo, arrastran también residuos abandonados aguas arriba. Las organizaciones de montaña de la zona llevan años alertando de ello, aunque desde fuera el paisaje conserve intacta su apariencia.
De neumáticos a bombonas de butano: ¿En qué parte del río aragonés hallaron todo eso y quiénes fueron los encargados?
La última jornada de limpieza en el embalse de Mediano, celebrada por el Club de Montaña Nabaín con apoyo institucional y vecinal, volvió a dejar una imagen tan llamativa como preocupante.
Decenas de participantes recorrieron las orillas con guantes y bolsas durante la mañana del domingo y reunieron un inventario desolador: ruedas, botellas, chanclas de baño, suelas, latas, telas, restos de obra e incluso una bombona de butano varada en la ribera.
Lo que los voluntarios retiraron no responde a un episodio aislado. Es el reflejo directo de lo que circula por los ríos aragoneses que desembocan en el embalse.
El Club de Montaña Nabaín repite esta jornada cada año bajo el lema «Cuidamos la montaña y nuestros ríos», y en cada edición aflora una mezcla de objetos cotidianos cuya presencia en un paraje natural del Pirineo resulta difícil de justificar. Que aparezcan de forma recurrente apunta a un flujo constante de residuos, no a una acumulación puntual del pasado.
Muchos de los plásticos recuperados, además, ya se habían fragmentado en partículas más pequeñas. La sección de Medio Natural del club advirtió de que los microplásticos representan un riesgo añadido, porque pueden incorporarse a la cadena alimentaria de la fauna acuática y resultan prácticamente imposibles de retirar una vez dispersados.
«Tenemos lugares únicos y valiosos que debemos salvaguardar», señalaron desde la entidad. «La responsabilidad es de todos», sentenciaron. La jornada concluyó con una comida popular en el centro social de Mediano, organizada por el ayuntamiento y los vecinos.
¿Cómo llega la basura hasta el embalse de Mediano?
El embalse de Mediano recibe las aguas del río aragonés Cinca, que nace en el circo de Pineta dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, y del río Ara, que confluye con él en Aínsa.
Ambos cauces actúan como auténticas correas transportadoras: cualquier residuo abandonado en sus márgenes, en caminos rurales o en zonas de acampada acaba, tarde o temprano, depositado en el fondo o en las orillas del pantano.
El fenómeno tiene nombre: basuraleza. En los embalses de montaña, el problema se agrava porque el agua acumula y concentra todo lo que los ríos arrastran desde aguas arriba.
Los caudales de deshielo de primavera, especialmente intensos en el Pirineo, aumentan la velocidad de la corriente y su capacidad de arrastre. Eso ayuda a explicar la presencia de objetos de gran tamaño, como neumáticos o una bombona de butano, en un enclave de alta montaña.
Y a no hacerse los tontos, que los residuos no llegan solos. Alguien los dejó antes en algún punto de la cuenca. «Los ríos llevan al pantano plásticos y otros materiales que por malas prácticas o descuidos acaban en ellos», recordaron desde el Club de Montaña Nabaín.
Un problema que supera con mucho los límites del Pirineo
La jornada celebrada en Mediano es solo una muestra local de un problema de escala nacional.
Según los datos del Proyecto LIBERA, impulsado por SEO/BirdLife y Ecoembes, en 2023 se recogieron más de 124 toneladas de residuos en espacios naturales de toda España y se caracterizaron cerca de 335.000 objetos en más de 2.100 puntos de muestreo. Los plásticos representan el 36,4% del total de la basuraleza registrada.
En entornos fluviales, la campaña «1 m² por los ríos, lagos y embalses» retiró 8,6 toneladas de residuos en 379 puntos de toda España en su última edición, una cifra que da la medida del alcance del problema en los cauces de agua dulce.
La solución, como insistieron los voluntarios sobrarbeses, no pasa solo por limpiar. Pasa, sobre todo, por no ensuciar.
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