Todo sobre las motos eléctricas: pros, contras y costes
La movilidad urbana en España se encuentra en pleno proceso de expansión. Basta con echar un vistazo a los últimos datos de la Asociación Nacional de Empresas del Sector de las Dos Ruedas (ANESDOR) que afirma que las matriculaciones de ciclomotores de cero emisiones han experimentado incrementos de hasta el 40 % en algunos segmentos a lo largo del último año. Una tendencia que no es casualidad, sino fruto de la necesidad de medios de transporte más eficientes y ajustados a una normativa cada vez más estricta.
Ventajas de pasarse a la moto eléctrica
Eso sí, antes de dar el salto a la movilidad eléctrica de dos ruedas, es imprescindible contar con toda la información posible. Por ejemplo, al igual que sucede con los modelos de combustión, estos vehículos requieren de coberturas específicas. Es decir, de seguros para moto que cubran la responsabilidad civil y, si se desea, otros aspectos. Dicho esto, el principal beneficio que ofrecen las motos eléctricas es el ahorro en combustible. Mientras que una moto de combustión puede llegar a gastar 5 euros por cada cien kilómetros, un vehículo eléctrico de dos ruedas puede requerir una décima parte de esa cantidad.
Además, su mantenimiento también es más sencillo y económico, ya que los motores eléctricos carecen de filtros, bujías, aceites y sistemas complejos de transmisión, por lo que las visitas al taller se reducen al cambio y puesta a punto de neumáticos, frenos y suspensiones. Por si fuera poco, las motos eléctricas lucen la etiqueta CERO de la DGT, lo que les permite circular por cualquier área urbana, incluidas las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de los grandes núcleos urbanos, sin miedo a que sus conductores sean multados.
También hay contras

El principal contra que frena la compra y expansión en el parque motociclista de las motos eléctricas es el precio. No hay que olvidar que, en promedio, estos vehículos cuestan entre un 20 % y un 50 % más que sus homólogos de combustión, si bien es cierto que las ayudas del Plan Moves III han ayudado a mitigar esa brecha.
Tampoco conviene pasar por alto el problema que supone para muchos usuarios la autonomía y la carga de las baterías de las motos eléctricas. Generalmente, dicha autonomía queda limitada a 70-130 kilómetros, lo que dificulta los trayectos largos. Asimismo, la red pública de recarga en España aún enfrenta notables desafíos, especialmente fuera de las grandes ciudades e, incluso, en los barrios periféricos.
Costes reales y otros factores
Antes hemos hecho referencia a las baterías de las motos eléctricas, pero solo en lo relativo a la autonomía y la recarga. Pues bien, a eso hay que añadir que suponen entre el 30-40 % del coste total del vehículo, sobre todo por la escasez y el elevado precio del litio, y que su vida útil ronda los 7-10 años (unos mil ciclos de carga completa).
Cuando llega el momento de sustituir la batería, los usuarios tienen que desembolsar unos 1500-3000 euros, en función de la capacidad, lo que lleva a muchos a desechar la moto y comprar otra nueva. Qué duda cabe de que este factor implica la generación de residuos, que es otro grave problema medioambiental. No obstante, en los últimos años han proliferado las empresas de alquiler y reacondicionamiento de baterías que requieren una menor inversión.
En cualquier caso, queda claro que la moto eléctrica es ya una realidad tangible y, para quienes realizan principalmente trayectos urbanos diarios, rentable. Y es que, aunque supongan una mayor inversión inicial, la reducción de mantenimiento y de gasto de combustible acaban compensándola.