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Los veterinarios advierten: estos son los síntomas del acné felino y lo que debes hacer si tu gato tiene puntos negros

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

Aquellas personas que conviven con un felino saben que no sólo les caracteriza su instinto independiente, sino que el animal aprovecha cualquier momento para centrarse en su higiene física.

Sin embargo, existe una alteración cutánea que puede pasar desapercibida y que es denominada por los veterinarios como acné felino. Esta especie de dermatitis hace su aparición en gatos y lo hace en dos lugares concretos de su piel: en la barbilla o alrededor de los labios.

Esta alteración se presenta como unos pequeños puntos oscuros parecidos a los puntos negros de las personas. Los veterinarios aseguran que son numerosos los gatos que poseen este tipo de puntos en la piel, pero que hay que prestar atención a su evolución para descartar que se trate del acné felino.

¿Cuándo aparece el acné felino?

El acné felino sale cuando los folículos pilosos se obstruyen por la acumulación de queratina y sebo, una sustancia grasa que produce la propia piel. Según los expertos, las causas no siempre son claras, aunque intervienen distintos factores como la producción excesiva de grasa, las dificultades para mantener limpia la zona, el estrés o alteraciones dermatológicas.

Al mismo tiempo, los recipientes de plástico tienen un papel fundamental porque pueden ayudar a agravar este problema debido a sus pequeñas fisuras. Esas fisuras acumulan residuos y microorganismos, fomentando una exhaustiva limpieza de los comederos y bebederos del animal.

¿Cuáles son los síntomas?

En los casos más leves, los síntomas se dividen en pequeños puntos negros situados en la barbilla del gato. Si la afección avanzara, aparecerían el enrojecimiento, hinchazón, picor, pérdida de pelo, costras e incluso heridas dolorosas. Así que, cuando el animal presente estos síntomas o incluso, secreción, sangrado o inflamación, lo más recomendable es acudir al veterinario.