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Soy veterinario y éste es el truco que debes aplicar para que a tu perro no le afecte el cambio de hora

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El próximo 29 de marzo tendrá lugar el primer cambio de hora de 2026, en el cual adelantaremos los relojes para dar la bienvenida al horario de verano. Muchísimas personas sufren una especie de «jet lag», que se manifiesta en forma de irritabilidad, cambios de humor, insomnio y menor capacidad de atención y concentración, entre otros síntomas. Sin embargo, rara vez nos paramos a pensar en el efecto que provoca el cambio de hora en nuestras mascotas. Lo primero a tener en cuenta que el perro es un animal de costumbres, a los que les gusta tener una rutina muy marcada, razón por la cual pueden presentar signos de estrés ante el cambio de hora.

Los animales no perciben el tiempo de la misma manera que nosotros, pero su organismo sigue un ritmo biológico influenciado por las rutinas diarias y la luz natural. El reloj interno de los perros y gatos, que recibe el nombre de ritmo circadiano, regula funciones tan importantes como el sueño, el apetito y la producción de hormonas. En este contexto, la principal recomendación de los veterinarios consiste en ajustar los horarios gradualmente; hasta el 29 de marzo, hay tiempo suficiente para ir retrasando la hora de las comidas, los paseos y el descanso en intervalos de 15 minutos durante varios días. Es la mejor estrategia para que la transición sea lo más gradual posible.

¿Cómo evitar que al perro le afecte el cambio de hora?

Los perros no entienden el concepto del tiempo de la misma manera que nosotros, pero sí perciben las rutinas con claridad. Para ellos, salir a pasear, comer, jugar o dormir se convierte en una referencia diaria. Por lo tanto, a partir del próximo 29 de marzo, cuando los relojes se adelantarán una hora, estas actividades se producirán después de lo habitual y, en consecuencia, el animal podría mostrar cambios de comportamiento en los primeros días. Los principales síntomas según los veterinarios son: irritabilidad, apatía, desorientación, trastornos del sueño, nerviosismo y ladridos más frecuentes.

Para evitar que la salud tanto física como mental del perro se vea afectada por el cambio de hora, los veterinarios insiste en la importancia de adaptar progresivamente los horarios del animal. Simplemente hay que realizar pequeños ajustes durante varios días antes del cambio horario para no modificar sus rutinas de golpe. En la práctica, esto significa retrasar las horas de comida, paseo o descanso en intervalos de 15 minutos durante varios días. De esta manera, el reloj biológico del perro tiene tiempo suficiente para adaptarse gradualmente al nuevo horario sin sufrir una alteración brusca.

«Tras el cambio de hora, los expertos recomiendan mantener una rutina constante para ayudar al perro a adaptarse con mayor facilidad. Aunque el reloj marque un horario diferente, es importante que las actividades diarias se mantengan con regularidad, ya que esto hace que el animal se sienta más seguro y menos confundido. También es aconsejable aprovechar la luz natural: realizar paseos durante el día, especialmente en las horas con más sol, ayuda a regular el ritmo circadiano del perro y facilita su adaptación al nuevo ciclo de día y noche. Además, ofrecer enriquecimiento ambiental puede ser muy útil, sobre todo en perros que se muestran más inquietos. Actividades estimulantes como juguetes interactivos, juegos de olfato o pequeñas sesiones de adiestramiento ayudan a mantener su mente ocupada y a reducir el estrés», explica Veterinari del Clínic.

Finalmente, cabe señalar que la primavera es una de las mejores épocas del año para disfrutar de los paseos con el perro. Uno de los primeros consejos es adaptar los horarios de paseo para evitar las altas temperaturas a medida que avanza la estación; lo más recomendable es salir a pasear a primera hora de la mañana o al final de la tarde. También es importante prestar atención a las alergias estacionales, ya que en primavera aumentan los niveles de polen, lo que puede afectar a algunos perros, especialmente si tienen sensibilidad cutánea o respiratoria.