El informe del CSN deja al Gobierno de España sin excusas: tiene que revisar el calendario de cierre y mantener abierta la Central Nuclear de Almaraz
Extremadura está en un momento decisivo. Ya se ha iniciado un camino sin retorno hacia el crecimiento y el desarrollo social y económico. Y, sin duda, en este camino, hay un hito imprescindible: la Central Nuclear de Almaraz. Y es que estamos ante una instalación es muy necesaria en el momento geopolítico actual, que no sólo garantiza la soberanía energética de España; también nos encontramos ante una herramienta vital socioeconómica esencial para la economía y el empleo de la región.
Es por ello que ciudadanos, técnicos, la Unión Europea (UE) y un sinfín de autoridades y organismos han alzado la voz para defender la prolongación de la vida útil de esta instalación, poniendo sobre la mesa importantes argumentos técnicos que rechazan el cierre.
CSN: «Segura y viable»
A estas voces se une ahora una más, y es el organismo más importante en el sector: el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Éste acaba de emitir su informe donde deja claro que Almaraz es una central nuclear «segura y viable» y que puede continuar operando.
Por tanto, el Gobierno de España se ha quedado sin excusas: el Ministerio para la Transición Ecológica debe conceder la prórroga de explotación.
Por lo que, de acuerdo con el informe, desde la Junta de Extremadura defiende que mantener el actual calendario de cierre sería «obcecarse en una decisión que sólo atiende a criterios ideológicos porque ya no hay ninguna duda de que técnicamente, la Central Nuclear de Almaraz es segura y viable».
El calendario actualmente vigente para las instalaciones, que fue acordado en 2019 entre el Gobierno, las empresas propietarias (Iberdrola, Endesa y Naturgy) y Enresa, determina que Almaraz I debe cesar de explotación el 1 de noviembre de 2027; mientras que Almaraz II lo haría el 31 de octubre de 2028.
Determinan también la necesidad de modificar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), de acuerdo con las necesidades actuales, las cuales difieren sustancialmente de las existentes en 2019, cuando se acordó el apagón nuclear gradual con las empresas propietarias.
Desde la perspectiva operativa, la planta de Cáceres (operada conjuntamente por las compañías energéticas ya citadas) presenta registros estables. Las evaluaciones y los programas de inspección integrada (SISC) desarrollados por el CSN sitúan históricamente la mayoría de los indicadores de la central en la denominada ‘zona verde’, el nivel que acredita la ausencia de desviaciones significativas en materia de protección y seguridad de funcionamiento.
Asimismo, la instalación cuenta con la renovación de las calificaciones de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), que evalúa estándares internacionales de gestión y mantenimiento. La central ha absorbido inversiones millonarias orientadas a la actualización tecnológica y la resistencia de sus sistemas, lo que técnicamente capacita a los reactores para operar más allá de las fechas fijadas en el protocolo de cierre actual.
Almaraz, además, tiene el papel de ser energía de base. Es decir, es una fuente de generación continua que contribuye a la estabilidad de la red de transporte y reduce la dependencia de tecnologías emisoras de gases de efecto invernadero en periodos de baja producción renovable.
La lucha de la sociedad y la Junta de Extremadura
El Gobierno de la presidenta María Guardiola y la sociedad extremeña de forma mayoritaria llevan años defendiendo la prórroga de la vida útil de la Central Nuclear de Almaraz. Trabajadores, ciudadanos y más de 100 entidades, entre ellas la Junta de Extremadura, están unidos en la Plataforma ‘Sí a Almaraz, sí al futuro’ para defender la continuidad de esta planta.
Además de su necesidad como garante de la soberanía energética, es generadora de empleo y riqueza en la comarca de Campo Arañuelo, donde se ubica, y de toda Extremadura. La central genera más de 4.000 puestos de trabajo (entre empleos directos, indirectos e inducidos) de alta cualificación.
La nuclear, según defiende tanto la sociedad como el Gobierno extremeño, es una energía verde así declarada por Europa. Por tanto, es perfectamente compatible con el desarrollo renovable tan importante que está experimentando Extremadura.
El Gobierno de España debe tomar una decisión
En el actual contexto, marcado por la vulnerabilidad de las cadenas de suministro y la búsqueda de la autonomía energética, prescindir de una infraestructura que aporta un volumen constante de electricidad sin emisiones de dióxido de carbono entra en contradicción con las prioridades de seguridad de abastecimiento del continente.
En definitiva, se abre un escenario decisivo con el foco puesto en el Gobierno de España, el cual que debe tomar una decisión en los próximos dos meses. El CSN, la sociedad extremeña, la Unión Europea (UE), la Junta de Extremadura, la Asociación Mundial de Operadores Nucleares, técnicos y expertos tienen una voz unitaria: Almaraz puede ampliar su vida útil.
Ahora el Ejecutivo central debe pronunciarse: ¿va a respetar los criterios técnicos y mantener abierta la Central Nuclear de Almaraz o va a continuar su cierre ideológico en contra del criterio mayoritario?
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