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Tres murallas, una casa de muñecas y recuerdos: los secretos del Castillo de Windsor

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La Reina Isabel no volverá al Palacio de Buckingham, al menos, no de manera permanente. La monarca ha tomado la decisión de que el Castillo de Windsor sea, a partir de ahora, su residencia oficial y centro de operaciones de toda la actividad de la Corona. Una decisión que no resulta ni mucho menos sorprendente, ya que desde que comenzara la pandemia, la soberana se instaló el castillo con una reducida burbuja de personal.

Ha sido en Windsor donde ha pasado casi todo el tiempo en los últimos meses y, de hecho, fue allí donde falleció el duque de Edimburgo y donde se celebró su funeral. Y es que el castillo es un lugar importante para la Reina, no solo en sus últimos años, sino también en su infancia, ya que pasó allí mucho tiempo con su hermana. Pero, ¿cómo es Windsor? ¿qué secretos esconde?

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Una de las entradas al castillo. / Gtres

Un lugar cargado de historia

El Castillo de Windsor es una de las propiedades más destacadas de la familia británica. Una imponente fortaleza que data del siglo XI y cuyas paredes han sido testigos de numerosos acontecimientos relevantes. El edificio es tan importante para la Corona que incluso el Rey Jorge V decidió tomar como apellido el nombre del Castillo, para dejar de lado cualquier vínculo con Alemania, algo muy negativo en la Primera Guerra Mundial.

Fue el Rey Guillermo I el Conquistador quien inició su construcción y desde hace casi un milenio han habitado el recinto numerosos monarcas, casi cuatro decenas. La propiedad se llama Castillo de Windsor porque está ubicado en esta zona, en el condado de Berkshire y a apenas una hora de Londres, lo que es ideal en caso de tener que viajar a la capital.

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La Reina en Windsor. / Gtres

Cuenta con una estructura claramente medieval, con un tamaño superior a las cinco hectáreas y se combinan en su construcción diversos estilos: georgiano, victoriano y algunos toques góticos. El Castillo fue construido en una zona elevada para que sirviera como fortaleza y tenía tres murallas para protegerlo en caso de conflicto.

A la estructura inicial se han ido haciendo cambios y añadiendo edificios a lo largo de los años y con el paso de nuevos reyes. Por ejemplo, hay una casita de muñecas que mandó construir la Reina María en el año 1921 y que es una réplica exacta en miniatura de una casa de la aristocracia de la época. Se permite visitarla y es la casa de muñecas más grande y famosa del mundo. En esta casita solía jugar durante su infancia la Reina Isabel y su hermana.

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Uno de los salones del Castillo. / Gtres

Aunque hubo monarcas que hicieron de Windsor su residencia oficial -al igual que ahora la Reina Isabel-, otros lo utilizaban como lugar de recreo. Por ejemplo, en el siglo XIII, Enrique III construyó un ostentoso palacio real dentro de la muralla, que se fue agrandando con el paso de los años mientras que la Reina Victoria solo lo visitaba a veces y no hizo muchos cambios.

En el año 1992, el llamado ‘Annus Horribilis’ por la Reina Isabel, el Castillo fue pasto de las llamas, en un dramático incendio que duró más de un día y causó graves daños. Algunos trabajadores recuperaron muchas de las obras de arte, pero hubo destacadas pérdidas. La reforma se prolongó durante cinco años.

Escenario de bodas

En lo que respecta a las bodas, Windsor no solo ha sido el escenario del enlace entre el príncipe Harry y Meghan Markle en mayo de 2018, sino que ha acogido muchas más, como la de Eugenia de York, Peter Phillips o Lady Gabriella Windsor.

Interior de la Capilla de San Jorge. / Gtres14

En el pasado, Windsor fue escenario del enlace de Eduardo VII y Alexandra de Dinamarca, pero también del de la princesa Helena con el príncipe Christian de Schleswig-Holstein, así como del de la princesa Luisay John Campbell, el Príncipe Arturo y la rrincesa Luisa de Prusia o el príncipe Leopoldo y la princesa Helena de Waldeck y Pyrmont, entre otros.

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