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El impresionante regalo de la Reina Isabel a sus nietas que Sarah Ferguson decidió rechazar

Carlos III Reina Isabel
La Reina Isabel en Windsor / Gtres
  • Andrea Mori
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No es ningún secreto que la Reina Isabel siempre estuvo muy volcada con sus nietos. Aunque la monarca tenía fama de ser una madre ausente -por cuestiones relacionadas con su cargo-, como abuela parece que podía estar más pendiente. Algo en lo que, quizás, tenía mucho que ver el hecho de que ya estaba muy asentada en su posición y podía disponer mejor de su tiempo.

La Reina Isabel subida a un pony en Balmoral. / Gtres

La Reina Isabel subida a un pony en Balmoral. / Gtres

Aunque es cierto que la obligación siempre estuvo por delante de otras cuestiones para la madre de Carlos III, la Reina Isabel era muy generosa y solía obsequiar con importantes regalos a miembros de su familia, sobre todo en ocasiones especiales. Más allá de sus hijos, la soberana era especialmente atenta con sus nietos, algo que ha quedado patente en los regalos que ha hecho a lo largo de los años, por ejemplo, al actual príncipe de Gales, pero también al duque de Sussex.

Sin embargo, no siempre tuvo éxito con sus obsequios. Habitualmente, la monarca solía regalar propiedades a sus nietos, como es el caso de Amner Hall en Norfolk a Catalina y Guillermo en su boda, pero no hacía distinciones con sus nietos de menor rango. Según ha trascendido, en el año 1997, la Reina quiso obsequiar con una propiedad en Surrey a sus nietas Beatriz y Eugenia.

Reina Isabel

La Reina Isabel en su último Trooping the Colour. / Gtres

Se trataba de Birch Hall, una mansión con siete habitaciones, que la Reina quería que sus nietas pudieran disfrutar en el futuro. Sin embargo, no fue así. Al parecer, la propiedad se vendió de nuevo en 2016, por 4,2 millones de libras.

Tal como se ha podido saber, la casa era una de las mejores de la zona. Así lo ha comentado el agente inmobiliario Andrew Russell de Strutt & Parker al tabloide Daily Mail: «Probablemente sea una de las mejores casas de pueblo del norte de Surrey, no hay muchas en el mercado. La casa en sí es una propiedad muy atractiva y de aspecto imponente. Algunas de las habitaciones son bastante espectaculares, con techos altos y ventanas de guillotina de piso a techo. Cada verano, los propietarios han abierto los jardines para un evento benéfico con picnics y una banda en vivo, por lo que la casa es bastante destacada en el pueblo».

La misma fuente ha revelado que los anteriores dueños se la compraron a los fideicomisarios que representaban a la Reina Isabel en el año 1999. «Los fideicomisarios la compraron en 1997 para las Princesas y me imagino que la eligieron porque es una casa bonita en un pueblo popular y los jardines son un verdadero atractivo, es más como un parque. Pero nunca se mudaron», ha comentado. Según parece, los motivos por los que las nietas de la Reina Isabel nunca aprovecharon esta oportunidad tienen que ver con el aspecto económico ya que su madre, Sarah Ferguson, estaba preocupada por no poder hacer frente a los costes de mantenimiento. Por eso, prefirieron seguir viviendo en la propiedad que, en ese momento ocupaban, Sunninghill Park.

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