UNA POSICIÓN PRIVILEGIADA

Kate Middleton, ‘reina’ sin precedentes en el joyero de Isabel II

La reina Isabel ha demostrado en numerosas ocasiones su apoyo a la esposa del príncipe Guillermo, llamada algún día a ocupar el papel de consorte.

Hay gestos que valen más que las palabras y como en cualquier otra familia, entre los Windsor también existen favoritismos, a pesar de que se intenten guardar las apariencias. Si hay algo que ha destacado siempre a la reina Isabel es su sentido del deber y de la justicia, pero ello no ha sido óbice para que, a pesar de que lo haya intentado evitar, haya hecho alguna que otra diferencia entre sus hijos. Es algo natural, propio del ser humano, sentir mayor simpatía o cariño hacia algunas personas frente a otras. Así, en el caso de la monarca, a sus dos hijos mayores apenas pudo dedicarles tiempo por las obligaciones a las que estaba sometida, de manera que cuando nacieron el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo ya estaba más asentada en su posición de soberana y esto le permitió disfrutar más de su papel de madre, lo cual se traduce en un cierto favoritismo hacia sus hijos menores.

 

Pero más allá de cuestiones tan íntimas como la relación madre e hijo, lo cierto es que con sus nueras o con las esposas de sus nietos, también ha hecho alguna que otra distinción, aunque intente que pasen desapercibidas. No es ningún secreto que con Diana de Gales o Sarah Ferguson la relación nunca fue especialmente buena -aunque ahora parece haber abierto de nuevo los brazos a la duquesa de York-, algo que no ocurre con Sophie Rhys Jones, a quien dicen que adora. Caso similar el de Kate Middleton o la propia Meghan Markle, con quien se mostró especialmente laxa en términos protocolarios para facilitar -sin éxito dadas las circunstancias actuales- su adaptación a la vida royal.

reina Isabel Kate Middleton
Kate Middleton ha sabido ganarse la confianza de la reina Isabel  /Gtres

De todas ellas, el caso de Kate Middleton es el más importante. Aunque en estos momentos ocupa una posición secundaria, lo cierto es que en un futuro -quién sabe si próximo o no-, la duquesa de Cambridge está llamada a ser la consorte del príncipe Guillermo en su papel de rey. A Camilla Parker no se lo puso fácil al principio, pero el tiempo lo cura todo y la duquesa de Cornualles ha sabido ganarse el cariño de su familia política y, lo que es más importante, de todos los británicos, que ya no la ven como la amenaza que un día parecía que era. Se espera que en algún momento Camilla ocupe el lugar de consorte junto al príncipe Carlos y prueba de la confianza de la reina Isabel es que no solo le ha cedido dos de las tiaras de la colección de la reina madre, sino que le presta algunas de las piezas importantes de su joyero.

No obstante, el caso de Kate Middleton es especialmente relevante. La duquesa de Cambridge en los últimos tiempos sigue la misma línea de la reina Isabel. La esposa del príncipe Guillermo ha dado un giro en su forma de vestir y apuesta por looks más clásicos, con una casi total ausencia de los pantalones -solo en ocasiones muy concretas- y colores vivos siempre que resulta posible -muy al estilo de Su Majestad-. Pero al margen de esto, lo verdaderamente relevante es que la Reina le ha abierto gran parte de su joyero, como muestra de confianza en el papel que habrá de desempeñar en el futuro.

Debido a la pandemia, la Reina Isabel no celebrará la tradicional reunión familiar en Sandringham/Gtres
La reina Isabel en el último encuentro con sus familiares /Gtres

En el momento en el que contrajo matrimonio con el príncipe Guillermo, Kate lució una de las tiaras más desconocidas de los Windsor, la Halo de Cartier. Una pieza asociada a la princesa Margarita que no la hemos visto volver a llevar, sino que ahora apuesta por la Lover’s knot, la misma que la Reina entregó a Diana de Gales cuando se convirtió en princesa. Pero no solo tiaras ha llevado Middleton, que en una ocasión también se coronó con la Lotus Flower.

Broches, pendientes, pulseras, collares y un largo etcétera de piezas que la reina Isabel ha puesto a disposición de la esposa del príncipe Guillermo en un despliegue de confianza como imagen de la Institución y relevo futuro. Algunas de ellas, de importancia trascendental, como el brazalete que llevó en, al menos dos cenas de gala y que fue un regalo de compromiso del duque de Edimburgo a la reina Isabel, hecho de diamantes que pertenecieron a su madre, la princesa Alicia. Una pieza muy especial que todavía hoy sigue luciendo la monarca y con la que deja clara su confianza en la duquesa de Cambridge.

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