UNA VIDA EN IMÁGENES

Felipe de Edimburgo: una vida a la sombra de su gran amor

El marido de la reina Isabel fallecía poco antes de cumplir los cien años tras varias semanas ingresado en dos hospitales de la capital británica.

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Ha sido una de las figuras más importantes de la historia reciente. Felipe de Edimburgo, el hombre que caminaba tres pasos por detrás de la reina Isabel. Este viernes el marido de Isabel II ha fallecido a los 99 años de edad.  A pesar de llevar más de setenta años de matrimonio, el Príncipe siempre tuvo claro que su lugar no era equivalente al de la soberana. Es cierto que en los primeros años intentó ser rey o que sus hijos llevaran su apellido -una concesión que logró a medias-, pero el hijo de Alicia de Battenberg, al igual que Henrik de Dinamarca, nos ha dejado con esa asignatura pendiente.

La Reina y el príncipe Felipe celebraban hace poco setenta y tres años de matrimonio / Gtres

Nacido en la isla griega de Corfú en 1921, Felipe de Edimburgo tuvo que huir de su país natal escondido en el interior de una caja de frutas cuando tan solo era un bebé. Un niño refugiado de guerra al que rescataron los británicos y que se trasladó con su familia a París. Aunque en un primer momento le despojaron de la nacionalidad griega, su familia obtuvo la danesa, pero la pobreza y la falta de sentido de pertenencia a una Nación marcó su vida.

Su educación, primero en Salem y más tarde en el internado de Gordonstoun hizo que se le forjara un carácter férreo. Al finalizar los estudios se unió a la Real Marina y fue allí donde conoció a la princesa Isabel. No importó que él ya tuviera dieciocho años y ella 13. Fue en una visita a la academia naval de Darmouth en la que la hoy reina quedó absolutamente prendada del apuesto príncipe. El principio de una historia de amor de más de setenta años.

Felipe de Edimburgo, vestido de uno de los momentos más importantes de la vida del príncipe Carlos / Gtres .

La pareja se casaba en 1947 en la abadía de Westminster. Una boda en plena posguerra en la que la Princesa lució la tiara fringe de su abuela, la reina Mary y que fue la primera en ser televisada a través de la BBC. No hubo luna de miel fuera de las fronteras del Reino Unido, pero el matrimonio vivió unos años muy felices en Villa Guardamangia, la residencia de Malta a la que se trasladaron en un principio, alejados de las obligaciones de la Corona. Sin embargo, en 1951, Isabel tuvo que empezar a asumir responsabilidades con el empeoramiento del rey Jorge VI y en 1952 la vida de la pareja cambió de manera radical con la muerte del monarca.

La reina Isabel y Felipe de Edimburgo
Felipe de Edimburgo y la entonces princesa Isabel en una de sus primeras imágenes / Gtres

Un momento en el que no solo la Reina tuvo que enfrentarse a lo que sería su vida a partir de ahora, sino que el propio Felipe asumió que su papel a partir de entonces sería estar en un segundo plano. No podía dedicarse a su carrera militar, no podía ser rey y además, siempre iba por detrás de la monarca. En una recepción en la que coincidió con la hermana de Jackie Kennedy, Lee Radziwill dio muestras de esta situación: «eres como yo. Tienes que caminar tres pasos por detrás», le dijo al duque de Edimburgo.

No fue hasta el año 1957 cuando Felipe recibió el título de príncipe de Reino Unido y se reconoció a sus hijos con el apellido de Mountbatten-Windsor. Una respuesta a la ya mítica frase por parte del Duque de : “no soy más que una maldita ameba. Soy el único hombre en el país al que no se le permite darles su nombre a sus hijos”.

La reina Isabel y Felipe de Edimburgo se conocieron en julio de 1939. Ella tenía 13 años y él tenía 19. Por aquel entonces, era un apuesto cadete de la Real Academia Naval de Darmouth. Allí precisamente se conocieron y se enamoraron al instante/Gtres
La reina Isabel y Felipe de Edimburgo han demostrado una gran complicidad a lo largo de los años / Gtres

Una de las numerosas sentencias que han acaparado atención por parte del marido de la reina Isabel, conocido por su elocuencia pero, sobre todo, por no medir los tiempos en cuanto a sus intervenciones y decir de vez en cuando cosas un tanto fuera de lugar apelando al sentido del humor.

Han sido muchos los compromisos a los que ha asistido a lo largo de sus años de servicio a la Corona. Actos oficiales y viajes -el último cuando estaba a punto de cumplir los noventa años a Malta- que le han convertido en uno de los royals más trabajadores de “La Firma”. Sin embargo, y en un hecho sin precedentes, hace cinco años, anunció su retirada de la vida institucional para poder descansar y dedicarse a sus grandes pasiones, el deporte, los caballos, el campo…

Felipe de Edimburgo en una de sus últimas imágenes / Gtres

A pesar de que estos últimos años los ha pasado en Sandrigham y ocasionalmente en alguna de las otras residencias de la familia, la emergencia sanitaria generada por el coronavirus obligó a permanecer en cuarentena y se recluyó en el castillo de Windsor junto a la reina Isabel. Varias semanas de intensa convivencia en las que incluso celebraron setenta y tres años de casados. Pese a los rumores que les han rodeado a lo largo de toda su vida, la pareja se ha mantenido unida hasta el final de sus días. De hecho, poco antes de esta triste noticia, la Reina reaparecía en una audiencia virtual con el mismo broche que lució el día del anuncio de su compromiso. Una muestra de compromiso hasta el último momento.

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