Violeta Mangriñán se pronuncia tras el escándalo: "No me fío, tendré escolta durante el Ramadán"
Violeta Mangriñán compartió una imagen felicitando el Ramadán con jamón y cerveza
La influencer ha recibido críticas, acusaciones de islamofobia y amenazas hacia ella y su familia
Violeta ha anunciado que contratará un escolta durante el Ramadán

La influencer Violeta Mangriñán se ha visto envuelta en una de las polémicas más intensas de su carrera en redes sociales tras compartir la publicación de una imagen en la que aparecía un plato de jamón acompañado de dos cervezas con el mensaje «Feliz Ramadán». Lo que para algunos podía ser un intento de humor, rápidamente se convirtió en un incendio mediático que la colocó en el centro del debate sobre respeto cultural y libertad de expresión. La publicación fue interpretada por numerosos usuarios como una burla hacia la comunidad musulmana, desatando una avalancha de críticas, insultos y amenazas que llevaron a la creadora de contenido a replantearse su seguridad personal y la de su familia.
Según relató Mangriñán en el programa El tiempo justo, la repercusión de su publicación fue inmediata y devastadora. La influencer confesó haber recibido mensajes de extrema gravedad, incluyendo amenazas directas hacia ella y sus hijas. «Ayer sí que me dieron dos ataques de pánico y anteayer también. Estuve todo el día en el baño llorando», admitió. Ante la magnitud de la situación, decidió eliminar la publicación y emitir disculpas públicas: «No tengo nada en contra de los musulmanes y su religión. Pido disculpas si alguien se ha sentido ofendido. Os aseguro que no era mi intención».

Imagen compartida por Violeta en redes sociales. (Foto: Telecinco)
La polémica no se limitó a las críticas individuales. Otra influencer, Barbie Gaza, acusó públicamente a Mangriñán de islamofobia y defendió un boicot hacia ella, a pesar de que Mangriñán ya había rectificado y pedido perdón. La situación escaló rápidamente, llegando a amenazas concretas contra sus locales de Maison Matcha, su marca de bebidas. Algunos de los mensajes que compartió la influencer eran alarmantes y de contenido explícitamente violento, lo que la llevó a anunciar que tomaría medidas de seguridad. «Voy a contratar a una empresa de seguridad. Voy a tener un escolta, por lo menos durante el mes del Ramadán, porque no me fío», aseguró.
Además de la presión mediática, la influencer tuvo que enfrentar acusaciones sobre supuestas vinculaciones ideológicas extremas, las cuales negó rotundamente. Aclaró que sigue perfiles de diferentes sensibilidades políticas en sus redes y reiteró que se trató de un error sin intención de ofender. Sin embargo, la gravedad de las amenazas la llevó a visibilizar públicamente lo que estaba ocurriendo, mostrando capturas de los mensajes más agresivos, que incluían insultos graves y advertencias hacia su familia y sus negocios.
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A pesar de la polémica, Mangriñán trató de restar hierro al asunto, enfatizando que su respeto hacia todas las religiones es absoluto. «No tengo nada en contra de ninguna religión y por supuesto las respeto todas», declaró. También manifestó que había pedido disculpas privadas a quienes la contactaron de forma respetuosa, aunque subrayó que la violencia verbal no puede justificarse bajo ninguna circunstancia. La influencer se mostró consciente de que tener millones de seguidores conlleva responsabilidad, y que cada contenido compartido puede tener repercusiones imprevistas.