Desanimada

Horas bajas para María Teresa Campos tras su mudanza

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María Teresa Campos ha cumplido uno de los deseos que más ilusión le podía hacer, mudarse cerca de su hija Terelu. Pero hay veces que se hacen expectativas demasiado altas que luego se derrumban como un castillo de naipes. No es ningún secreto que a la veterana periodista le está costando adaptarse a su nueva vivienda. Así lo ha confesado su propia hija. Además, basta con verla para comprobar que no está atravesando un buen momento.

Marta Ortega y Gustavo / Gtres
Marta Ortega y Gustavo / Gtres

Apenas llevas unas semanas viviendo en su ático-dúplex, un piso de 250 metros cuadrados, por el que paga cada mes unos 2.400 euros, pero las primeras complicaciones ya han aparecido y han sido destapadas por Terelu Campos: «Mi madre está en plena adaptación. Se fue el lunes, pero se volvió a casa porque estaba un poco nerviosa y ayer me fui a comer con ella y durmió, tiene que adaptarse. Ha estado conmigo 26 días y yo creo que ella ha dicho, yo me quedo aquí para toda la vida. Que a mí no me importaría si yo tuviera infraestructura, si tuviera una casa. Es que ya estábamos con la ropa colgada fuera del armario, porque no había sitio», según se ha publicado en diversos medios de comunicación.

Unas palabras que ponen sobre alerta que María Teresa está viviendo un proceso complicado. A sus 80 años es normal que la aceptación de los cambios sean más duros. Pero la preocupación existente en torno a ella está encima de la mesa después de las últimas imágenes en las que se le veía bastante más desaliñada que de costumbre.

María Teresa Campos
María Teresa Campos / GTRES

No es una cuestión meramente física sino que se extrapola también a su comportamiento. De un tiempo a esta parte, la periodista está mostrando una actitud más distante para con los medios de comunicación. Atrás se ha quedado esa María Teresa Campos radiante, que abría las puertas -de par en par-a la prensa y sonriendo de oreja a oreja. En el imaginario colectivo también están los posados junto a sus hijas en Navidad. ¿Se darán este año?

La comunicadora ha cambiado esa alegría por un perfil mucho más bajo y un estado anímico más bajo. La reina de las mañanas ha perdido el carisma que mostraba en televisión. Incluso, por momentos se le ve más malhumorada. Un episodio que lo refleja es el gesto que tuvo con una reportera recientemente, apartando el micrófono con el bolso cuando le formulaba preguntas sobre el conflicto abierto entre sus hijas, Carmen Borrego y Terelu Campos.

María Teresa Campos y su chófer Gustavo / Gtres
María Teresa Campos y su chófer Gustavo / Gtres

Durante este tiempo, María Teresa Campos se ha refugiado en Gustavo, a quien considera un tercer hijo. Su chófer se ha convertido en su sombra, le acompaña a todos los recados y es su confidente. No tuvo problemas tampoco en conceder una entrevista a una revista para sacar la cara por su jefa después de que Edmundo Arrocet diera su versión acerca de la ruptura con la andaluza.

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