Féretro, lágrimas y homenaje: así ha sido el último adiós a Brigitte Bardot en Saint-Tropez
Brigitte Bardot, ícono del cine francés y defensora de los animales, falleció el 28 de diciembre a los 91 años
La actriz pasó sus últimos días rodeada de sus seres queridos y de sus mascotas
Su funeral se celebró el 7 de enero en la iglesia Notre-Dame-de-l'Assomption

Brigitte Bardot, la icónica actriz, cantante y modelo francesa, falleció el 28 de diciembre a los 91 años en su hogar de Saint-Tropez, tras una valiente lucha contra el cáncer, según confirmó su esposo Bernard d’Ormale. La noticia de su muerte fue anunciada oficialmente por la Fundación Brigitte Bardot, organización dedicada a la protección de los animales, que destacó el compromiso de la artista con esta causa y su decisión de dedicar la segunda mitad de su vida a la defensa del bienestar animal. Bernard d’Ormale reveló que Brigitte había sido sometida a dos operaciones para tratar el cáncer que finalmente le arrebató la vida. Aunque no precisó el tipo de cáncer, señaló que Bardot «resistió muy bien las dos operaciones» y permaneció consciente hasta el final, preocupándose por el bienestar de sus queridos animales.
A pesar de los fuertes dolores de espalda que la acompañaron en sus últimos días, Bardot decidió permanecer en su residencia de La Madrague, en Saint-Tropez, rodeada de sus seres queridos, incluidos sus perros y gatos. Bernard relató a Paris Match que en sus últimas semanas, Brigitte disfrutaba de pequeñas rutinas cotidianas, como el desayuno con croissant y té con leche, y que, incluso en los momentos de mayor dolor, mantenía su atención en los animales que tanto amaba. Sus últimas palabras, un íntimo «Pioupiou», reflejan la cercanía y la complicidad que mantenía con su esposo tras 33 años de vida en común.

Familiares y amigos en el último adiós a Brigitte Bardot. (Foto: Gtres)
El funeral de Bardot se celebró el miércoles 7 de enero en la iglesia Notre-Dame-de-l’Assomption, un templo del siglo XVI situado en Saint-Tropez. La ceremonia fue íntima y privada, con alrededor de 400 invitados, entre familiares, amigos y personalidades del mundo del espectáculo y la defensa animal. Entre los presentes se encontraban su hijo Nicolas-Jacques Charrier, quien viajó desde Oslo con sus hijas y nietos, así como la cantante Mireille Mathieu, Paul Belmondo, Jean-Luc Reichmann y Bernard Montiel. También asistieron figuras políticas como Marine Le Pen y Aurore Bergé, y activistas como Paul Watson, defensor de la vida marina. Durante la ceremonia, el párroco pidió a los asistentes abstenerse de tomar fotografías, mientras se proyectaba una icónica imagen de Bardot de 1977, en la que aparecía con una foca en el Polo Norte.
El ataúd, de ratán trenzado y cubierto de flores, fue trasladado desde La Madrague hasta la iglesia en un cortejo seguido por cientos de vecinos y admiradores que se agolparon en las calles cercanas. La misa incluyó actuaciones musicales emotivas: la cantante interpretó el Panis Angelicus de César Franck y el tenor Vincent Niclo cantó el Ave María de Gounod, cerrando la ceremonia con los acordes de Djobi Djoba de los Gipsy Kings, grupo al que Bardot apoyó en sus inicios.




Marine Le Pen en el último adiós a Brigitte Bardot. (Foto: Gtres)
Tras la ceremonia religiosa, Brigitte Bardot fue inhumada en el cementerio marino de Saint-Tropez, bajo la ciudadela y frente al Mediterráneo, lugar donde reposan también sus padres y su primer esposo, el director Roger Vadim, quien la catapultó a la fama con Et Dieu… créa la femme en 1956. Aunque Bardot había expresado su deseo de ser enterrada en La Madrague, la logística y la presencia de turistas hicieron inviable esta opción, por lo que aceptó ser inhumada junto a sus seres queridos.
Miles de admiradores se congregaron en las calles y en la plaza central de Saint-Tropez para seguir el funeral a través de pantallas instaladas, depositando flores, fotografías y pequeños peluches de animales en homenaje a la actriz y activista. Los comercios locales decoraron sus escaparates con imágenes de Bardot y el ayuntamiento arrió las banderas a media asta, recordando a la mujer que se convirtió en un símbolo mundial del cine y en una defensora incansable de los derechos de los animales.