EL BLOG DE PALOMA GARCÍA-PELAYO

Carmen Ordóñez VS Isabel Pantoja: dos maneras diferentes de respetar la voluntad de Paquirri

Las dos mujeres de Francisco Rivera ‘Paquirri’, Carmen Ordóñez e Isabel Pantoja, marcaron sin duda la vida del desaparecido diestro. Hoy, cuando el reparto de su herencia vuelve a cuestionarse, 36 años después, repasamos cómo actuaron cada una de ellas desde aquel trágico 24 de septiembre en Pozoblanco.

La lucha de Carmen Ordóñez por recuperar el legado personal que Paquirri dejó a sus hijos mayores, y que Isabel Pantoja aseguró habían robado, la retoman ahora los propios Francisco y Cayetano Rivera. Las recientes declaraciones de Kiko, el único hijo que la artista tuvo con el torero, quien asegura que “todo” está en Cantora, descubren, en su relato, la ocultación fraudulenta por parte de Pantoja. La artista burló la voluntad de su marido, luego una orden judicial y después a los propios hijos que aún esperan que algún día cumpla y les entregue lo que es suyo. Dos hijos que, toreros como su padre, no han podido enfundarse ni un vestido ni llevar un capote suyo ninguna de sus tardes de plazas de todo el mundo.

Francisco y Cayetano Rivera, dos toreros a los que se les ha negado ejercer su profesión utilizando los trajes y los trastos que su padres les dejó en herencia/Gtresr
Francisco y Cayetano Rivera, dos toreros a los que se les ha negado ejercer su profesión utilizando los trajes y los trastos que su padres les dejó en herencia/Gtresr

Escuchar a Kiko en el especial de televisión “La herencia envenenada de Mediaset” fue brutal. No aplaudo destrozar a una madre en público. Nunca, ni mucho menos. Fue su elección. Muy duro y solo espero que no se le vuelva en contra. Al otro lado de sus declaraciones me limito a preguntar y aportar información. Llevo años defendiendo que Isabel Pantoja se negó a entregar a Francisco y Cayetano Rivera el legado personal que su marido – padre de ambos, entonces menores- dejó firmado en sus últimas voluntades, un año antes de morir aquel septiembre de 1984. Ella alegó, diez años después, que lo habían robado. Extraña, oscura y siniestra historia, nunca demostrada, hasta dónde sé.

Noviembre 2020. Hijo de Paquirri y dueño de Cantora, Kiko Rivera asegura que los trajes de luces, capotes y otros objetos personales que su padre dejó en herencia a él y a sus hermanos están aún guardados en una habitación de la finca. No es cierto que fueran robados, como Isabel Pantoja, su madre, aseguraba. Fue en 1994 cuando un juzgado de Alcobendas la condenó a entregar todos y cada uno de los enseres y prendas que, inventariados por los albaceas elegidos por Paquirri, se les adjudicaron en el reparto de la herencia. Los niños eran aún pequeños y tanto su abuelo, Antonio Ordóñez, como su madre lucharon contra la negativa torticera de Isabel desde el principio. Como por las buenas no pudo ser, acudieron a los tribunales. La sorpresa llegó cuando, pese a la condena judicial que le ordenaba entregar a los menores lo que el juez dictaminó era “de su propiedad”, la artista alegó un robo y se negó igualmente.

Kiko Rivera ha destapado 'la gran mentira' de Isabel Pantoja sobre la herencia de Paquirri/Mediaset
Kiko Rivera ha destapado ‘la gran mentira’ de Isabel Pantoja sobre la herencia de Paquirri/Mediaset

Dos mujeres, tres hijos y la trágica muerte del padre de todos ellos. Una exmujer y una viuda que no se entienden y que afrontaron la situación de una manera muy diferente. Carmen Ordóñez, la primera mujer del diestro, madre de sus dos hijos mayores, vive con profunda tristeza la perdida de Paco, como le llamaban en familia. Sus hijos son su prioridad y respeta a muerte el recuerdo de su padre y sus últimas voluntades. Cuando llega el momento del reparto, se procede en el mismo acto a la disolución de la sociedad de gananciales de su matrimonio con el diestro. Carmen renuncia en beneficio de sus hijos. Su parte legítima sería para ellos. Aquella noche en la que supo que a Paco lo había matado un toro, solo pudo reunir fuerzas, viajar hasta Sevilla junto a sus hijos y enfrentarse al momento más duro de su vida: ella era la única que podía comunicárselo. “Papá se ha ido al cielo vestido de torero”, acertó a decirles. Fran tenía 10 años; Cayetano, tan solo 7. Se quedó con ellos y pidió a su hermana Belén que se fuera a acompañar a Isabel.

En el reparto de los bienes de Paquirri, Carmen Ordoñez renunció a su parte de los gananciales en beneficio de sus hijos/Gtres
En el reparto de los bienes de Paquirri, Carmen Ordoñez renunció a su parte de los gananciales en beneficio de sus hijos/Gtres

Isabel Pantoja recibía la llamada de la muerte en cuanto se supo el alcance de la mortal cornada. Salió hacia Córdoba con el alma en vilo y entiendo que preguntándose por qué no había contestado esa llamada de Paco desde el hotel antes de irse a la plaza. Fue Antonio Rivera quien me contó que la llamó un par de veces. Habían discutido y estaban “enfadados”. Qué duro debió ser ese viaje para ella.  Su cara de dolor en el entierro de Paquirri no se puede olvidar. La muerte de su marido le partió la vida cuando su hijo había cumplido solo 7 meses. Empaticé con ella, cómo no.  Al año volvió a cantar en un concierto memorable en el teatro Lope de Vega de Madrid. Esa noche nació la viuda de España. En una entrevista exclusiva nos contó cómo se sentía y cómo iba superándolo. La herencia seguía sin repartirse. Ya he dicho que las mujeres no se entendieron nunca, pero lo cierto es que sus intereses eran bien distintos.

Paquirri dejó a Isabel solo como usufructuaria de un tercio de su herencia; Carmen no era heredera, pero su prioridad fueron Fran y Cayetano. Renunció a su parte de gananciales en favor de sus hijos. Recuerdo como Ramón Calderón, el defensor judicial de Kiko Rivera en el reparto de la herencia me dijo hace tan solo unos días: “¿El comportamiento de Carmen? Impecable. Fue una señora.”. También me dijo que con Isabel no tuvieron ningún problema. El diestro ordenó que ambas quedaran excluidas de la administración de los bienes que heredaran sus hijos. Sabía lo que hacía: las madres, mejor no. Sin embargo, el reparto se complicó y pasaron tres largos años de pugna entre las cuatro partes: los defensores de Francisco y Cayetano, por un lado, y el de Kiko, por otra; el padre y hermanos del fallecido torero y, por último, su viuda. A escasas horas de que se cumpliera el plazo legal para realizar la partición de la herencia, 3 años después de la muerte de Paquirri, los interesados firmaron el acuerdo particional. Con la firma in extremis evitaban ir a juicio.  Así, se repartieron los bienes correspondientes a los hijos, como herederos universales: fincas, dinero y objetos personales por partes iguales. La familia Rivera, el padre y los hermanos, recibieron el usufructo de una finca y de la casa familiar de Barbate, que pasaría después a nuda propiedad cuando el menor de los hijos cumpliera 21 años. La viuda, Isabel Pantoja, pasaba de usufructuaria, como la nombró su marido, a propietaria tras acordar, después de 3 años de pugna, la venta del usufructo a cambio del 52,40 por ciento de las acciones de Cantora S.A., propietaria de la finca que lleva el mismo nombre.

Paquirri no quiso que las madres de sus hijos administraran los bienes de los niños/Gtres
Paquirri no quiso que las madres de sus hijos administraran los bienes de los niños/Gtres

Se quedaba con la mitad de la finca más querida, la casa en la que el torero vivió con su primera mujer, con sus hijos mayores y luego poco más de un año con ella; la joya de la corona. En verano del 2007, la artista se instaló definitivamente en Cantora, después de ser detenida y tras romper su relación con el exalcalde de Marbella Julián Muñoz, detenido también y encarcelado en 2006, en el marco de la llamada Operación Malaya. La comparte con su hijo Kiko, incluso las hipotecas que han pesado sobre ella en los últimos 30 años también comprometen, incluso hoy día, la parte de Kiko

Tras el reparto, firmado por todas las partes, 36 años después, los objetos personales siguen en poder de Isabel, según su propio hijo Kiko ha revelado públicamente. Francisco, el hijo mayor de Carmen Ordoñez y Paquirri, declaraba también esta semana que su madre murió con esa espina clavada. Dos formas bien diferentes de querer y respetar a Paquirri.

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