Historia
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Ni Chanel ni Dior: así era el primer bolso de mujer del mundo hace 700 años que revolucionaría en la actualidad

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Cómo es el primer bolso de mujer que se ha conservado hasta nuestros días? Se trata de una pieza de latón que, según los historiadores, data del año 1300. Localizado en la zona de Mosul, en el actual Irak, el bolso está decorado con finas incrustaciones de oro y plata y recubierto de escenas cortesanas grabadas con todo lujo de detalles. Se trata de un hallazgo «excepcional», ya que la mayoría de complementos de épocas antiguas se fabricaban con cuero, un material orgánico que rara vez resiste el paso del tiempo.

En cambio, esta pieza de latón se ha convertido en una auténtica «cápsula del tiempo» que permite conocer de primera mano cómo vivían los nobles y reyes durante la Edad Media. El origen del bolso se encuentra en la ciudad de Mosul durante el periodo del dominio ilkánida, la dinastía de origen mongol que controló gran parte de Oriente Próximo tras las campañas de Hulagu Khan en el siglo XIII. Uno de los aspectos más destacados son incrustaciones de oro y plata; los relieves muestran escenas de la vida cortesana, como músicos, figuras nobles y actividades propias de las élites.

El bolso de latón hallado en Mosul

La rareza de esta pieza no se debe tanto a que los bolsos fueran objetos poco habituales en el pasado. De hecho, las fuentes escritas y las representaciones artísticas muestran que tanto hombres como mujeres utilizan distintos tipos de complementos en su vida cotidiana. El verdadero problema es la conservación; la gran mayoría se fabricaban con cuero, textiles o fibras vegetales y animales, materiales que con el paso del tiempo acaban deteriorándose debido a la humedad, la actividad microbiana y los cambios ambientales.

Teniendo esto en cuenta, cuando los arqueólogos logran recuperar restos de este tipo de bolsas, suelen aparecer en pequeños fragmentos. Aún así, existen evidencias de bolsos mucho más antiguos; an Alemania se han documentado el hallazgo de una cartera de unos 4.200 años de antigüedad, aunque su estado de conservación es incompleto.

La supervivencia del bolso hallado en Mosul se explica precisamente por su material metálico. El latón, a diferencia de los materiales orgánicos, resiste mucho mejor los procesos de degradación, lo que ha permitido que su estructura llegue prácticamente intacta hasta la actualidad. Aun así, la conservación no termina con el hallazgo. Incluso después de su excavación, estas piezas requieren un control constante de temperatura, humedad y procesos químicos.

Más allá de su valor artístico, este bolso ayuda a entender cómo se estructuraban las jerarquías sociales hace unos siete siglos. En muchas sociedades medievales, la vestimenta funcionaba como un auténtico sistema de comunicación visual. Los tejidos, las joyas, los colores y los accesorios transmitían información sobre riqueza, poder e identidad social.

Courtauld Gallery de Londres

La pieza formó parte de la exposición «Corte y artesanía: una obra maestra del norte de Irak», celebrada en la Courtauld Gallery de Londres. La muestra estuvo dedicada al arte y la producción artesanal desarrollados en la región de Mosul durante el dominio de los ilkánidas, una dinastía de origen mongol establecida tras las conquistas de Hulagu Khan en el siglo XIII, que llegó a controlar amplias zonas de Oriente Próximo.

Historia de los bolsos

Los primeros indicios se remontan al Antiguo Egipto, donde aparecen representaciones de figuras masculinas con una especie de bolsa sujeta a la cintura. Más adelante, en el siglo XIV, se popularizaron pequeñas bolsas de cuero cerradas con cordones. Las utilizaban tanto por hombres como por mujeres, aunque con funciones distintas: los hombres las utilizaban para llevar dinero, mientras que para las mujeres eran símbolo de estatus, mostrando riqueza a través de los materiales, bordados o decoraciones.

Durante el siglo XVI, en plena época isabelina, las prendas de vestir se volvieron más recargada entre las clases altas y las bolsas empezaron a ocultarse entre los pliegues de la ropa, lo que algunos consideran un antecedente del bolsillo moderno. En contraste, las clases populares seguían utilizando bolsas visibles cruzadas sobre el cuerpo.

A partir del siglo XVIII, la moda se simplificó y ya no se podía ocultar objetos entre la ropa. Posteriormente, a lo largo del siglo XX, las grandes firmas comenzaron a diseñar modelos icónicos y a diversificar estilos: sobres, clutchs o bolsos de hombro.

Hoy en día, algunos de los bolsos más exclusivos del mundo alcanzan cifras millonarias y se convierten en auténticas piezas de joyería. El modelo «1001 Nights», de Mouwad, está valorado en unos 3,5 millones de euros y presenta una silueta en forma de corazón recubierta por más de 4.000 diamantes, trabajados por una decena de artesanos. Le sigue el «Sac Bijou Birkin» de Hermès, diseñado por Pierre Hardy, con un precio aproximado de 1,8 millones de euros. Este bolso en miniatura está elaborado en oro rosa e incrustado con más de 2.000 diamantes, y solo existen tres unidades en el mundo.