Liga EA Sports: Valencia-Real Madrid

El Madrid aburre pero gana

Victoria sufrida y fea del Real Madrid ante un Valencia ultradefensivo gracias a un gol inicial de Carreras y a otro de Mbappé en el 90

El equipo de Arbeloa completó otro partido insípido pero se mantiene a un punto del Barcelona en el pulso por la Liga

Ganó el Real Madrid, sí. Ganó otra vez. Pero otra vez su fútbol fue un tostón. Mediocre, lento y aburrido. Le bastó al equipo de Arbeloa con un gol de Carreras mediado el segundo tiempo para derruir la resistencia de un Valencia que puso el autobús. La victoria la abrochó Mbappé en el 90 con su tanto número 23 en una Liga que el Madrid, con bajas y sin juego, sigue peleando con el Barcelona. Quizá porque los blancos no juegan a nada pero menos juegan todavía el resto de sus rivales.

Arbeloa se sacó un lateral derecho de la chistera. Y canterano para más señas. Si contra el Rayo a un centrocampista (Camavinga) de lateral zurdo y mandó al banquillo a Carreras y a Fran García, frente al Valencia elegía a David Jiménez como ‘2’ y dejaba fuera a los convalecientes Carvajal y Trent. Por fin Fede Valverde podía abandonar esa demarcación que le provoca urticaria, sudores fríos e hiperclorhidria. El Real Madrid llegaba a Mestalla sin Bellingham, Rodrygo ni Vinicius, así que le afición valencianista debía elegir otra diana contra la que disparar su sempiterno antimadridismo. Y el técnico del Real Madrid dispuso un nuevo sistema: del 4-3-3 al 4-4-2.

En la alineación del Real Madrid Courtois era el primero, escoltado por una zaga sub-23: David Jiménez, Asencio, Huijsen y Carreras. En el centro del campo los costados eran para Fede Valverde el diestro y Camavinga el siniestro mientras que Tchouaméni y Arda Güler se repartían el centro. Eso, claro, siempre sobre la pizarra. En el césped fue otra cosa. Arriba Arbeloa pasaba de Mastantuono y de Brahim y elegía salir con dos nueves: Gonzalo y Mbappé.

Enfrente un Valencia que ha conocido días mejores, lejos de aquel equipo que competía (y a veces ganaba) Ligas, un equipo en el que asustan más el murciélago y el bullicioso público de Mestalla que una plantilla de futbolistas que pierde talento cada año. El partido abrochaba la jornada, no la electoral que se vivía a un puñado de kilómetros en Aragón, sino la futbolística en la que el Real Madrid necesitaba un triunfo para mantener el pulso con el Barcelona, que falla poco en esta Liga de chichinabo.

Sale con dudas

Nació el duelo tranquilo y sosote como un funcionario de tráfico. Trataba de apretar el Valencia espoleado por Mestalla mientras el Real Madrid se afanaba en cogerle el tranquilo al balón. Fede Valverde y Güler se turnaban como acompañantes de Tchouaméni, aunque el uruguayo era más tiempo la pareja del francés. Esa situación ralentizaba y espesaba el juego de ataque del equipo de Arbeloa. Así se nos fueron los primeros diez minutos de partido con más pena que gloria.

Se veía más el área de Courtois que el de Dimitrievski. Apretaba el Valencia con balones parados. Hubo que esperar al 17 para ver una acción de Arda dentro del área abortada por un central del Valencia. Y luego Mbappé se topó con Dimitrievski, que le sacó un pie salvador en la primera acción de peligro del 9 del Real Madrid. El francés se conectó al partido y dispuso de otra ocasión en la frontal tras asistencia de Gonzalo. No conectó bien con la pelota y se salvó el equipo de Corberán.

El partido se tornó tan lento que quien esto escribe pensó que se había estropeado la tele. Toqué el mando, me saltó el Pasapalabra del jueves y volví al fútbol. Era así de lento. En el 27 de nuevo emergió el pie de Dimitrievski para sacar el disparo a bocajarro del canterano Jiménez. El Real Madrid, huérfano de fútbol y de talento, no podía desperdiciar tamañas ocasiones.

Y menos cuando tiene a Huijsen atrás, empeñado en repartir regalos como si fuera Santa Claus. Lentos pasaban los minutos hacia un descanso que no terminaba de llegar. El juego del Real Madrid seguía siendo un espanto. ¡Qué falta de talento, caray! En el 39 casi conecta Gonzalo un centro de David Jiménez desde la derecha pero el chico saltó a destiempo y el pase era cualquier cosa menos templado.

El Madrid no tiene talento

La primera parte, por suerte, acabó esfumándose y con ella el espanto de juego que nos ofrecieron Valencia y Real Madrid. Una auténtica y triste oda a la mediocridad. Volvieron los mismos tras el descanso y el primero susto lo dieron los locales. Lucas Beltrán con el exterior estuvo a punto de marcar tras un pase de Danjuma. Los de Corberán replegaron líneas para proteger el valiosísimo 0-0.

Mbappé trató de echarse al equipo a la espalda pero a este Madrid no lo sostiene ni una legión de costaleros. En la banda calentaba un puñado de jugadores pero Arbeloa no se decidía. La suerte para el Madrid se hizo carne en una acción individual algo afortunada de Álvaro Carreras, que se internó en el área a trompicones y acabó resolviendo con su pierna mala, la diestra, para batir a Dimitrievski por el palo corto.

Tres minutos después pudo empatar Beltrán, pero su remate forzado dentro del área se topó con el palo derecho de Courtois. Ahora sí, Arbeloa preparaba dos cambios. Salieron Trent y Brahim y se fueron los dos canteranos, David Jiménez y Gonzalo. Cambios cantados y ya en el minuto 75. Como en los tiempos de Ancelotti.

Mestalla estalló contra su equipo. Bueno, más bien contra su entrenador. El Real Madrid comenzó a alargar las posesiones hasta convertirlas en un rondo interminable. En el 80 metió Arbeloa a Mastantuono por Güler. Dos minutos después perdonó Mbappé un mano a mano ante Dimitrievski. Su remate final se marchó desviado. El Valencia, más que tocado, parecía hundido.

Y lo estaba. Aún le daría tiempo a Mbappé a marcar su golito de cada partido para abrochar el 0-2 y darle al Real Madrid tres puntos necesarios para continuar el pulso con el Barcelona en una Liga que, partido a partido, demuestra que es de una insoportable mediocridad.

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