El Real Madrid ganó al Rayo Vallecano en la jornada 22 de la Liga. Los blancos sumaron tres puntos y siguen en la pelea por la Liga con el Barcelona. Hasta aquí las buenas noticias. El resto de lo que rodea a los blancos es un cúmulo de sinsabores y de malas sensaciones que, lo peor para los de Arbeloa, es que ahora mismo no tienen solución, puesto que el mal está en la plantilla y en la falta de calidad de la misma. Ya no se puede ni hablar de falta de actitud, que también es notable en muchas ocasiones, pero lo más grave es la sensación de que este equipo no da para más.
Da igual quién se siente en el banquillo. La máxima culpa no era de Xabi Alonso ni el año pasado de Ancelotti, tampoco lo es ahora, obviamente, de Arbeloa. Todos los entrenadores habrán cometido errores durante este tiempo, era de esperar, pero no son los máximos responsables. El agujero negro de este equipo está en la falta de calidad y de nivel de la mayoría de sus jugadores. Solo dos futbolistas son de nivel mundial partido tras partido: Mbappé y Courtois. El resto tienen días y, en algunos casos, ni eso.
La parte positiva, por decir algo, es que el Real Madrid tiene perfectamente detectado cuál es el principal problema que tiene esta plantilla: «Nos falta fútbol», aseguran desde Valdebebas. Son plenamente conscientes de que el equipo dirigido por el donostiarra tiene una carencia absoluta a la hora de generar un juego fluido. Un problema de sobra detectado, pero al que no se le va a poner solución… de momento.
El Real Madrid no ha sabido llenar el enorme vacío que dejaron jugadores de leyenda como Kroos, especialmente, y Luka Modric. La entidad madridista, su dirección deportiva, ha trabajado en los últimos años en ir renovando la medular con los fichajes de jugadores como Camavinga, Tchouaméni, Arda Güler y Jude Bellingham. A estos hay que unir a los que ya estaban, como Valverde o Ceballos.
El próximo verano deberán dar un paso más y mirar también a la defensa. Hay jugadores que ha quedado demostrado que no pueden competir al máximo nivel por físico y fútbol. Una cosa o la otra. Esto obliga a los blancos a buscar soluciones en forma de salidas y, además, de fichajes. Ambas cosas serán fundamentales el próximo verano para recuperar el gen competitivo de un equipo que está muy lejos del nivel que exige la élite.
Mucho más que el centro del campo
El principal problema de todo lo que le ocurre al Real Madrid es que esta solución no es inmediata. Desde la cúpula madridista son plenamente conscientes de que tendrá que ir sobreviviendo partido a partido hasta llegar al final de un curso que, en estos momentos, se antoja que se hará largo y muy complicado.