El Real Madrid sufrió contra el Betis el primer batacazo de la temporada y ahora debe impedir que una derrota se convierta en algo mucho más peligroso. El equipo de José Mourinho llegaba a La Cartuja instalado en un estado de felicidad, con pleno de victorias y convencido de que había encontrado el camino. Sevilla era la primera gran prueba de fuego del curso y los blancos terminaron quemándose. No tanto por su juego como por una ineficacia que dejó al vestuario golpeado y sin encontrar demasiadas explicaciones.
La noche tuvo todos los ingredientes posibles para provocar frustración. El Real Madrid se estrelló dos veces contra la madera, vio cómo anulaban un gol a Carlos Espí, se encontró con un Álvaro Valles colosal y Mbappé desperdició un penalti en el tiempo añadido. El francés también falló una doble ocasión dificilísima de explicar cuando tenía la portería prácticamente vacía. Los blancos generaron lo suficiente para ganar, pero no marcaron y Troy Parrott castigó su falta de contundencia con el 1-0.
El peligro de empezar a sospechar
En el Real Madrid no existe la sensación de otras derrotas marcadas exclusivamente por la indignación arbitral. Aunque dentro del club no comparten todas las decisiones de Hernández Hernández, el vestuario no quiere esconderse detrás del colegiado. «Están jodidos con su ineficacia. No se lo explican», aseguran fuentes conocedoras del sentir del equipo. La preocupación no está únicamente en haber perdido tres puntos, sino en el daño que este golpe puede causar en una plantilla que todavía está construyendo su confianza.
El gran peligro es que el Real Madrid empiece a sospechar de sí mismo demasiado pronto. Mourinho había conseguido devolver la alegría, la armonía y la seguridad a un grupo que respondía sobre el terreno de juego. Sin embargo, la derrota en Sevilla puede sembrar las primeras dudas: sobre la capacidad para resolver partidos igualados, sobre la pegada de sus estrellas y sobre si el equipo está realmente preparado para responder cuando el encuentro se complica.
Prohibido caerse ahora
El Real Madrid tendrá que gestionar el golpe sin caer en el dramatismo, pero también sin ignorar las señales. Vinicius volvió a desconectarse por momentos entre protestas, Mbappé falló ocasiones que un futbolista de su categoría debe convertir y el equipo perdió claridad cuando el Betis endureció el partido. Mourinho deberá corregir esos problemas y convencer a sus jugadores de que la derrota fue consecuencia de la falta de acierto, no de una grieta estructural.
La plantilla han disfrutado de una jornada de descanso y solamente los lesionados han acudido a Valdebebas para continuar con sus procesos de recuperación. Después llegará el momento de levantarse. El Inter de Milán espera en el estreno de la Champions y el margen para lamentarse es mínimo. El primer batacazo ya ha llegado; la obligación del Real Madrid es evitar que provoque una caída. Perder en Sevilla puede ser un accidente. Empezar a dudar de todo lo construido sí sería un problema.