Fe ciega en el central

Mourinho vuelve a construir a su ‘gladiador’ Huijsen

El portugués apostó por el central cuando apenas había jugado diez minutos en la Serie A y siempre tuvo claro que estaba ante uno de los grandes talentos de Europa

Dos años después se han reencontrado en el Real Madrid y Mourinho trabaja para completar su evolución: menos adornos, más contundencia y máxima seguridad defensiva

El Madrid de Mou ya machaca

Mourinho Huijsen
Mourinho y Huijsen.

José Mourinho conoció a Dean Huijsen cuando todavía era un proyecto de futbolista y tuvo claro desde el primer momento que estaba ante un central diferente. Fue en enero de 2024 cuando la Roma consiguió su cesión procedente de la Juventus. Apenas tenía experiencia en la élite, pero el portugués no dudó. «Tiene sólo 10 minutos de fútbol en la Serie A, pero es uno de los mayores talentos de Europa. Será un gran jugador en el futuro», aseguró entonces. Mourinho apostó por él cuando prácticamente nadie le conocía fuera de Italia y ahora, más de dos años después, sus caminos se han vuelto a cruzar en el Real Madrid.

La relación entre ambos siempre fue especial. Una buena muestra está en la conversación que Mourinho mantuvo con la madre de Huijsen durante aquella etapa en Roma y que posteriormente desveló el que fuera representante del central. «Señora, de la ciudad deportiva para dentro su hijo es un hombre, es un guerrero, un gladiador… y de puertas para afuera seguirá siendo su niño mimado», le explicó el entrenador. Una frase muy Mourinho que define también lo que siempre ha buscado en Huijsen: explotar su enorme talento, pero acompañado de carácter, contundencia y mentalidad competitiva.

Mourinho quiere completar a Huijsen

Ese trabajo ha continuado ahora en el Real Madrid. Mourinho se encontró a su llegada con un central de unas condiciones extraordinarias con el balón, capaz de romper líneas desde atrás y asumir riesgos impropios de un defensa, pero también con aspectos que mejorar después de un primer año en España en el que atravesó momentos complicados. Y el portugués ha incidido precisamente en eso. Quiere que Huijsen entienda que antes de construir tiene que defender. «Me gustan los centrales que defienden bien. Si después puedes ser guapo también con el balón, perfecto, pero primero hay que defender. Él está creciendo en este aspecto», explicó tras la victoria contra el Málaga.

Mourinho no pretende eliminar aquello que convierte a Huijsen en un central especial. Todo lo contrario. Le gusta su capacidad para construir desde atrás, encontrar pases entre líneas y asumir protagonismo con el balón, pero considera que su crecimiento pasa por convertirse primero en un defensor absolutamente fiable. El técnico está especialmente satisfecho con su evolución en los duelos, las coberturas y la contundencia, tres aspectos en los que ha dado un importante paso adelante desde el inicio de la pretemporada.

De promesa en Roma a intocable en Madrid

Los hechos demuestran la confianza que Mourinho tiene depositada en él. Huijsen ha disputado todos los minutos disponibles en este comienzo de temporada, un estatus reservado a muy pocos futbolistas de la plantilla. Courtois y Mbappé forman parte de ese reducido grupo. Y el central se ha colocado por delante en este inicio de curso de futbolistas de enorme experiencia como Antonio Rüdiger e Ibrahima Konaté.

Mourinho vio algo diferente en Huijsen cuando apenas tenía diez minutos de experiencia en la Serie A. Lo llevó a Roma, le trató como un «gladiador» y aseguró públicamente que acabaría siendo un gran futbolista. Ahora se lo ha encontrado nuevamente en el Real Madrid y tiene la oportunidad de terminar aquel trabajo que comenzó en Italia. Huijsen ya no es aquel proyecto de central que Mourinho descubrió en Roma. Ahora es uno de sus intocables en el Real Madrid, pero el portugués todavía quiere más.

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